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Cómo hacer mojito clásico

Un trago fresco, aromático y perfecto para cualquier momento, con ese equilibrio ideal entre ácido, dulce y el toque del ron.

El mojito es simple, pero tiene sus detalles: bien hecho, cambia completamente la experiencia. Con ingredientes básicos y un buen armado, queda como de bar.

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Ingredientes

  • 50 ml de ron blanco
  • 1 lima (o limón)
  • 2 cucharaditas de azúcar
  • Un puñado de hojas de menta fresca
  • Hielo (preferentemente triturado o en cubos pequeños)
  • Soda (cantidad necesaria)

Preparación

  1. Cortá la lima en gajos y colocalos dentro del vaso.
  2. Agregá el azúcar sobre la lima. Esto ayuda a extraer mejor el jugo al machacar.
  3. Incorporá las hojas de menta (sin romperlas demasiado con la mano).
  4. Machacá suavemente con un muddler o cuchara. No aplastes en exceso la menta, solo lo justo para liberar el aroma sin que se vuelva amarga.
  5. Llená el vaso con hielo hasta arriba. Esto es clave para un buen mojito.
  6. Agregá el ron directamente sobre el hielo.
  7. Mezclá suavemente para integrar los sabores.
  8. Completá con soda hasta llenar el vaso.
  9. Revolvé ligeramente y decorá con una ramita de menta o una rodaja de lima.

Tips y consejos:

  • No te excedas al machacar la menta. Si la rompés demasiado, libera sabores amargos. Solo presioná lo justo para que suelte aroma.
  • Usá hielo en cantidad. El mojito tiene que ser bien frío, y el hielo ayuda a mantener el equilibrio del trago.
  • La lima es fundamental. Si está jugosa y fresca, el resultado mejora muchísimo. Evitá usar jugo artificial.
  • El azúcar puede ser blanca o rubia. La rubia aporta un sabor un poco más profundo, pero ambas funcionan bien.
  • Si querés una textura más suave, podés disolver el azúcar antes en un poco de jugo de lima o usar almíbar.
  • El orden importa: primero se machaca, después el hielo, luego el ron y al final la soda. Esto mantiene la frescura del gas.
  • No revuelvas demasiado después de poner la soda. Solo lo justo para integrar, así no pierde gas rápidamente.
  • Podés ajustar el dulzor a tu gusto agregando un poco más de azúcar o menos lima.
  • Para un toque extra, frotá suavemente una hoja de menta en el borde del vaso antes de servir.
  • Siempre servilo apenas preparado. Es un trago que no espera: cuanto más fresco, mejor.

Un clásico que nunca falla, fácil de hacer y perfecto para disfrutar bien frío con todo su aroma y frescura.

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