Estos bocaditos fritos tienen una masa fina y dorada, con un relleno suave de crema pastelera casera.
Se sirven espolvoreados con azúcar impalpable y quedan ideales para una merienda dulce o una mesa con varias preparaciones.

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La clave está en usar una crema firme, cerrar bien cada pieza y freír a temperatura pareja.
Ingredientes
Para la crema pastelera:
- 500 ml de leche
- 4 yemas
- 120 g de azúcar
- 45 g de almidón de maíz
- 1 cdta de esencia de vainilla
- 20 g de manteca
Para la masa:
- 300 g de harina 0000
- 1 huevo
- 40 g de manteca derretida
- 120 ml de agua tibia
- 1 cda de azúcar
- 1 pizca de sal
Para freír y terminar:
- Aceite, cantidad necesaria
- Azúcar impalpable, cantidad necesaria
Preparación
- Empezá por la crema pastelera. Calentá la leche en una cacerola hasta que esté a punto de hervir. Mientras tanto, mezclá en un bowl las yemas con el azúcar y el almidón de maíz hasta que no queden grumos.
- Agregá un poco de leche caliente sobre la mezcla de yemas y revolvé rápido para igualar temperaturas. Después volcá todo nuevamente en la cacerola con el resto de la leche.
- Cociná a fuego bajo, revolviendo constantemente, hasta que la crema espese bien. Cuando tenga cuerpo, retirala del fuego y agregá la esencia de vainilla y la manteca. Mezclá hasta integrar.
- Pasá la crema a un recipiente y cubrila con film en contacto. Llevála a la heladera hasta que esté fría y firme. Este paso es importante para poder rellenar los bocaditos sin que la crema se escape.
- Para la masa, colocá la harina en un bowl junto con el azúcar y la sal. Agregá el huevo, la manteca derretida y el agua tibia de a poco. Uní hasta formar una masa lisa.
- Amasá durante unos minutos sobre la mesada hasta que quede suave. Tapala y dejala descansar 20 minutos para que después sea más fácil estirarla.
- Estirá la masa fina, pero no transparente. Cortá rectángulos medianos. Colocá una porción de crema pastelera fría en un extremo de cada rectángulo, dejando espacio en los bordes para cerrar.
- Doblá la masa sobre el relleno y presioná bien los bordes. Podés ayudarte con un tenedor o apenas humedecer los bordes con agua para que cierren mejor. Es importante que no queden aberturas.
- Calentá abundante aceite en una sartén profunda u olla. Freí los bocaditos de a pocos, dándolos vuelta cuando tomen color. Tienen que quedar dorados por fuera y cocidos de manera pareja.
- Retiralos con espumadera y apoyalos sobre papel absorbente. Cuando todavía estén tibios, espolvorealos con azúcar impalpable.
- Servilos en una fuente amplia. Si querés que el relleno se note más, podés cortar uno al medio al momento de llevarlos a la mesa.
Tips y consejos:
- La crema pastelera tiene que estar bien fría antes de rellenar. Si está tibia o demasiado blanda, puede salirse durante la fritura.
- No cargues demasiado cada bocadito. Es mejor poner una cantidad moderada de crema y cerrar bien la masa.
- La masa debe quedar fina para que se fría rápido, pero con suficiente cuerpo para sostener el relleno.
- Sellá los bordes con paciencia. Si queda aire o una abertura, el relleno puede escaparse en el aceite.
- El aceite no debe estar demasiado fuerte. Si se doran enseguida, la masa puede quedar cruda en las uniones.
- Freí pocas piezas por vez para mantener la temperatura pareja y evitar que se peguen entre sí.
- El azúcar impalpable conviene agregarlo al final, cuando ya salieron del aceite y escurrieron bien.
- También podés perfumar la crema con ralladura de limón o naranja, usando poca cantidad para que no tape el sabor de la vainilla.
Cuando están recién hechos, la masa queda dorada y el relleno mantiene una textura cremosa.
Lo mejor es servirlos el mismo día, después de dejarlos reposar unos minutos para que la crema se asiente y no queme al morder.