Este postre combina una base intensa de chocolate con una capa suave de moka, cremosa y bien aireada.
La parte superior queda lisa, delicada y con ese color café que lo hace muy vistoso al cortar.

Te recomendamos: Cómo hacer chocotorta bien cremosa
Es ideal para preparar en fuente, servir en porciones prolijas y lucirse con un postre distinto.
Ingredientes
Para la base de chocolate:
- 120 g de chocolate semiamargo
- 100 g de manteca
- 2 huevos
- 100 g de azúcar
- 70 g de harina 0000
- 1 cda de cacao amargo
- 1 pizca de sal
- 1 cdita de esencia de vainilla
Para la capa moka:
- 300 ml de crema de leche
- 250 g de dulce de leche repostero
- 200 g de queso crema firme
- 2 cdas de café instantáneo
- 2 cdas de agua caliente
- 7 g de gelatina sin sabor
- 4 cdas de agua fría
Para la cobertura:
- 150 g de dulce de leche repostero
- 80 ml de crema de leche
- 1 cdita de café instantáneo
- 1 cda de agua caliente
- 1 cda de cacao amargo, opcional para intensificar el color
Preparación
- Derretí el chocolate semiamargo junto con la manteca a baño María o en microondas en tandas cortas. Mezclá hasta que quede una preparación lisa y brillante. Dejá entibiar unos minutos.
- En un bowl, batí los huevos con el azúcar y la esencia de vainilla hasta integrar bien. No hace falta batir demasiado, solo lograr una mezcla pareja.
- Agregá el chocolate derretido con manteca y mezclá. Sumá la harina, el cacao amargo y la pizca de sal. Integrá con espátula hasta formar una masa de chocolate espesa.
- Volcá la preparación en una fuente rectangular o cuadrada previamente enmantecada y con papel manteca en la base. Emparejá bien la superficie para que después las capas queden prolijas.
- Llevá a horno precalentado a 170 °C durante 15 a 18 minutos. La base debe quedar cocida, pero no seca. Retirá y dejá enfriar por completo dentro de la fuente.
- Para la capa moka, disolvé el café instantáneo en el agua caliente y dejalo entibiar. Aparte, hidratá la gelatina sin sabor con el agua fría y dejala reposar unos minutos.
- En un bowl, mezclá el dulce de leche repostero con el queso crema firme. Sumá el café disuelto e integrá hasta que la crema tome un color parejo.
- Batí la crema de leche hasta que tome cuerpo, sin llegar a un punto demasiado duro. Incorporala a la mezcla moka con movimientos suaves para que la preparación quede más liviana.
- Calentá apenas la gelatina hidratada hasta que se vuelva líquida. Agregala a la crema moka y mezclá enseguida para que se reparta bien.
- Volcá la crema moka sobre la base de chocolate ya fría. Emparejá con espátula y golpeá apenas la fuente sobre la mesada para quitar burbujas grandes.
- Para la cobertura, mezclá el dulce de leche repostero con la crema de leche. Disolvé el café en el agua caliente y agregalo. Sumá el cacao si querés un tono más profundo. Mezclá hasta obtener una crema lisa y fluida.
- Extendé la cobertura sobre la capa moka con cuidado, formando una superficie pareja. Llevá la fuente a la heladera hasta que el postre tome buena firmeza y pueda cortarse en porciones prolijas.
- Cortá con un cuchillo limpio en porciones cuadradas o rectangulares. Para un corte más prolijo, pasá el cuchillo por agua caliente, secalo y repetí entre corte y corte.
Tips y consejos:
- La base de chocolate no debe quedar demasiado alta. Tiene que funcionar como un piso intenso y compacto para sostener la capa moka.
- Usá dulce de leche repostero porque mantiene mejor la forma y ayuda a que el postre tenga una textura firme al cortar.
- El café conviene disolverlo siempre antes de incorporarlo, así el sabor queda parejo y no aparecen granitos.
- La crema de leche debe estar bien fría antes de batirla para que tome cuerpo más fácil.
- No agregues la gelatina caliente directamente sobre la mezcla. Tiene que estar líquida, pero apenas tibia, para integrarse sin formar grumos.
- Si querés una terminación más elegante, podés alisar la cobertura con una espátula larga y marcar apenas las porciones antes de que tome firmeza.
- También podés decorar con una lluvia muy fina de cacao o chocolate rallado, pero sin cargar demasiado la superficie.
El bombón moka queda cremoso, firme y con un corte muy vistoso gracias al contraste entre la base oscura y la capa suave de café.
Es un postre ideal para preparar en fuente y servir en porciones prolijas, con sabor intenso y una presentación muy tentadora.