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Tarantella de manzana

La tarantella de manzana es un postre clásico de molde, húmedo y bien acaramelado.

Se prepara con capas de manzana, pan o miga suave y una mezcla de leche y huevos que une todo durante la cocción.

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Al desmoldarla o servirla, queda firme, jugosa y con ese sabor casero que mejora después de unas horas de reposo.

Ingredientes

  • 5 manzanas medianas
  • 250 g de pan tipo lactal, pan de miga o pan del día anterior sin corteza
  • 600 ml de leche
  • 4 huevos
  • 140 g de azúcar
  • 1 cdta de esencia de vainilla
  • 1 cdta de canela
  • Ralladura de 1 limón, opcional
  • 40 g de manteca derretida
  • 1 pizca de sal

Para el caramelo:

  • 180 g de azúcar
  • 4 cdas de agua

Preparación

  1. Prepará primero el caramelo. Colocá el azúcar y el agua en una cacerolita y llevá a fuego medio, sin revolver, hasta que tome un color dorado. Cuando esté listo, volcá el caramelo en un molde mediano, cubriendo la base y un poco los bordes. Dejalo enfriar mientras preparás el resto.
  2. Pelá las manzanas, retirales el centro y cortalas en láminas finas. No hace falta que queden todas iguales, pero conviene que tengan un grosor parecido para que se cocinen de manera pareja.
  3. En un bowl grande, mezclá la leche con los huevos, el azúcar, la esencia de vainilla, la canela, la ralladura de limón y la pizca de sal. Batí apenas hasta integrar. No hace falta hacer espuma, solo lograr una mezcla pareja.
  4. Cortá el pan en tiras o pedazos medianos. Si usás pan del día anterior, va a absorber mejor la mezcla. Sumalo al bowl con la leche y dejalo reposar unos minutos para que se humedezca bien.
  5. Agregá la manteca derretida y mezclá con cuidado. El pan debe quedar blando, pero no completamente deshecho. La idea es que después ayude a formar una textura húmeda y compacta.
  6. Acomodá una capa de manzanas sobre el caramelo frío. Encima agregá parte de la mezcla de pan y leche. Repetí alternando manzana y mezcla hasta llenar el molde, presionando apenas con una cuchara para que no queden huecos grandes.
  7. Cubrí el molde con papel aluminio y colocalo dentro de una fuente más grande con agua caliente, para cocinarlo a baño María. Llevá a horno medio durante 50 minutos.
  8. Pasado ese tiempo, retirā el aluminio y cociná 20 a 30 minutos más, hasta que la superficie esté firme y algo dorada. Al mover apenas el molde, el centro debe sentirse asentado, no líquido.
  9. Retirá del horno y dejá enfriar a temperatura ambiente. Después llevá a la heladera por al menos 4 horas. Este reposo es importante para que la tarantella tome cuerpo y se pueda cortar mejor.
  10. Para servir, podés desmoldarla si el molde lo permite o cortar porciones directamente desde la fuente. Si el caramelo quedó muy firme, apoyá unos segundos la base del molde sobre agua caliente antes de desmoldar.

Tips y consejos:

  • El pan del día anterior funciona muy bien porque absorbe la mezcla sin desarmarse enseguida.
  • Las manzanas verdes dan un sabor más equilibrado, mientras que las rojas dejan un resultado más dulce y suave.
  • No conviene cortar las manzanas demasiado gruesas, porque pueden quedar duras en el centro del postre.
  • El baño María ayuda a que la cocción sea más pareja y evita que la mezcla se seque demasiado.
  • La tarantella necesita reposo. Si se corta apenas sale del horno, puede perder forma y desarmarse.
  • Si querés más caramelo, podés preparar un poco aparte y servirlo sobre cada porción.
  • La canela debe acompañar el sabor de la manzana, no taparlo. Con una cdta alcanza.
  • También podés sumar un puñado chico de pasas de uva si querés una versión más clásica, pero no es necesario.

Una vez fría, la tarantella queda más firme y el caramelo se integra mejor con la manzana.

Se puede servir sola o con una cucharada de crema apenas batida, pero también queda muy bien tal como sale del molde.

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