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Sin azúcar, sin harina y sin freír: cómo hacer galletitas de manzana húmedas por dentro y crujientes por fuera

Estas galletitas son una opción simple para preparar algo dulce sin usar harina común ni azúcar agregada.

La manzana aporta humedad y dulzor natural, mientras que la avena y el coco ayudan a darles cuerpo.

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Quedan rústicas, doradas y con una textura muy rica si se hornean el tiempo justo.

Ingredientes

  • 2 manzanas medianas
  • 1 huevo
  • 1 taza de avena fina o avena procesada
  • 1/2 taza de coco rallado
  • 1 cucharadita de canela
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 cucharadita de polvo de hornear
  • 1 pizca de sal
  • 2 cucharadas de pasas de uva o chips de chocolate amargo, opcional

Preparación

  1. Lavá las manzanas, pelalas si preferís una textura más suave y rallalas con la parte gruesa del rallador. También podés procesarlas apenas, pero sin convertirlas en puré líquido. La idea es que aporten humedad y pequeños pedacitos dentro de las galletitas.
  2. Colocá la manzana rallada en un bowl. Si largó demasiado jugo, retirale apenas el exceso con una cuchara, pero no la exprimas por completo. Esa humedad es importante para que las galletitas no queden secas por dentro.
  3. Agregá el huevo, la esencia de vainilla, la canela y la pizca de sal. Mezclá bien hasta que todo quede integrado. La canela ayuda a reforzar el dulzor natural de la manzana, por eso no hace falta sumar azúcar.
  4. Incorporá la avena fina o procesada y el coco rallado. Mezclá con cuchara hasta formar una preparación espesa y húmeda. Si la mezcla queda demasiado blanda, agregá una o dos cucharadas más de avena. Si queda muy seca, sumá una cucharadita de agua o un poco más de manzana rallada.
  5. Agregá el polvo de hornear y mezclá por última vez. Si querés que se parezcan más a las de la imagen, podés sumar unas pasas de uva o algunos chips de chocolate amargo. No son obligatorios, pero aportan contraste y hacen que se vean más tentadoras.
  6. Dejá reposar la mezcla durante 10 minutos. Este paso ayuda a que la avena absorba parte de la humedad de la manzana y la masa tome más cuerpo, sin necesidad de usar harina.
  7. Forrá una placa con papel manteca o aceitá apenas una fuente para horno. Tomá porciones con una cuchara y formá galletitas redondas, algo gruesitas. Aplastalas apenas con la parte de atrás de la cuchara, pero no demasiado: si quedan muy finas, pueden secarse.
  8. Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 18 a 22 minutos, o hasta que estén doradas por fuera y firmes al tocarlas. El tiempo puede variar según el tamaño y la humedad de la manzana.
  9. Para lograr una textura más crujiente por fuera, dejalas 3 minutos extra con el horno apagado y la puerta apenas entreabierta. Después pasalas a una rejilla para que se enfríen sin humedecerse en la base.
  10. Servilas tibias o frías. Recién hechas quedan más blanditas por dentro, y al enfriarse toman mejor forma.

Tips y consejos:

  • La avena fina o procesada es clave para que la mezcla se una bien. Si usás avena arrollada entera, las galletitas quedan más rústicas y pueden desarmarse un poco más.
  • Las manzanas rojas o dulces funcionan mejor para esta receta, porque aportan más sabor sin necesidad de agregar azúcar.
  • El coco rallado suma textura y ayuda a absorber humedad. Si no te gusta, podés reemplazarlo por más avena, aunque el resultado queda menos aromático.
  • El polvo de hornear no es indispensable, pero ayuda a que las galletitas queden un poco más aireadas y no tan compactas.
  • Si la mezcla queda muy húmeda, no agregues demasiada avena de golpe. Sumá de a cucharadas y esperá unos minutos, porque la avena sigue absorbiendo líquido.
  • Para que queden doradas y con bordes más firmes, no las hagas demasiado altas. Lo ideal es que tengan forma de galletita gruesa, no de bolita.
  • Si querés una versión más golosa sin usar azúcar común, podés sumar pasas de uva picadas. Aportan dulzor natural y combinan muy bien con la manzana y la canela.
  • También podés agregar nueces picadas, almendras o semillas, pero en poca cantidad para que la masa no pierda humedad.
  • Guardalas en un recipiente cerrado una vez frías. Como tienen manzana fresca, conviene consumirlas dentro de los 2 o 3 días.
  • Si querés recuperar el toque crujiente al día siguiente, podés calentarlas unos minutos en horno bajo o en sartén seca, sin aceite.

Estas galletitas de manzana son fáciles, rendidoras y perfectas para cuando se busca algo dulce sin complicarse.

Con avena, coco y canela, quedan húmedas en el centro, doradas por fuera y con ese sabor casero que combina muy bien con una merienda simple.

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