Una receta salada, rápida y muy llamativa para preparar algo distinto sin complicarse.
Quedan livianos, suaves y con una presentación que parece mucho más elaborada de lo que realmente es.

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La clave está en batir bien la base para lograr esa forma aireada y cocinar el centro justo en su punto.
Ingredientes
- 4 huevos
- 80 g de queso cremoso, mozzarella o queso fresco rallado grueso
- 2 cdas de queso rallado
- 1 cda de verdeo o ciboulette picado
- Sal, a gusto
- Pimienta negra, a gusto
- 1 cdita de manteca o aceite para la placa
Preparación
- Separá las claras de las yemas con cuidado. Colocá las claras en un bowl limpio y seco, y reservá cada yema por separado en recipientes chicos o cucharitas, tratando de que no se rompan.
- Agregá una pizca de sal a las claras y batilas hasta que queden firmes, aireadas y bien sostenidas. Tienen que formar picos suaves, parecidos a un merengue, pero sin azúcar.
- Sumá el queso rallado y una parte del verdeo picado. Mezclá con movimientos envolventes para no bajar demasiado el aire de las claras. La preparación debe mantenerse esponjosa.
- Prepará una placa para horno con papel manteca apenas enmantecado o aceitado. Dividí las claras batidas en 4 montoncitos, dejando espacio entre cada uno.
- Con una cuchara, formá un hueco en el centro de cada montoncito. No lo hagas demasiado profundo, solo lo suficiente para colocar después la yema.
- Distribuí por encima un poco de queso cremoso, mozzarella o queso fresco rallado grueso, cuidando que quede sobre las claras y alrededor del hueco central.
- Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 4 a 5 minutos, hasta que las claras empiecen a tomar firmeza y los bordes se vean apenas tostados.
- Retirá la placa con cuidado y colocá una yema en el centro de cada nube. Volvé a llevar al horno durante 3 a 5 minutos más, según el punto que quieras lograr.
- Sacalos cuando las claras estén firmes, el queso fundido y la yema todavía brillante. Si preferís la yema más cocida, dejalos uno o dos minutos extra.
- Terminá con pimienta negra y un poco más de verdeo fresco por encima. Servilos enseguida, porque recién hechos conservan mejor la textura aireada.
Tips y consejos:
- El bowl para batir las claras debe estar limpio y seco. Si tiene restos de grasa o yema, cuesta mucho más que tomen volumen.
- Separá los huevos de a uno para evitar que una yema rota arruine todas las claras.
- No mezcles el queso con fuerza después de batir, porque las claras pueden perder aire y quedar más bajas.
- Si usás queso cremoso, cortalo bien chiquito para que se funda rápido sin aplastar la preparación.
- El primer horneado ayuda a que las claras sostengan mejor la yema en el centro.
- No los cocines de más si querés que mantengan una textura suave y ligera.
- Para una presentación más linda, usá una espátula ancha al pasarlos al plato.
- También podés hacerlos en porciones individuales sobre una placa grande, siempre dejando espacio para que no se peguen.
Quedan esponjosos, sabrosos y con una forma muy vistosa, ideales para preparar un desayuno salado diferente en pocos minutos.
Son simples, pero tienen una presentación especial y un sabor suave que combina muy bien con el queso fundido y el verdeo fresco.