Una preparación tradicional que se destaca por su miga suave, su interior con carácter y una capa superior que aporta contraste en cada bocado.
Es de esas recetas que salen perfectas cuando se respetan los tiempos y los detalles. Ideal para disfrutar en casa con algo caliente y cortar una buena porción.

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Ingredientes
Para la masa:
- 500 g de harina 000
- 100 g de azúcar
- 2 huevos
- 25 g de levadura fresca (o 8 g seca)
- 200 ml de leche tibia
- 100 g de manteca blanda
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
Para el relleno:
- 200 g de nueces picadas
- 100 g de azúcar
- 1 clara de huevo
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Para la cobertura:
- 100 g de harina
- 80 g de azúcar
- 80 g de manteca fría
- Azúcar impalpable para terminar
Preparación
- Disolver la levadura en la leche tibia junto con una cucharada de azúcar. Dejar reposar unos minutos hasta que se active y forme espuma en la superficie.
- En un bowl grande, mezclar la harina con el resto del azúcar y la sal. Hacer un hueco en el centro.
- Agregar los huevos, la esencia de vainilla y la mezcla de levadura. Integrar hasta formar una masa.
- Incorporar la manteca blanda de a poco y amasar hasta lograr una textura lisa, suave y apenas pegajosa. Este paso es clave para que la miga quede bien esponjosa.
- Tapar la masa y dejarla levar en un lugar cálido hasta que duplique su tamaño, aproximadamente 1 hora.
- Mientras tanto, mezclar las nueces picadas con el azúcar, la clara y la vainilla hasta obtener una preparación húmeda y bien integrada. Reservar.
- Para la cobertura, unir la harina con el azúcar y la manteca fría, desmenuzando con los dedos hasta lograr un granulado irregular.
- Desgasificar la masa y dividirla en dos partes. Estirar una de ellas y colocarla en un molde enmantecado, cubriendo base y bordes.
- Distribuir el relleno de manera uniforme sobre la masa.
- Cubrir con la otra parte de la masa estirada, cerrando bien los bordes.
- Espolvorear la cobertura por encima sin presionar demasiado para que conserve su textura.
- Dejar reposar nuevamente unos 20 a 30 minutos para que leve un poco más.
- Llevar a horno precalentado a 180°C durante 35 a 40 minutos, hasta que esté dorada.
- Retirar, dejar entibiar y espolvorear con azúcar impalpable antes de servir.
Consejos:
- Usar leche apenas tibia, no caliente, para no dañar la levadura y asegurar un buen levado.
- Amasar bien la masa hasta que quede elástica: esto mejora mucho la textura final.
- No procesar demasiado las nueces; lo ideal es que queden trozos visibles para aportar textura.
- Si querés un sabor más profundo, podés tostar ligeramente las nueces antes de usarlas.
- La cobertura no debe compactarse: cuanto más suelta quede, mejor será el contraste final.
- Dejar enfriar un poco antes de cortar ayuda a que las capas se mantengan firmes.
Queda una torta con presencia, de esas que invitan a repetir. Ideal para guardar y disfrutar también al día siguiente.