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Torta capuchino con crema de café

Esta torta capuchino con crema de café es una receta suave, elegante y con mucho sabor, ideal para quienes disfrutan los postres cremosos con un toque intenso.

Lleva capas de bizcochuelo oscuro, una crema aireada sabor café y una terminación con cacao o chocolate rallado que la hace muy tentadora.

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Queda alta, húmeda y perfecta para servir en porciones generosas, con una presentación simple pero muy vistosa.

Ingredientes

Para el bizcochuelo:

  • 4 huevos
  • 160 g de azúcar
  • 120 g de harina 0000
  • 40 g de cacao amargo
  • 1 cucharadita de polvo de hornear
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 80 ml de leche
  • 50 ml de aceite neutro

Para humedecer:

  • 150 ml de café fuerte frío
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

Para la crema capuchino:

  • 400 ml de crema de leche bien fría
  • 250 g de queso crema
  • 120 g de azúcar impalpable
  • 2 cucharadas de café instantáneo
  • 2 cucharadas de agua caliente
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

Para decorar:

  • Cacao amargo o chocolate rallado
  • Crema capuchino reservada para copos

Preparación

  1. Para preparar el bizcochuelo, batí los huevos con el azúcar durante varios minutos, hasta que la mezcla quede clara, espumosa y con buen volumen. Este paso es importante para lograr una miga más aireada y pareja.
  2. Agregá la esencia de vainilla, la leche y el aceite. Mezclá suavemente hasta integrar. En otro recipiente, tamizá la harina con el cacao amargo, el polvo de hornear y la pizca de sal.
  3. Incorporá los secos al batido en dos o tres partes, mezclando con movimientos suaves para no bajar demasiado el volumen. La preparación debe quedar pareja, sin grumos de cacao.
  4. Volcá la mezcla en un molde redondo enmantecado y enharinado, preferentemente de 20 o 22 cm. Cociná en horno precalentado a 170 °C durante 35 a 40 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo salga seco.
  5. Retirá del horno, dejá enfriar unos minutos y desmoldá. Una vez que el bizcochuelo esté completamente frío, cortalo en dos capas parejas con un cuchillo largo o una lira.
  6. Para el almíbar de café, mezclá el café frío con el azúcar y la esencia de vainilla. Revolvé hasta disolver bien. Este líquido se usa para humedecer las capas y reforzar el sabor capuchino.
  7. Para la crema, disolvé el café instantáneo en el agua caliente y dejalo enfriar. En un bowl, batí la crema de leche bien fría con el azúcar impalpable hasta que tome cuerpo. No la batas de más para evitar que se corte.
  8. En otro recipiente, mezclá el queso crema con la esencia de vainilla y el café disuelto. Incorporá esta mezcla a la crema batida con movimientos suaves, hasta lograr una crema firme, lisa y con color café claro.
  9. Colocá una capa de bizcochuelo sobre una base o plato. Humedecela con el café preparado, sin empaparla demasiado. Agregá una capa abundante de crema capuchino y emparejá con espátula.
  10. Colocá la segunda capa de bizcochuelo, humedecé nuevamente con café y cubrí la parte superior con más crema. También podés dejar los laterales semi cubiertos, para que se vean las capas de bizcochuelo y crema.
  11. Reservá una parte de la crema en una manga con pico rizado y decorá la superficie con copos. Terminá espolvoreando cacao amargo o chocolate rallado por arriba, especialmente sobre los copos y el centro de la torta.
  12. Llevá la torta a la heladera durante al menos 4 horas antes de cortar. Si la dejás de un día para el otro, queda más firme, más húmeda y con mejor sabor.

Tips y consejos:

  • El café debe estar frío antes de usarlo para humedecer el bizcochuelo. Si está caliente, puede ablandar demasiado la miga.
  • Para una crema más firme, usá crema de leche con buen tenor graso y mantenela bien fría antes de batir.
  • El queso crema ayuda a darle cuerpo a la crema capuchino y evita que quede demasiado liviana o inestable.
  • Si querés un sabor más intenso, podés sumar una cucharadita extra de café instantáneo, siempre disuelto antes en un poquito de agua caliente.
  • No humedezcas de más las capas. La torta debe quedar suave y jugosa, pero no desarmarse al cortar.
  • Para que se vean bien las capas, usá una espátula y alisá apenas la crema de los bordes, sin cubrir completamente el bizcochuelo.
  • El cacao amargo queda mejor que el cacao dulce para decorar, porque equilibra la crema y le da un aspecto más parecido al capuchino.
  • Antes de servir, dejá la torta unos minutos fuera de la heladera para que la crema recupere suavidad y el sabor del café se note mejor.

Servila fría, en porciones altas, con las capas bien visibles y la crema firme.

Es una torta cremosa, aromática y muy vistosa, perfecta para acompañar un café o para preparar como postre especial.

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