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Torta Esterházy con crema de vainilla y almendras

La Torta Esterházy es un clásico europeo elegante, suave y con una decoración muy reconocible.

Combina bases finas de frutos secos con una crema delicada y una terminación blanca con dibujo de chocolate.

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Es un postre frío, especial y perfecto para preparar cuando querés algo distinto a las tortas de siempre.

Ingredientes

Para las bases de frutos secos

  • 6 claras
  • 180 gr de azúcar
  • 150 gr de almendras molidas
  • 80 gr de avellanas molidas
  • 2 cdas de harina 0000
  • 1 pizca de sal
  • 1 cdita de esencia de vainilla

Para la crema de vainilla

  • 500 ml de leche
  • 4 yemas
  • 120 gr de azúcar
  • 45 gr de maicena
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • 150 gr de manteca pomada

Para la cobertura y decoración

  • 200 gr de azúcar impalpable
  • 3 cdas de leche
  • 80 gr de chocolate semiamargo
  • 100 gr de almendras fileteadas tostadas

Preparación

  1. Precalentá el horno a 170 °C. Dibujá 5 círculos de 20 cm sobre papel manteca y colocalos en placas para horno, con el dibujo hacia abajo para que no toque la preparación.
  2. Batí las claras con la pizca de sal hasta que empiecen a espumar. Agregá el azúcar de a poco y seguí batiendo hasta lograr un merengue firme y brillante.
  3. Mezclá aparte las almendras molidas, las avellanas molidas y la harina. Incorporá esa mezcla al merengue con movimientos envolventes, sumando también la esencia de vainilla.
  4. Repartí la preparación dentro de los círculos marcados y extendela con espátula, formando discos finos y parejos.
  5. Horneá durante 12 a 15 minutos, hasta que las bases estén apenas firmes y ligeramente secas. No tienen que dorarse demasiado. Dejalas enfriar por completo antes de despegarlas del papel.
  6. Para la crema, colocá las yemas, el azúcar y la maicena en una olla. Mezclá bien y agregá la leche de a poco, revolviendo para que no queden grumos.
  7. Llevá a fuego medio y cociná sin dejar de revolver hasta que espese. Retirá del fuego, agregá la esencia de vainilla y pasá la crema a un bowl.
  8. Cubrí con film en contacto y dejá enfriar por completo. Cuando esté fría, batila unos segundos para que vuelva a quedar cremosa.
  9. Agregá la manteca pomada de a poco, batiendo hasta obtener una crema lisa, firme y suave.
  10. Colocá una base de frutos secos sobre un plato o bandeja. Cubrí con una capa fina de crema de vainilla y apoyá otra base encima.
  11. Repetí el armado alternando base y crema hasta completar la torta. Reservá un poco de crema para cubrir apenas los costados.
  12. Cubrí los laterales con una capa fina de crema y pegá las almendras fileteadas tostadas alrededor, presionando suavemente con la mano.
  13. Para la cobertura blanca, mezclá el azúcar impalpable con la leche de a poco hasta formar un glaseado espeso pero fácil de extender.
  14. Cubrí la parte superior de la torta con el glaseado blanco y emparejá rápido antes de que se seque.
  15. Derretí el chocolate semiamargo y colocálo en una manga chica o bolsita con una puntita cortada. Hacé círculos finos de chocolate sobre el glaseado blanco, desde el centro hacia afuera.
  16. Con un escarbadientes, arrastrá líneas desde el centro hacia los bordes y luego algunas desde los bordes hacia el centro, para formar el dibujo clásico de la Torta Esterházy.
  17. Llevá la torta a la heladera durante al menos 6 horas antes de servir. Lo ideal es dejarla de un día para el otro para que se asiente bien.

Tips y consejos

  • Las bases de frutos secos son delicadas, por eso conviene despegarlas del papel recién cuando estén completamente frías. Si intentás moverlas calientes, se pueden quebrar con facilidad.
  • Si no conseguís avellanas molidas, podés hacerla solo con almendras. También podés procesar frutos secos enteros, pero cuidá que no se transformen en pasta: tienen que quedar como una harina gruesa.
  • La crema debe estar fría antes de sumar la manteca. Si la crema todavía está tibia, la manteca se derrite y la preparación pierde firmeza.
  • Para una crema más suave, agregá la manteca de a poco y batí bien entre cada incorporación. Si la mezcla parece cortada, seguí batiendo unos minutos más; muchas veces vuelve a unirse sola.
  • El glaseado superior tiene que quedar espeso, no líquido. Si está demasiado fluido, se va a correr por los costados y no va a sostener bien el dibujo de chocolate.
  • El dibujo clásico se hace rápido, antes de que el glaseado blanco se seque. Por eso conviene tener el chocolate derretido y listo antes de cubrir la superficie.
  • Para que las almendras fileteadas tengan más sabor, tostalas unos minutos en sartén seca o en horno bajo. Apenas toman color, retiralas, porque se queman rápido.
  • Esta torta necesita frío y reposo. Después de varias horas en la heladera, las bases se ablandan un poco con la crema y queda mucho más rica al servir.
  • Para cortarla prolija, usá un cuchillo largo y filoso. Podés pasarlo por agua caliente, secarlo y cortar cada porción limpiando la hoja entre una y otra.
  • Se conserva en la heladera durante 3 días, bien tapada o dentro de un recipiente amplio. No conviene freezarla porque el glaseado y la crema pueden cambiar de textura.

La Torta Esterházy lleva algo de paciencia, pero no es difícil si se arma paso a paso.

El resultado es un postre frío, delicado y con una combinación de frutos secos, vainilla y chocolate que la hace realmente especial.

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