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Cómo hacer crema de chía con mango, frutillas y granola

Una opción fresca, cremosa y muy fácil para armar un desayuno dulce con buena presentación, que además se puede preparar con anticipación y dejar lista para servir en vasos, copas o frascos individuales.

La combinación de textura suave, fruta fresca y algo crocante la hace muy vistosa y rica.

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Ingredientes

  • 6 cdas de semillas de chía
  • 400 ml de leche
  • 2 cdas de miel
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • 1 mango maduro
  • 8 frutillas
  • 6 cdas de granola
  • 2 cdas de yogur natural o griego, opcional para más cremosidad

Preparación

  1. Colocá las semillas de chía en un bowl o frasco amplio. Agregá la leche, la miel y la esencia de vainilla. Mezclá bien durante unos segundos para que las semillas se repartan de manera pareja y no queden todas juntas en el fondo.
  2. Dejá reposar la preparación durante 10 minutos y volvé a mezclar. Este paso ayuda a que la chía se hidrate mejor y evita que se formen grumos grandes. Después tapá el recipiente y llevá a la heladera por al menos 4 horas, aunque lo ideal es dejarlo de un día para el otro.
  3. Cuando la mezcla ya esté espesa, revisá la textura. Tiene que quedar cremosa, con las semillas bien hidratadas y una consistencia firme pero suave. Si la querés más liviana, agregá un chorrito más de leche y mezclá. Si la querés más espesa, dejala reposar un poco más.
  4. Pelá el mango y cortalo en cubos medianos. Reservá algunos cubos prolijos para poner por encima y usá el resto para armar las capas. Lavá las frutillas, retirales el cabito y cortalas en láminas o trozos, según cómo quieras presentarlas.
  5. Para armar los vasos, colocá una base generosa de crema de chía. Sumá una capa de mango y frutillas, agregá un poco más de crema y terminá con fruta fresca por arriba.
  6. Justo antes de servir, agregá la granola en la parte superior. Esto es importante para que se mantenga crocante y no se ablande con la humedad de la crema.
  7. Terminá con un hilo fino de miel si querés darle más brillo y dulzor. Serví bien frío, en vasos transparentes para que se vean las capas y los colores.

Tips y consejos:

  • La chía necesita tiempo para hidratarse bien, por eso conviene prepararla la noche anterior.
  • Si querés una textura más suave, podés mezclar la preparación con yogur una vez que ya esté hidratada.
  • La leche puede ser común o vegetal, según el resultado que busques.
  • La granola siempre se agrega al final para que no pierda textura.
  • Usá mango maduro, pero firme, para que tenga buen sabor y se pueda cortar en cubos prolijos.
  • Las frutillas quedan mejor si se agregan frescas al momento de armar los vasos.
  • Si preparás varios, guardalos en la heladera sin la granola y agregala recién antes de servir.
  • Para una presentación más linda, alterná capas visibles de crema, fruta y granola, sin mezclar todo de entrada.

Queda una preparación fresca, cremosa y muy vistosa, perfecta para servir en vasos individuales.

Es dulce, fácil de hacer y se puede dejar lista con anticipación para tener un desayuno diferente sin complicarse.

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