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Natilla de vainilla con canela

La natilla de vainilla con canela es un postre clásico, suave y muy reconfortante.

Tiene una textura cremosa, un sabor delicado y ese toque especiado que la vuelve ideal para servir bien fresca después del almuerzo o la cena.

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Ingredientes

  • 500 ml de leche
  • 4 yemas
  • 80 gr de azúcar
  • 30 gr de maicena
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • 1 trocito de cáscara de limón
  • 1 ramita de canela
  • Canela molida, cantidad necesaria

Procedimiento

  1. Colocar la leche en una cacerola junto con la cáscara de limón y la ramita de canela.
  2. Llevar a fuego medio hasta que esté bien caliente, sin dejar que hierva fuerte.
  3. Retirar del fuego y dejar reposar unos minutos para que la leche tome mejor el aroma.
  4. En un recipiente aparte, mezclar las yemas con el azúcar hasta integrar.
  5. Agregar la maicena y revolver bien hasta obtener una preparación lisa, sin grumos.
  6. Retirar la cáscara de limón y la ramita de canela de la leche.
  7. Incorporar de a poco parte de la leche caliente a la mezcla de yemas, revolviendo constantemente para templarla.
  8. Volcar todo nuevamente en la cacerola y cocinar a fuego bajo.
  9. Revolver en forma continua con batidor o cuchara de madera hasta que la preparación espese y tome una consistencia cremosa.
  10. Cuando la natilla esté lista, sumar la esencia de vainilla y mezclar bien.
  11. Repartir la preparación en compoteras, cuencos o recipientes individuales.
  12. Dejar entibiar y luego llevar a la heladera durante al menos 3 horas.
  13. Antes de servir, espolvorear con un poco de canela molida por encima.

Tips y consejos

  • Revolver de manera constante ayuda a que la crema espese de forma pareja y no se pegue en el fondo.
  • El fuego debe ser bajo para evitar que las yemas se cocinen demasiado rápido.
  • Si se desea una textura más fina, se puede pasar la preparación por un colador antes de repartirla en los recipientes.
  • La cáscara de limón aporta aroma, pero conviene usar solo la parte amarilla para que no amargue.
  • La vainilla se agrega al final para que conserve mejor su sabor.
  • Si la natilla queda demasiado espesa, se puede aflojar con un pequeño chorrito de leche caliente.
  • Para una versión más intensa, se puede dejar infusionar la leche más tiempo antes de continuar con la preparación.
  • Es importante enfriarla bien para que tome cuerpo y quede más agradable al servir.
  • La canela molida se agrega al final para darle el toque clásico de terminación.
  • Se conserva en la heladera durante 2 o 3 días, siempre bien cubierta.

Una vez fría, la natilla queda cremosa, aromática y con una suavidad ideal para quienes disfrutan los postres simples de toda la vida.

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