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Como hacer polvorones caseros suaves y delicados

Los polvorones caseros son una de esas masitas clásicas que siempre quedan bien en la merienda y acompañan perfecto el mate, el té o el café.

Tienen una textura suave, apenas quebradiza y una terminación con azúcar impalpable que los hace irresistibles.

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Además, son rendidores, simples de preparar y quedan con una pinta hermosa para servir o para guardar.

Ingredientes

  • 250 gr de harina leudante
  • 200 gr de maicena
  • 150 gr de manteca
  • 120 gr de azúcar
  • 2 huevos
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • 1 cdita de polvo de hornear
  • 1 pizca de sal
  • azúcar impalpable, cantidad necesaria para terminar

Preparación

  1. Colocá la manteca y el azúcar en un bowl grande, y mezclá hasta obtener una preparación cremosa y bien integrada.
  2. Agregá los huevos de a uno junto con la esencia de vainilla, mezclando bien después de cada incorporación.
  3. Sumá la harina leudante, la maicena, el polvo de hornear y la pizca de sal.
  4. Uní todo hasta formar una masa suave, pareja y fácil de manejar, sin trabajarla de más.
  5. Tomá porciones de masa y formá bolitas del mismo tamaño.
  6. Aplastá apenas cada porción con la mano para darles forma redonda, dejándolos un poco altos para que mantengan buen cuerpo.
  7. Acomodá los polvorones en una placa con papel manteca o apenas enmantecada, dejando un poco de espacio entre cada uno.
  8. Llevá a horno precalentado a 170 °C durante 14 a 18 minutos, hasta que se vean hechos y con la superficie apenas marcada.
  9. Retiralos, dejalos reposar unos minutos en la placa y luego pasalos con cuidado a una fuente.
  10. Espolvorealos con abundante azúcar impalpable antes de servir.

Tips y consejos

  • Si querés que queden más parecidos a los de la imagen, no los hagas muy finos. Lo ideal es darles una forma redonda, prolija y apenas más alta que una masita común, para que luzcan mejor y tengan una textura más tierna.
  • La maicena es clave en esta receta, porque ayuda a lograr una miga más suave y delicada. Si la reemplazás por harina, el resultado cambia bastante y los polvorones pierden parte de esa textura tan característica.
  • Conviene trabajar la masa solo lo necesario para unirla. Si la manipulás demasiado, los polvorones pueden quedar más pesados y menos frágiles, cuando lo mejor es que tengan esa textura suave y apenas quebradiza.
  • Para que la superficie quede con ese aspecto casero y apenas marcado, hacé las porciones parejas y aplastalas muy poco. Esa forma simple hace que se vean más lindos y con una terminación similar a la de panadería.
  • El azúcar impalpable del final les da una presentación mucho más tentadora. Si querés que se note bien, podés espolvorear una buena cantidad justo antes de llevarlos a la mesa.
  • Si te gusta darles un toque distinto, podés sumar ralladura de limón o de naranja a la masa. Aporta aroma y combina muy bien con el sabor suave de los polvorones.
  • Para que todos salgan parejos, tratá de usar porciones similares. Eso mejora la cocción, la textura y también la presentación final, sobre todo si los querés lucir en fotos o servir en una bandeja.
  • Guardalos en un recipiente bien cerrado una vez que estén listos. Así se conservan mejor y siguen siendo una excelente opción para tener siempre algo rico para acompañar una infusión.

Estos polvorones caseros quedan suaves, delicados y con una presencia hermosa para cualquier merienda.

Son una receta clásica, rendidora y de esas que siempre dan ganas de volver a hacer.

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