Una salsa clásica, cremosa y llena de sabor que transforma cualquier plato en algo especial.
Es perfecta para acompañar carnes, pollo, pastas o incluso un simple puré. Lo mejor es que se hace en pocos minutos y con ingredientes básicos.

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Ingredientes
- 250 g de champiñones frescos
- 200 ml de crema de leche
- 1 cucharada de manteca
- 1 cucharada de aceite
- 1 diente de ajo
- 1/2 cebolla chica
- Sal y pimienta a gusto
- Perejil fresco picado (opcional)
- Un chorrito de caldo o agua (opcional, para aligerar)
Preparación
- Limpiá los champiñones con un paño húmedo y cortalos en láminas, ni muy finas ni muy gruesas.
- Picá la cebolla bien chica y el ajo lo más fino posible para que se integre bien en la salsa.
- En una sartén amplia, colocá la manteca junto con el aceite y llevá a fuego medio hasta que se derrita.
- Agregá la cebolla y cociná unos minutos hasta que esté transparente, sin que se dore demasiado.
- Sumá el ajo picado y cociná apenas unos segundos para que largue su aroma.
- Incorporá los champiñones y subí un poco el fuego. Cocinalos sin mover demasiado al principio para que doren levemente.
- Una vez que empiecen a soltar su líquido, mezclá y dejá que se cocinen hasta que reduzcan y queden tiernos.
- Salpimentá a gusto en este punto para que los sabores se integren bien.
- Agregá la crema de leche y mezclá suavemente, bajando el fuego.
- Cociná unos minutos hasta que la salsa espese y tome una textura cremosa, sin que hierva fuerte.
- Si la querés un poco más liviana, podés agregar un chorrito de caldo o agua caliente.
- Probá y ajustá sal y pimienta si hace falta.
- Terminá con perejil fresco picado por encima para darle un toque de color y frescura.
- Serví bien caliente sobre el plato que prefieras.
Tips y consejos:
- No laves los champiñones bajo el agua, ya que absorben humedad; limpiarlos con un paño es suficiente.
- Cocinarlos a fuego medio-alto al principio ayuda a que no larguen demasiada agua y queden más sabrosos.
- Usar mitad manteca y mitad aceite evita que la manteca se queme y mejora el sabor.
- No sobrecargues la sartén, ya que eso hace que los champiñones hiervan en lugar de dorarse.
- Si querés una salsa más intensa, podés agregar un toque de vino blanco antes de la crema y dejar que evapore.
- Para una textura más espesa, dejá reducir unos minutos más sin tapar.
- También podés sumar queso rallado al final para darle más cuerpo y sabor.
- Esta salsa combina muy bien con pollo grillado, carne a la plancha o pastas simples.
- Si te sobra, podés guardarla en heladera hasta 2 días y recalentar a fuego bajo.
- Siempre servila caliente para disfrutar mejor su textura cremosa.
Una receta rápida, rendidora y llena de sabor que siempre queda bien y levanta cualquier comida.