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Imperial ruso con crema de chocolate y chantilly

Un postre clásico de confitería, alto, cremoso y con capas bien marcadas.

La base de almendras queda suave y delicada, mientras que la crema de chocolate le da intensidad sin hacerlo pesado.

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Con chantilly, cerezas y rulos de chocolate arriba, es una torta fría ideal para servir en porciones prolijas.

Ingredientes

Para el bizcochuelo de almendras

  • 5 huevos
  • 150 gr de azúcar
  • 100 gr de harina 0000
  • 80 gr de almendras molidas
  • 1 cdita de polvo de hornear
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal

Para el almíbar

  • 200 ml de agua
  • 100 gr de azúcar
  • 1 cdita de esencia de vainilla

Para la crema de chocolate

  • 500 ml de crema de leche
  • 250 gr de chocolate semiamargo
  • 2 cdas de azúcar impalpable, opcional

Para la cobertura y decoración

  • 300 ml de crema de leche
  • 3 cdas de azúcar impalpable
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • Cerezas al marraschino
  • Rulos de chocolate
  • Placas chicas de chocolate

Preparación

  1. Precalentá el horno a 180 °C. Forrá una placa rectangular grande con papel manteca y enmantecá apenas la superficie para que el bizcochuelo se desmolde fácil.
  2. Batí los huevos con el azúcar durante varios minutos, hasta que la mezcla esté bien clara, espumosa y haya aumentado mucho su volumen. Este paso es importante para que la base quede liviana.
  3. Sumá la esencia de vainilla y mezclá apenas. Aparte, uní la harina, las almendras molidas, el polvo de hornear y la pizca de sal.
  4. Incorporá los secos al batido de huevos en 2 o 3 veces, con movimientos envolventes y suaves, para no bajar demasiado el aire de la preparación.
  5. Volcá la mezcla sobre la placa y emparejá con cuidado, formando una capa fina y pareja. Llevá al horno durante 12 a 15 minutos, o hasta que el bizcochuelo esté cocido, apenas firme y sin dorarse demasiado.
  6. Retirá del horno, dejá enfriar por completo y desmoldá. Cortá el bizcochuelo en rectángulos del mismo tamaño para poder armar varias capas prolijas.
  7. Para el almíbar, colocá el agua y el azúcar en una ollita. Herví durante 3 o 4 minutos, apagá el fuego y agregá la esencia de vainilla. Dejá enfriar antes de usar.
  8. Para la crema de chocolate, calentá la crema de leche sin que llegue a hervir. Retirá del fuego, agregá el chocolate picado y dejá reposar 1 minuto.
  9. Mezclá hasta obtener una crema lisa y brillante. Si querés una crema más dulce, agregá el azúcar impalpable. Llevá a la heladera hasta que tome cuerpo, pero sin dejar que se endurezca del todo.
  10. Para la chantilly, batí la crema de leche bien fría con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla hasta que quede firme. Reservá en la heladera hasta el momento de cubrir y decorar.
  11. Colocá un rectángulo de bizcochuelo de almendras sobre una bandeja o base. Humedecé apenas con almíbar, sin empaparlo.
  12. Cubrí con una capa pareja de crema de chocolate y apoyá encima otro rectángulo de bizcochuelo. Repetí el armado alternando bizcochuelo, almíbar y crema de chocolate hasta formar una torta alta.
  13. Presioná muy suavemente con las manos para acomodar las capas, sin aplastar el relleno. Cubrí la parte superior con una capa lisa de chantilly.
  14. Llevá el imperial ruso a la heladera durante al menos 4 horas, aunque lo ideal es dejarlo de un día para el otro para que las capas se afirmen bien.
  15. Antes de servir, cortá porciones rectangulares con un cuchillo bien filoso. Decorá cada porción con copitos de chantilly, cerezas al marraschino, rulos de chocolate y una placa chica de chocolate arriba.

Tips y consejos

  • Para que el bizcochuelo de almendras quede liviano, el batido de huevos y azúcar tiene que llegar a punto letra o estar bien espumoso. Si ese batido queda corto, la base puede salir baja y pesada.
  • Las almendras molidas le dan sabor y textura, pero también podés reemplazarlas por nueces molidas o avellanas molidas. Cambia el perfil del postre, pero mantiene esa idea de torta clásica con base delicada.
  • El bizcochuelo no tiene que quedar grueso. Lo ideal es hacerlo en placa para obtener una base fina, fácil de cortar y de encimar. Si te queda más alto, podés dividirlo con cuchillo para sacar capas más parejas.
  • El almíbar se usa con cuidado. La idea es humedecer apenas las capas para que no queden secas, pero sin mojarlas de más. Si el bizcochuelo absorbe demasiado líquido, el imperial pierde firmeza y cuesta servirlo prolijo.
  • La crema de chocolate debe estar fría y con cuerpo al momento de armar. Si está líquida, se va a correr hacia los costados; si está demasiado dura, puede romper el bizcochuelo al extenderla.
  • Para una crema de chocolate más firme, dejala más tiempo en la heladera y mezclala antes de usar. También podés batirla unos segundos cuando esté fría para que tome una textura más aireada.
  • La chantilly de arriba tiene que estar firme para que sostenga los copitos y la decoración. Si hace mucho calor, podés sumar 1 cda de queso crema al batido para darle más estabilidad.
  • Los rulos de chocolate se pueden hacer raspando una barra con un pelapapas. Para las placas, derretí un poco de chocolate, extendelo fino sobre papel manteca, dejalo enfriar y cortalo en pedacitos irregulares.
  • Para cortar porciones limpias, el postre tiene que estar bien frío. Usá un cuchillo largo y filoso, y limpialo entre corte y corte para que las capas se vean mejor.
  • Se conserva en la heladera durante 2 o 3 días, siempre bien tapado. No conviene dejarlo mucho tiempo fuera del frío porque la crema y la chantilly pierden firmeza.

Este imperial ruso con crema de chocolate y chantilly lleva un poco más de trabajo que un postre simple, pero el resultado vale la pena.

Queda elegante, fresco y con una presentación de confitería, perfecto para preparar con anticipación y servir bien frío.

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