Una alternativa perfecta para disfrutar algo dulce sin complicaciones y con ingredientes simples.
Tiene una textura suave y cremosa que sorprende desde el primer bocado. Ideal para tener en el freezer y resolver un postre rápido en cualquier momento.

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Ingredientes
- 2 tazas de frutillas congeladas
- 1 banana madura, cortada y congelada
- 1/2 taza de yogur griego natural (puede ser descremado)
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Endulzante a gusto (opcional, puede ser tipo stevia o monk fruit)
- Frutillas o frambuesas frescas para decorar (opcional)
Preparación
- Lavá bien las frutillas si son frescas, retirales el cabito y cortalas en trozos antes de llevarlas al freezer por al menos 4 horas hasta que estén bien firmes.
- Pelá la banana, cortala en rodajas y congelala junto con las frutillas para que todo tenga la misma temperatura.
- Colocá la fruta congelada en una procesadora o licuadora potente, asegurándote de no sobrecargarla para que trabaje mejor.
- Sumá el yogur griego y la esencia de vainilla para empezar a integrar todos los sabores.
- Procesá en tandas cortas, deteniéndote para bajar la mezcla con una espátula si es necesario, hasta lograr una textura homogénea.
- En este punto podés probar la mezcla y agregar el endulzante de a poco si lo considerás necesario.
- Continuá procesando hasta obtener una consistencia cremosa tipo helado soft, bien aireada y sin grumos.
- Si lo preferís más firme, pasalo a un recipiente y llevá al freezer entre 1 y 2 horas para que tome cuerpo.
- Antes de servir, dejalo reposar unos minutos a temperatura ambiente para facilitar el servido.
- Serví en potes individuales y decorá con fruta fresca para darle un toque más atractivo.
Tips y consejos:
- Usar banana bien madura es clave, porque aporta dulzor natural y evita tener que agregar endulzantes extra.
- Si querés una textura más liviana, podés sumar un chorrito de leche o bebida vegetal mientras procesás.
- Para potenciar el sabor de la frutilla, agregá unas gotas de jugo de limón, que ayudan a resaltar el gusto natural de la fruta.
- Si tu procesadora no es muy potente, dejá la fruta unos minutos fuera del freezer antes de usarla para que no esté tan dura.
- Evitá procesar todo de una sola vez si la máquina es chica, hacerlo en tandas mejora mucho el resultado final.
- Podés reemplazar parte de las frutillas por otros frutos rojos como arándanos o frambuesas para variar el sabor.
- Guardalo en un recipiente hermético para evitar que absorba olores del freezer y conserve mejor su textura.
- Si se endurece demasiado, dejalo unos minutos a temperatura ambiente antes de servir para que vuelva a estar cremoso.
- Para un resultado más tipo heladería, podés mezclar la preparación cada 30 minutos mientras se enfría en el freezer.
- Si te gusta más intenso, podés agregar un poco de esencia extra de vainilla o incluso ralladura de limón.
- Este tipo de helado no lleva conservantes, por lo que lo ideal es consumirlo dentro de los primeros días.
- También podés usarlo como base para hacer paletas heladas colocándolo en moldes y llevándolo al freezer.
Un postre práctico, fresco y mucho más liviano que las opciones tradicionales, ideal para disfrutar en cualquier momento sin complicarse.