La torta Chajá es un postre alto, cremoso y muy vistoso, ideal para preparar cuando querés algo dulce con presencia.
Combina bizcochuelo suave, crema chantilly, duraznos, merengue y dulce de leche en capas bien generosas.

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El resultado es una torta fresca, aireada y llena de textura, perfecta para servir bien fría.
Ingredientes
Para el bizcochuelo:
- 4 huevos
- 120 g de azúcar
- 120 g de harina 0000
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
Para el relleno y la cobertura:
- 500 ml de crema de leche bien fría
- 4 cdas de azúcar impalpable
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 350 g de dulce de leche repostero
- 1 lata grande de duraznos en almíbar
- 200 g de merengues secos
- Almíbar de los duraznos, cantidad necesaria
Preparación
- Para hacer el bizcochuelo, colocá los huevos y el azúcar en un bowl amplio. Batí durante varios minutos, hasta que la mezcla quede bien aireada, clara y espesa. Este paso es importante para que el bizcochuelo salga liviano.
- Agregá la esencia de vainilla y la pizca de sal. Incorporá la harina tamizada en dos o tres partes, mezclando con movimientos suaves y envolventes para no bajar el aire del batido.
- Volcá la preparación en un molde redondo enmantecado y enharinado, o con papel manteca en la base. Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 25 a 30 minutos, o hasta que al pinchar el centro salga seco.
- Retirá el bizcochuelo del horno, dejalo enfriar por completo y después desmoldalo. Una vez frío, cortalo en dos o tres capas, según la altura que haya tomado.
- Batí la crema de leche bien fría con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla hasta lograr una chantilly firme, pero sin pasarte de batido para que no se corte. Guardala en la heladera hasta el momento de usar.
- Escurrí los duraznos y reservá el almíbar. Cortá parte de los duraznos en cubitos para el relleno y dejá algunas rodajas más prolijas para decorar la superficie.
- Colocá la primera capa de bizcochuelo sobre un plato o base para torta. Humedecela apenas con almíbar de durazno, sin empaparla demasiado.
- Untá una capa de dulce de leche repostero sobre el bizcochuelo. Encima agregá una capa de crema chantilly, algunos duraznos en cubitos y merengue seco partido en trozos medianos.
- Apoyá la segunda capa de bizcochuelo y repetí el mismo procedimiento: un poco de almíbar, dulce de leche, crema, duraznos y merengue. Si hiciste tres capas, repetí una vez más.
- Cubrí toda la torta con crema chantilly, tanto arriba como en los costados. No hace falta que quede completamente lisa, porque después se cubre con merengue partido.
- Rompé los merengues con las manos en pedazos irregulares y pegalos sobre los laterales y la parte superior de la torta. La idea es lograr una cobertura abundante, blanca y con relieve.
- Decorá arriba con copos de crema, rodajas de durazno y algunos pedacitos más de merengue. Llevá la torta a la heladera durante al menos 4 horas antes de servir, para que tome firmeza y se asienten bien las capas.
Tips y consejos:
- Usá dulce de leche repostero para que sostenga mejor las capas y no se deslice al armar la torta.
- El bizcochuelo tiene que estar completamente frío antes de rellenarlo. Si todavía está tibio, la crema puede aflojarse.
- No humedezcas de más las capas con almíbar. La torta debe quedar suave, pero no desarmarse.
- Para que la crema chantilly quede firme, usá crema bien fría y, si hace calor, enfriá también el bowl unos minutos antes de batir.
- El merengue conviene agregarlo en trozos medianos, no completamente molido, así se nota mejor la textura.
- Si querés una torta más alta, podés usar un molde más chico o preparar dos bizcochuelos finos y superponerlos.
- Prepararla con varias horas de anticipación ayuda mucho, porque el frío mejora la consistencia y hace que cada porción salga más prolija.
Servila bien fría, con la crema firme, los duraznos frescos y el merengue todavía presente en la cobertura.
Es una torta dulce, cremosa y muy llamativa, ideal para una mesa especial o para preparar cuando querés lucirte con un postre clásico.