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Peras al vino tinto

Las peras al vino tinto son un postre clásico, elegante y muy vistoso, de esos que parecen difíciles pero se hacen con calma y pocos pasos.

Quedan tiernas, brillantes y con un color profundo que las vuelve protagonistas apenas llegan a la mesa.

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La salsa reducida les da un sabor intenso, especiado y perfecto para servir con crema, helado o solas.

Ingredientes

  • 6 peras firmes
  • 750 ml de vino tinto
  • 180 gr de azúcar
  • 1 rama de canela
  • 3 clavos de olor, opcional
  • 1 tira de cáscara de naranja
  • 1 tira de cáscara de limón, opcional
  • 1 cdita de esencia de vainilla, opcional
  • 1 cda de jugo de limón
  • Crema batida o queso crema suave para acompañar, opcional

Preparación

  1. Pelar las peras con cuidado, dejando el cabito intacto para que queden más lindas al servir.
  2. Cortar apenas la base de cada pera si hace falta, para que puedan quedar paradas en el plato.
  3. Rociarlas con el jugo de limón para que no se oscurezcan mientras se prepara el vino.
  4. Colocar el vino tinto en una olla junto con el azúcar, la canela, los clavos de olor, la cáscara de naranja y la cáscara de limón si se usa.
  5. Llevar a fuego medio y mezclar hasta que el azúcar se disuelva.
  6. Cuando el vino empiece a calentar, incorporar las peras con cuidado.
  7. Cocinar a fuego bajo, con hervor suave, durante 25 a 35 minutos, girándolas cada tanto para que tomen color de manera pareja.
  8. Cuando las peras estén tiernas pero todavía firmes, retirarlas con una espumadera y acomodarlas en una fuente.
  9. Dejar el vino en la olla y cocinarlo unos minutos más, sin tapa, hasta que reduzca y tome una textura más espesa y brillante.
  10. Apagar el fuego y dejar entibiar la salsa unos minutos.
  11. Servir las peras con un poco de la reducción de vino por encima.
  12. Acompañar con crema batida, queso crema suave o helado de vainilla si se quiere una presentación más completa.

Tips y consejos

  • Para esta receta conviene elegir peras firmes, no demasiado maduras. Si están muy blandas, pueden romperse durante la cocción o perder la forma. Lo ideal es que estén maduras, pero todavía resistentes al tacto.
  • El cabito ayuda mucho a la presentación. Al pelarlas, tratá de no arrancarlo y de mantener la forma natural de la pera. También podés cortar una base mínima para que se sostengan mejor al momento de emplatar.
  • El vino no tiene que ser caro, pero sí conviene que sea uno agradable. Un vino muy ácido o áspero puede dejar una salsa menos equilibrada. Con un tinto suave o frutado suele salir muy bien.
  • La cocción debe ser tranquila. Si el hervor es muy fuerte, las peras pueden golpearse entre sí y deformarse. Lo mejor es mantener un burbujeo suave y girarlas con cuidado usando una cuchara o espumadera.
  • Para que la salsa quede más vistosa, no la sirvas demasiado líquida. Después de retirar las peras, dejá reducir el vino hasta que se vea brillante y apenas más espeso. No hace falta que quede como caramelo, porque al enfriarse toma más cuerpo.
  • Si querés un sabor más especiado, podés sumar anís estrellado, cardamomo o una pizca de nuez moscada. Conviene no agregar demasiadas especias juntas para que no tapen el sabor de la pera.
  • También se pueden preparar con anticipación. De hecho, quedan muy bien si reposan unas horas en la heladera dentro de la salsa, porque toman más color y sabor. Antes de servir, se pueden dejar a temperatura ambiente o entibiar apenas.
  • Para una presentación más simple, servilas solas con la reducción de vino. Para una versión más completa, acompañalas con crema batida, mascarpone, queso crema endulzado o una bocha de helado de vainilla.
  • Si sobra salsa, se puede usar para acompañar helado, flan, budín, panqueques o una porción de torta húmeda. Guardala en un frasco limpio en la heladera y usala dentro de los próximos días.
  • Aunque parte del alcohol se evapora durante la cocción, puede quedar algo presente en la preparación. Si se va a servir a chicos o a personas que no consumen alcohol, conviene elegir otro postre o hacer una versión aparte con jugo de uva.

Estas peras quedan perfectas para servir en platos hondos o en una fuente baja, con la salsa brillante alrededor y una cucharada de crema al costado.

Con buena cocción y una reducción bien lograda, se consigue un postre clásico, vistoso y lleno de sabor sin hacer una preparación complicada.

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