Los polvorones caseros son una de esas masitas clásicas que siempre quedan bien en la merienda y acompañan perfecto el mate, el té o el café.
Tienen una textura suave, apenas quebradiza y una terminación con azúcar impalpable que los hace irresistibles.

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Además, son rendidores, simples de preparar y quedan con una pinta hermosa para servir o para guardar.
Ingredientes
- 250 gr de harina leudante
- 200 gr de maicena
- 150 gr de manteca
- 120 gr de azúcar
- 2 huevos
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 cdita de polvo de hornear
- 1 pizca de sal
- azúcar impalpable, cantidad necesaria para terminar
Preparación
- Colocá la manteca y el azúcar en un bowl grande, y mezclá hasta obtener una preparación cremosa y bien integrada.
- Agregá los huevos de a uno junto con la esencia de vainilla, mezclando bien después de cada incorporación.
- Sumá la harina leudante, la maicena, el polvo de hornear y la pizca de sal.
- Uní todo hasta formar una masa suave, pareja y fácil de manejar, sin trabajarla de más.
- Tomá porciones de masa y formá bolitas del mismo tamaño.
- Aplastá apenas cada porción con la mano para darles forma redonda, dejándolos un poco altos para que mantengan buen cuerpo.
- Acomodá los polvorones en una placa con papel manteca o apenas enmantecada, dejando un poco de espacio entre cada uno.
- Llevá a horno precalentado a 170 °C durante 14 a 18 minutos, hasta que se vean hechos y con la superficie apenas marcada.
- Retiralos, dejalos reposar unos minutos en la placa y luego pasalos con cuidado a una fuente.
- Espolvorealos con abundante azúcar impalpable antes de servir.
Tips y consejos
- Si querés que queden más parecidos a los de la imagen, no los hagas muy finos. Lo ideal es darles una forma redonda, prolija y apenas más alta que una masita común, para que luzcan mejor y tengan una textura más tierna.
- La maicena es clave en esta receta, porque ayuda a lograr una miga más suave y delicada. Si la reemplazás por harina, el resultado cambia bastante y los polvorones pierden parte de esa textura tan característica.
- Conviene trabajar la masa solo lo necesario para unirla. Si la manipulás demasiado, los polvorones pueden quedar más pesados y menos frágiles, cuando lo mejor es que tengan esa textura suave y apenas quebradiza.
- Para que la superficie quede con ese aspecto casero y apenas marcado, hacé las porciones parejas y aplastalas muy poco. Esa forma simple hace que se vean más lindos y con una terminación similar a la de panadería.
- El azúcar impalpable del final les da una presentación mucho más tentadora. Si querés que se note bien, podés espolvorear una buena cantidad justo antes de llevarlos a la mesa.
- Si te gusta darles un toque distinto, podés sumar ralladura de limón o de naranja a la masa. Aporta aroma y combina muy bien con el sabor suave de los polvorones.
- Para que todos salgan parejos, tratá de usar porciones similares. Eso mejora la cocción, la textura y también la presentación final, sobre todo si los querés lucir en fotos o servir en una bandeja.
- Guardalos en un recipiente bien cerrado una vez que estén listos. Así se conservan mejor y siguen siendo una excelente opción para tener siempre algo rico para acompañar una infusión.
Estos polvorones caseros quedan suaves, delicados y con una presencia hermosa para cualquier merienda.
Son una receta clásica, rendidora y de esas que siempre dan ganas de volver a hacer.