Estos merenguitos con dulce de leche son un clásico simple, rendidor y muy tentador.
Quedan crocantes por fuera, livianos al morder y con un relleno cremoso que los hace irresistibles.

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Son ideales para una mesa dulce, una merienda especial o para preparar en cantidad y guardar.
Ingredientes
Para los merenguitos:
- 4 claras de huevo
- 240 g de azúcar común
- 1 cdta de jugo de limón
- 1 cdta de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
Para el relleno:
- 350 g de dulce de leche repostero
- 1 manga o una cuchara para rellenar
Preparación
- Colocá las claras en un bowl limpio y seco. Es importante que no haya restos de yema ni humedad, porque eso puede impedir que el merengue tome buen volumen.
- Agregá la pizca de sal y empezá a batir a velocidad media hasta que las claras se vuelvan espumosas y empiecen a formar una espuma blanca.
- Sumá el jugo de limón y seguí batiendo. Este detalle ayuda a que el merengue quede más firme y estable durante la preparación.
- Incorporá el azúcar de a poco, en forma de lluvia, sin dejar de batir. No lo agregues todo junto, porque puede costar más que se disuelva bien y el merengue puede quedar pesado.
- Batí durante varios minutos, hasta lograr un merengue firme, brillante y con picos bien marcados. Para comprobar el punto, levantá el batidor: el pico debe quedar sostenido sin caerse.
- Agregá la esencia de vainilla y mezclá apenas unos segundos más, solo para integrar.
- Pasá el merengue a una manga con pico liso o rizado. Si no tenés manga, podés formar los merenguitos con una cuchara, tratando de que todos tengan un tamaño parecido para que se sequen de manera pareja.
- Cubrí una placa con papel manteca y formá pequeños copitos de merengue, dejando un poco de espacio entre cada uno. Lo ideal es hacerlos del mismo tamaño, porque después se van a unir de a dos con el dulce de leche.
- Llevá la placa a horno muy bajo, aproximadamente 90 °C a 100 °C. La idea no es dorarlos, sino secarlos lentamente para que queden blancos, crocantes y livianos.
- Cocinalos durante 1 hora y media a 2 horas, dependiendo del tamaño. Están listos cuando se despegan fácil del papel y se sienten secos al tacto.
- Apagá el horno y dejalos adentro con la puerta entreabierta unos minutos. Esto ayuda a que terminen de secarse sin recibir un cambio brusco de temperatura.
- Una vez fríos, colocá dulce de leche repostero sobre la base de un merenguito y cubrí con otro, formando un sándwich. Presioná apenas, sin aplastar, para que el relleno se acomode y se vea abundante.
- Repetí el proceso con todos los merenguitos y dejalos reposar unos minutos antes de servir, para que el dulce de leche quede bien asentado.
Tips y consejos:
- Usá dulce de leche repostero, porque mantiene mejor la forma y no se escurre tanto como el clásico.
- El bowl y los batidores tienen que estar muy limpios. Cualquier resto de grasa puede hacer que las claras no monten bien.
- Si querés que queden bien blancos, mantené el horno en temperatura baja. Si el calor es fuerte, pueden tomar color rápido y perder ese aspecto delicado.
- Para que todos salgan parejos, marcá círculos pequeños sobre el papel manteca y dalo vuelta antes de colocar el merengue. Así tenés una guía sin que la tinta toque la preparación.
- No los rellenes mientras estén tibios, porque el dulce de leche puede aflojarse y el merengue perder textura.
- Si los vas a preparar con anticipación, podés guardar los merenguitos sin rellenar en un recipiente hermético y armarlos cerca del momento de servir.
- Para una presentación más llamativa, dejá que el dulce de leche se vea generoso entre las dos tapas, pero sin excederte para que no se rompan al levantarlos.
- También podés hacer algunos más grandes y otros más chicos para armar una bandeja variada, aunque siempre conviene hornear tamaños similares en una misma placa.
Estos merenguitos con dulce de leche tienen todo lo que hace atractivo a un postre clásico: pocos ingredientes, una textura liviana y un relleno bien cremoso.
Son simples, rendidores y quedan perfectos para servir en una fuente abundante o como bocaditos dulces para compartir.