Una receta vistosa, casera y llena de color, con una masa dorada que envuelve frutas tiernas y brillantes.
La preparación tiene un estilo rústico, pero queda muy elegante servida entera sobre una fuente.

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Es ideal para aprovechar frutas de estación y lograr un postre con mucho sabor y una presentación llamativa.
Ingredientes
Para la masa:
- 250 g de harina común
- 120 g de manteca fría
- 2 cdas de azúcar
- 1 pizca de sal
- 1 huevo
- 2 a 4 cdas de agua fría
Para el relleno:
- 2 duraznos o pelones
- 1 manzana roja
- 1 pera
- 2 ciruelas
- 80 g de azúcar
- 1 cda de jugo de limón
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 cdita de canela, opcional
- 1 cda de almidón de maíz
- 2 cdas de mermelada de durazno o damasco
Para terminar:
- 1 huevo batido para pincelar
- 1 cda de azúcar para espolvorear los bordes
- Mermelada extra para dar brillo, opcional
Preparación
- Colocá la harina en un bol junto con el azúcar y la pizca de sal. Agregá la manteca fría cortada en cubitos y deshacela con la punta de los dedos hasta obtener una textura arenosa, sin trabajar demasiado para que la masa no pierda firmeza.
- Sumá el huevo y mezclá. Agregá el agua fría de a poco, solo la cantidad necesaria para unir la masa. No tiene que quedar pegajosa, sino compacta y fácil de juntar con las manos.
- Formá un bollo, aplastalo apenas, envolvelo y llevalo a la heladera durante 30 minutos. Este descanso ayuda a que la masa se relaje y se pueda estirar sin romperse.
- Lavá bien las frutas. Cortá los duraznos, la manzana, la pera y las ciruelas en gajos finos, tratando de mantener tamaños parecidos para que se cocinen de manera pareja.
- Colocá las frutas en un bol y agregá el azúcar, el jugo de limón, la esencia de vainilla, la canela si la vas a usar y el almidón de maíz. Mezclá con cuidado para no romper las rodajas. El almidón ayuda a absorber los jugos durante la cocción y evita que la base quede demasiado húmeda.
- Estirá la masa sobre papel manteca, formando un círculo grande. No hace falta que quede perfectamente redondo, porque el estilo rústico permite bordes irregulares.
- Pasá la masa estirada con el papel a una placa para horno. Untá el centro con una capa fina de mermelada de durazno o damasco, dejando un borde libre de unos 4 o 5 centímetros.
- Acomodá las frutas sobre el centro de la masa, superponiendo los gajos en forma circular. Alterná colores y variedades para que la tarta quede más vistosa y con una presentación bien atractiva.
- Doblá los bordes de la masa hacia adentro, cubriendo apenas parte del relleno. Presioná suavemente los pliegues para que mantengan la forma durante el horneado.
- Pincelá los bordes con huevo batido y espolvoreá con un poco de azúcar. Esto ayuda a que la masa tome un color dorado y una textura más crocante.
- Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 35 a 45 minutos, o hasta que la masa esté bien dorada y las frutas se vean tiernas, brillantes y ligeramente caramelizadas.
- Al retirar la tarta, pincelá las frutas con un poco más de mermelada apenas tibia para darles brillo. Dejá reposar unos minutos antes de pasarla a una fuente o tabla.
Tips y consejos:
- La manteca debe estar fría para que la masa quede quebradiza y con buena textura. Si se ablanda demasiado mientras la trabajás, llevá la masa unos minutos a la heladera antes de estirarla.
- No agregues toda el agua de una vez. Algunas harinas absorben más líquido que otras, por eso conviene sumar de a cucharadas hasta que la masa se una.
- Para que la base no se humedezca demasiado, es importante usar el almidón de maíz en las frutas y no excederse con la cantidad de jugo que largan.
- Las frutas pueden variar según lo que tengas. Quedan muy bien duraznos, pelones, ciruelas, peras, manzanas o damascos, siempre cortados en gajos finos.
- Si querés una terminación más intensa, podés usar azúcar rubia en el relleno. Aporta un sabor más profundo y ayuda a lograr ese brillo caramelizado.
- No hace falta que los bordes queden perfectos. La gracia de esta tarta está en su forma casera, con pliegues irregulares y masa bien dorada.
- Dejala reposar antes de cortarla para que los jugos se asienten y las porciones salgan más prolijas.
Esta tarta rústica combina masa casera, frutas tiernas y un brillo caramelizado que la vuelve muy atractiva al servirla.
Queda colorida, aromática y con una textura equilibrada entre el borde crocante y el centro jugoso.