El chipá casero es una receta ideal para preparar algo rico con pocos ingredientes y mucho sabor.
Tiene una textura suave, un aroma irresistible y combina perfecto con el mate o una merienda sencilla.

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Además, se puede hacer en cantidad y tener listo para compartir en familia o con amigos.
Ingredientes
- 500 gr de fécula de mandioca
- 250 gr de queso Mar del Plata rallado
- 100 gr de queso reggianito rallado
- 100 gr de manteca
- 2 huevos
- 120 ml de leche
- 1 cdita de sal
- 1 cdita de polvo de hornear
Preparación
- Colocá la fécula de mandioca en un bowl amplio junto con la sal y el polvo de hornear.
- Agregá el queso Mar del Plata rallado y el queso reggianito rallado, mezclando bien para que se distribuyan de manera pareja.
- Sumá la manteca y empezá a integrar con las manos hasta formar una mezcla arenosa.
- Incorporá los huevos y mezclá nuevamente hasta que los ingredientes empiecen a unirse.
- Agregá la leche de a poco, mientras seguís trabajando la preparación con las manos.
- Uní todo hasta lograr una masa suave, pareja y fácil de manejar.
- Tomá porciones pequeñas y formá bollitos del tamaño que más te guste.
- Ubicá los chipá en una placa para horno con papel manteca o apenas enmantecada, dejando un poco de espacio entre cada uno.
- Cociná en horno a 180 °C durante 20 a 25 minutos, o hasta que estén bien formados y con color parejo.
- Retiralos, dejalos reposar unos minutos y servilos con mate, café o la bebida que prefieras.
Tips y consejos
- Para que el chipá tenga mejor sabor, conviene usar una mezcla de quesos. El queso Mar del Plata aporta suavidad y el reggianito suma intensidad sin tapar el resto de los ingredientes.
- Agregá la leche de a poco, porque la fécula de mandioca puede absorber distinto según la marca. La masa tiene que quedar manejable, no líquida ni quebradiza.
- No reemplaces la fécula de mandioca por harina común. Es el ingrediente principal de esta receta y el que le da al chipá su textura característica.
- Si querés una versión con sabor más marcado, podés sumar un poco de queso sardo rallado, pero sin excederte para que la masa mantenga buena consistencia.
- Para que salgan parejos, tratá de hacer todos los bollitos de un tamaño similar. Así quedan más prolijos y se cocinan de forma uniforme.
- Si la masa se pega en las manos, podés humedecerlas apenas con agua o usar una mínima cantidad de aceite. Eso ayuda a darles forma sin agregar más fécula.
- También podés preparar los bollitos y guardarlos en el freezer. Después los llevás directo a la placa y los cocinás cuando quieras tener chipá recién hecho.
- Si los vas a servir en una reunión, hacelos más chicos para que rindan más. Quedan muy bien en una mesa de picada, junto con fiambres, panes caseros y algo para tomar.
El chipá casero es una receta simple, rendidora y perfecta para cualquier momento del día.
Con pocos ingredientes y una buena mezcla de quesos, queda sabroso y muy fácil de preparar.