Estas pizzetas caseras quedan con masa tierna, base dorada y una cubierta simple de salsa, queso y orégano.
Son ideales para preparar al horno y servir recién hechas, con ese sabor clásico que funciona para una comida rápida o una mesa informal.

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Ingredientes
Para la masa:
- 500 gr de harina 0000
- 10 gr de levadura seca o 25 gr de levadura fresca
- 300 ml de agua tibia
- 2 cdas de aceite
- 1 cdita de sal
- 1 cdita de azúcar
Para la cubierta:
- 300 ml de salsa de tomate
- 300 gr de mozzarella
- Orégano a gusto
- 1 chorrito de aceite
- Sal y pimienta a gusto
Preparación
- Colocá la levadura en un bowl con el azúcar y un poco del agua tibia. Mezclá y dejá reposar unos 10 minutos, hasta que empiece a formar espuma.
- En un bowl grande, poné la harina y la sal. Hacé un hueco en el centro y agregá la levadura activada, el aceite y el resto del agua tibia de a poco.
- Mezclá hasta formar una masa blanda. Pasala a la mesada y amasá durante 8 a 10 minutos, hasta que quede lisa y elástica.
- Colocá la masa en un bowl apenas aceitado, tapala con un repasador limpio y dejala descansar hasta que duplique su tamaño.
- Dividí la masa en porciones y formá discos medianos, estirándolos con las manos o con palo de amasar. Acomodalos en una placa aceitada o con papel manteca.
- Dejá descansar las bases unos 15 minutos más mientras precalentás el horno a 220 °C.
- Mezclá la salsa de tomate con sal, pimienta, orégano y un chorrito de aceite. Distribuí una capa de salsa sobre cada base.
- Llevá las pizzetas al horno durante 8 a 10 minutos, hasta que la masa empiece a cocinarse y la base tome firmeza.
- Retirá la placa, agregá la mozzarella por arriba y espolvoreá con un poco más de orégano.
- Volvé a llevar al horno durante 8 a 12 minutos, hasta que el queso se derrita y los bordes estén dorados.
- Retiralas del horno y dejalas reposar 2 minutos antes de servir, para que el queso se acomode un poco.
Tips y consejos
- Usá agua tibia, no caliente, para no dañar la levadura.
- La masa debe quedar suave y manejable; si está muy pegajosa, agregá apenas un poco más de harina.
- No pongas demasiada salsa para que la masa no quede húmeda de más.
- Si querés una base más crocante, estirá los discos un poco más finos.
- Para una pizzeta más esponjosa, dejá la masa un poco más gruesa y respetá el segundo descanso.
- La mozzarella puede ir rallada, en cubitos o en fetas, según la textura que prefieras.
- También podés sumar jamón, aceitunas, tomate en rodajas, morrón o cebolla.
- Si las preparás con anticipación, podés precocinar las bases y agregar la cubierta justo antes de servir.
- Se pueden freezar las bases precocidas, bien separadas con film o papel manteca.
- Para recalentarlas, usá horno fuerte unos minutos para recuperar mejor la textura.
Estas pizzetas caseras son simples, rendidoras y muy buenas para servir recién salidas del horno.
Con una masa bien hecha y una cubierta clásica, quedan perfectas para compartir sin complicarse.