La charlotte de duraznos es un postre cremoso y muy vistoso, perfecto para preparar en fuente o molde y servir en porciones bien prolijas.
Combina capas suaves de crema, vainillas humedecidas y duraznos en almíbar, logrando una textura delicada y fresca.

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Es una receta ideal para hacer con anticipación, porque necesita reposo para tomar cuerpo y quedar firme al cortar.
Ingredientes
- 2 paquetes de vainillas
- 1 lata grande de duraznos en almíbar
- 400 g de queso crema firme
- 250 ml de crema de leche
- 150 g de azúcar impalpable
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 7 g de gelatina sin sabor
- 4 cdas de agua fría
- 150 ml del almíbar de los duraznos
- Cacao amargo o chocolate rallado, opcional para decorar
- Duraznos en gajos para terminar
Preparación
- Escurrí los duraznos en almíbar y reservá el líquido. Separá algunas mitades para decorar la superficie y cortá el resto en cubitos o gajos finos para usar dentro del relleno.
- Hidratá la gelatina sin sabor con las 4 cdas de agua fría. Dejala reposar unos minutos hasta que absorba el líquido. Luego calentala apenas, solo hasta que quede líquida, sin dejar que hierva.
- En un bowl grande, colocá el queso crema con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla. Mezclá hasta obtener una crema lisa, suave y sin grumos.
- Batí la crema de leche aparte hasta que tome cuerpo, pero sin llegar a un punto demasiado firme. Tiene que quedar cremosa para poder integrarse bien con el queso crema.
- Sumá la crema batida al queso crema con movimientos suaves. Después incorporá la gelatina ya tibia, mezclando enseguida para que se reparta de manera pareja y ayude a sostener el postre.
- Agregá los duraznos cortados al relleno y mezclá con cuidado para que queden distribuidos sin romperse demasiado.
- Colocá el almíbar reservado en un plato hondo. Pasá las vainillas apenas por el almíbar, una por una. No las dejes mucho tiempo porque se ablandan rápido y después pueden romperse.
- En una fuente o molde, armá una primera capa de vainillas humedecidas. Encima distribuí una parte de la crema con duraznos y emparejá con una espátula.
- Repetí las capas alternando vainillas y crema hasta completar el molde. Terminá con una capa generosa de crema en la superficie, bien pareja y prolija.
- Llevá a la heladera durante al menos 5 horas, aunque lo ideal es dejarla de un día para el otro. Ese reposo permite que las vainillas se integren con la crema y que la charlotte quede firme al cortar.
- Antes de servir, decorá con gajos de durazno por arriba. También podés sumar apenas chocolate rallado o cacao amargo si querés darle contraste.
- Cortá porciones con un cuchillo limpio y serví bien fría. Para que el corte salga más prolijo, podés pasar el cuchillo por agua caliente y secarlo antes de cada corte.
Tips y consejos:
- Usá queso crema firme para que el relleno tenga buena estructura y no quede demasiado blando.
- La gelatina es importante si querés cortar porciones altas y prolijas, sobre todo si la preparás en fuente.
- No mojes demasiado las vainillas. Con una pasada rápida por el almíbar alcanza para que queden tiernas sin desarmarse.
- Si querés un sabor más intenso, podés mezclar el almíbar con unas gotas de esencia de vainilla.
- Para una charlotte más liviana, usá más durazno en el relleno y una capa de crema menos gruesa.
- También se puede armar en vasos individuales, alternando vainillas trozadas, crema y duraznos.
- El reposo mejora mucho la textura, porque las capas se asientan y el postre queda más equilibrado.
La charlotte de duraznos queda cremosa, suave y con un corte muy atractivo.
Es un postre fácil de preparar, rendidor y perfecto para servir en porciones con capas visibles de crema, vainillas y fruta.