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Cómo hacer bizcochuelo de mandarina

Este bizcochuelo de mandarina queda suave, húmedo y con un perfume cítrico muy rico.

Es una receta ideal para la merienda, fácil de preparar y con una textura tierna que se mantiene bien por más tiempo.

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La cobertura con jugo de mandarina le da un acabado más jugoso y una presentación muy tentadora.

Ingredientes

  • 3 mandarinas medianas
  • 3 huevos
  • 200 g de azúcar
  • 120 ml de aceite neutro
  • 250 g de harina leudante
  • 1 pizca de sal
  • 1 cdta de esencia de vainilla
  • Manteca o aceite para el molde
  • Harina para el molde

Para la cobertura:

  • 100 ml de jugo de mandarina
  • 3 cdas de azúcar
  • Ralladura fina de 1 mandarina

Preparación

  1. Lavá muy bien las mandarinas. Rallá la cáscara de una, evitando la parte blanca, y reservá esa ralladura. Después exprimí las mandarinas hasta obtener el jugo necesario. Si tienen semillas, retiralas antes de usar.
  2. En un bowl amplio, colocá los huevos junto con el azúcar. Batí durante varios minutos, hasta que la mezcla se vea más clara, espumosa y con buen volumen. Este paso es importante para que el bizcochuelo quede más aireado.
  3. Agregá el aceite en forma de hilo mientras seguís mezclando. Sumá la esencia de vainilla y parte del jugo de mandarina. Integrá bien hasta que la preparación quede pareja y perfumada.
  4. Incorporá la harina leudante tamizada junto con la pizca de sal. Mezclá con movimientos suaves, sin batir de más, hasta lograr una masa lisa y cremosa. Si batís demasiado en este punto, el bizcochuelo puede quedar más pesado.
  5. Enmantecá y enhariná un molde redondo de 22 cm aproximadamente. Volcá la preparación y emparejá la superficie con una espátula o cuchara.
  6. Llevá a horno precalentado a temperatura media, aproximadamente 170 °C, durante 35 a 45 minutos. Para comprobar si está listo, pinchá el centro con un palillo: tiene que salir seco o con apenas unas miguitas húmedas.
  7. Mientras se cocina el bizcochuelo, prepará la cobertura. Colocá en una ollita el jugo de mandarina, el azúcar y la ralladura fina. Calentá a fuego bajo durante unos minutos, revolviendo hasta que el azúcar se disuelva y la mezcla tome una textura apenas más espesa.
  8. Cuando el bizcochuelo esté listo, dejalo reposar 10 minutos dentro del molde. Después desmoldalo con cuidado y pasalo a una fuente.
  9. Con el bizcochuelo todavía tibio, pincelá o volcá la cobertura de mandarina por encima. Hacelo de a poco para que la superficie absorba bien el almíbar y quede más húmedo, aromático y brillante.
  10. Dejá que se enfríe antes de cortarlo. Se puede servir solo, con un poco de ralladura fina por arriba o acompañado con unos gajos de mandarina para darle una presentación más vistosa.

Tips y consejos:

  • Elegí mandarinas dulces y perfumadas, porque son las que más sabor le dan a la preparación.
  • No agregues la parte blanca de la cáscara, ya que puede aportar un sabor amargo.
  • El aceite neutro ayuda a que el bizcochuelo conserve mejor la humedad.
  • Si querés que quede más jugoso, podés pinchar la superficie con un palillo antes de agregar la cobertura.
  • No abras el horno durante los primeros 30 minutos para evitar que pierda volumen.
  • La cobertura debe agregarse cuando el bizcochuelo está tibio, así se absorbe mejor.
  • Si preferís una textura más alta, usá un molde apenas más chico y controlá unos minutos más de cocción.
  • Guardalo tapado para que no se seque y mantenga su textura tierna.

Este bizcochuelo de mandarina queda esponjoso, perfumado y con una humedad muy agradable.

Es una receta simple, rendidora y perfecta para preparar cuando querés algo dulce, casero y fácil de compartir.

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