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Torta de almendras con crema inglesa

Esta torta de almendras tiene una miga suave, una cubierta apenas crocante y un sabor delicado que combina muy bien con una salsa de vainilla.

La crema inglesa se sirve aparte, para acompañar cada porción sin tapar la torta.

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Es una receta casera, prolija y muy buena para llevar a la mesa cuando querés un postre distinto sin hacer algo complicado.

Ingredientes

Para la torta:

  • 180 g de manteca blanda
  • 180 g de azúcar
  • 4 huevos
  • 1 cdta de esencia de vainilla
  • 180 g de harina 0000
  • 120 g de almendras molidas
  • 2 cdtas de polvo de hornear
  • 1 pizca de sal
  • 80 ml de leche
  • 60 g de almendras fileteadas
  • Azúcar impalpable, cantidad necesaria

Para la crema inglesa:

  • 500 ml de leche
  • 5 yemas
  • 100 g de azúcar
  • 1 cdta de esencia de vainilla
  • 1 tira fina de cáscara de limón, opcional

Para acompañar, opcional:

  • Frambuesas
  • Arándanos
  • Moras
  • Hojitas de menta

Preparación

  1. Empezá por la torta. Enmantecá y enhariná un molde redondo de unos 22 cm. También podés forrar la base con papel manteca para desmoldar con más facilidad. Precalentá el horno a temperatura media para que esté parejo cuando lleves la mezcla.
  2. Batí la manteca blanda con el azúcar hasta obtener una preparación más clara y cremosa. Este paso ayuda a que la torta quede más aireada. Agregá los huevos de a uno, batiendo bien después de cada incorporación, y sumá la esencia de vainilla.
  3. En otro bowl mezclá la harina, las almendras molidas, el polvo de hornear y la pizca de sal. Incorporá estos ingredientes secos a la mezcla anterior en dos o tres veces, alternando con la leche. Uní todo con movimientos suaves, sin batir de más, solo hasta que la mezcla quede pareja.
  4. Volcá la preparación en el molde y alisá la superficie. Repartí por arriba las almendras fileteadas para que se doren durante la cocción. Llevá al horno entre 35 y 45 minutos, según el horno, hasta que la torta esté firme y al pinchar el centro el palillo salga limpio.
  5. Retirá del horno y dejá enfriar unos minutos dentro del molde. Después desmoldá y pasala a una rejilla para que termine de enfriarse. Cuando ya esté fría, podés espolvorear apenas con azúcar impalpable.
  6. Para la crema inglesa, colocá la leche en una cacerola junto con la esencia de vainilla y, si querés, la tira de cáscara de limón. Calentá a fuego bajo hasta que empiece a largar vapor, sin dejar que hierva fuerte.
  7. En un bowl aparte mezclá las yemas con el azúcar. No hace falta batir demasiado; solo integrá bien. Volcá de a poco la leche caliente sobre las yemas, mientras revolvés constantemente para que no se cocinen de golpe.
  8. Llevá nuevamente la mezcla a la cacerola y cociná a fuego muy bajo, revolviendo sin parar con cuchara de madera o espátula. La crema inglesa no debe hervir. Cuando espese apenas y cubra el dorso de la cuchara, retirala del fuego enseguida. Si querés una textura bien lisa, colala.
  9. Dejá enfriar la crema inglesa y guardala en la heladera hasta el momento de servir. Tiene que quedar fluida, no firme. Si se espesa de más en frío, podés mezclarla un poco antes de usarla.
  10. Para servir, cortá una porción de torta y ponela en un plato. Acompañá con crema inglesa servida en la base o a un costado. Si te gusta una presentación más completa, agregá algunas frutas frescas y unas hojitas de menta, pero eso va aparte y no es necesario para que la receta quede bien.

Tips y consejos:

  • Las almendras molidas son las que le dan la textura característica a la torta. Si no las conseguís listas, podés procesarlas, pero conviene no hacerlo de más para que no larguen aceite.
  • La manteca tiene que estar blanda, no derretida. Así se integra mejor con el azúcar y la mezcla queda más estable.
  • No abras el horno durante la primera media hora de cocción. Si la torta todavía está creciendo, puede bajarse.
  • La crema inglesa necesita fuego bajo y atención constante. Si hierve, las yemas pueden cortarse y la textura deja de ser suave.
  • Para saber si la crema inglesa está lista, pasá un dedo por el dorso de la cuchara. Si queda un camino limpio, ya está en su punto.
  • Esta torta se puede hacer con anticipación. De un día para el otro mantiene bien la miga, y la crema inglesa también se conserva en la heladera.
  • Si querés un sabor un poco más marcado, podés sumar unas gotas de extracto de almendras, pero muy poca cantidad para que no domine.
  • Las frutas frescas conviene agregarlas al final, solo al momento de servir, para que mantengan mejor el color y no humedezcan el plato.

La torta se disfruta mejor cuando ya está fría y la crema inglesa bien fresca.

Si querés, podés servir la salsa en salsera y dejar que cada uno se sirva la cantidad que prefiera.

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