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Salsa de morrones asados y ajo

Esta salsa tiene un sabor profundo, ligeramente dulce y ahumado gracias a los morrones asados.

Queda jugosa, con pequeños trozos de verdura y un aliño sabroso, ideal para acompañar carnes, milanesas, papas, sándwiches, panes tostados o una picada.

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Ingredientes

  • 3 morrones rojos grandes
  • 3 dientes de ajo
  • 5 cdas de aceite
  • 1½ cdas de vinagre
  • 1 cda de jugo de limón
  • 2 cdas de perejil fresco picado
  • ½ cdita de orégano
  • ½ cdita de pimentón
  • Sal, cantidad necesaria
  • Pimienta, a gusto

Preparación

  1. Lavar y secar bien los morrones. Colocarlos enteros sobre una fuente y llevarlos a un horno precalentado a 220 °C.
  2. Asarlos durante aproximadamente 35 a 45 minutos, girándolos cada tanto, hasta que la piel se vea oscura, ampollada y ligeramente quemada en varios sectores. Ese tostado es el que le dará a la salsa su sabor característico.
  3. Retirar los morrones del horno y colocarlos inmediatamente dentro de un recipiente. Taparlos con un plato o con una tapa y dejarlos reposar durante 15 minutos. El vapor que se forma en el interior ayudará a desprender la piel fácilmente.
  4. Cuando estén lo suficientemente tibios como para manipularlos, retirar la piel con las manos. Quitar también el tallo, las semillas y las partes blancas del interior.
  5. Evitar enjuagarlos debajo de la canilla, ya que el agua eliminaría parte del sabor ahumado y de sus jugos naturales. Para retirar alguna semilla suelta, se puede usar papel de cocina o la punta de un cuchillo.
  6. Cortar los morrones asados en tiras finas y luego picarlos de manera irregular. La salsa debe conservar algo de textura, por lo que no es necesario procesarlos ni convertirlos en puré.
  7. Pelar los dientes de ajo y picarlos muy pequeños. Para un sabor más suave, pueden asarse junto con los morrones durante los últimos 15 minutos, envueltos en un pequeño trozo de papel de aluminio.
  8. Colocar los morrones y el ajo en un recipiente. Agregar el perejil picado, el orégano, el pimentón, la sal y la pimienta.
  9. Incorporar el aceite, el vinagre y el jugo de limón. Mezclar suavemente hasta que los morrones queden bien cubiertos con el aliño.
  10. Tapar el recipiente y dejar reposar la salsa en la heladera durante al menos 1 hora. Durante ese tiempo, el ajo aromatiza el aceite y los morrones absorben mejor todos los condimentos.
  11. Retirar de la heladera unos 15 minutos antes de servir. Mezclar nuevamente, probar y ajustar la cantidad de sal, aceite o vinagre según el gusto.

Tips y consejos

  • Elegir morrones carnosos: los morrones grandes, firmes y pesados suelen tener paredes más gruesas. Después de asarlos conservan mejor la textura y producen una salsa más abundante y jugosa.
  • Asarlos hasta que la piel se queme: no hay que retirarlos apenas se ablandan. La piel debe verse negra o muy tostada en varios sectores para poder desprenderla con facilidad y conseguir un sabor más intenso.
  • Girarlos durante la cocción: darles vuelta cada 10 minutos permite que se cocinen de manera uniforme. Si una cara queda sin asar, la piel de esa zona será mucho más difícil de quitar.
  • No saltear el reposo tapado: este paso es fundamental. El vapor termina de aflojar la piel y hace que se retire prácticamente sola, sin necesidad de raspar demasiado la pulpa.
  • Guardar los jugos del asado: al abrir los morrones suelen liberar un líquido muy sabroso. Se puede colar para retirar las semillas y agregar una o dos cucharadas a la salsa.
  • No lavarlos después de pelarlos: aunque parezca una forma rápida de quitar las semillas, el agua arrastra el sabor tostado. Es preferible limpiarlos con las manos, un cuchillo o papel absorbente.
  • Regular la intensidad del ajo: con ajo crudo, la salsa tendrá un sabor más fuerte y picante. Con ajo asado, quedará más suave, dulce y cremosa. También se puede usar un diente crudo y dos asados para lograr un punto intermedio.
  • Mantener una textura rústica: esta preparación queda mejor cuando se distinguen las tiras y los trozos de morrón. Procesarla por completo cambiaría tanto su textura como su apariencia.
  • Agregar el vinagre poco a poco: los morrones ya tienen un sabor naturalmente dulce. El vinagre aporta equilibrio, pero si se usa demasiado puede cubrir el sabor asado. Conviene comenzar con la cantidad indicada y corregir después del reposo.
  • Usar un buen aceite: como el aliño forma parte importante de la salsa, un aceite de sabor agradable mejora mucho el resultado. No debe agregarse en exceso; solo lo suficiente para envolver los morrones y formar un fondo jugoso.
  • Respetar el tiempo de reposo: recién preparada, la salsa puede sentirse algo separada y el ajo demasiado intenso. Después de una hora, los sabores se vuelven más equilibrados y el aliño toma el aroma de los morrones.
  • Prepararla con anticipación: puede hacerse varias horas antes de la comida e incluso de un día para otro. En ese caso, el ajo se sentirá más marcado, por lo que conviene usar una cantidad moderada.
  • Servirla a temperatura templada: recién sacada de la heladera, el aceite puede sentirse más espeso y los sabores menos intensos. Dejarla unos minutos a temperatura ambiente mejora tanto la textura como el aroma.
  • Para darle un toque picante: se puede sumar una pizca de ají molido, peperoncino o unas pocas gotas de salsa picante, sin perder el sabor principal de los morrones.
  • Conservarla correctamente: guardar la salsa en un recipiente limpio y bien tapado dentro de la heladera. Se mantiene en buenas condiciones durante aproximadamente 4 días.

Esta salsa queda especialmente rica servida sobre carnes recién hechas o pan tostado, porque el calor ayuda a liberar el aroma del ajo, el aceite y los morrones asados.

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