Estas galletitas de manteca son simples, rendidoras y perfectas para acompañar una merienda.
Quedan doraditas en los bordes, suaves al morder y con ese sabor clásico de las masitas caseras.

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La receta lleva solo tres ingredientes y no necesita pasos complicados.
Ingredientes
- 150 g de harina 0000
- 100 g de manteca
- 50 g de azúcar
Preparación
- Sacá la manteca de la heladera un rato antes de empezar. Tiene que estar blanda, tipo pomada, pero no derretida. Este punto es importante porque si la manteca está muy líquida, la masa puede quedar aceitosa y las galletitas se van a expandir demasiado en el horno.
- Colocá la manteca en un bowl junto con el azúcar. Mezclá con una cuchara, espátula o batidor de mano hasta formar una crema suave. No hace falta batir demasiado, solo integrar bien para que el azúcar se reparta en toda la manteca.
- Agregá la harina de a poco. Primero mezclá con cuchara y después, cuando la masa empiece a tomar cuerpo, uní con las manos. La textura debe quedar suave, compacta y fácil de manejar. No amases de más; solo juntá los ingredientes hasta formar un bollo.
- Envolvé la masa en film o tapala dentro del bowl y llevala a la heladera durante 20 a 30 minutos. Este descanso ayuda a que la manteca tome firmeza y las galletitas mantengan mejor la forma al hornearse.
- Precalentá el horno a 180 °C. Mientras tanto, prepará una placa con papel manteca o apenas enmantecada.
- Retirá la masa de la heladera y formá bolitas del tamaño de una nuez. Acomodalas en la placa dejando un poco de espacio entre cada una. Después aplastalas suavemente con la mano o con un tenedor para darles la forma clásica marcada arriba.
- Llevá al horno durante 10 a 15 minutos, hasta que los bordes se vean apenas dorados. No esperes a que toda la galletita tome mucho color, porque al enfriarse se afirman y pueden quedar demasiado secas si se pasan de cocción.
- Retirá la placa del horno y dejalas reposar unos minutos antes de moverlas. Recién salidas son delicadas, pero al enfriarse toman mejor textura.
Tips y consejos:
- Usá manteca de buena calidad, porque es el ingrediente principal y define gran parte del sabor.
- Si querés que queden más prolijas, podés pesar las bolitas para que todas tengan el mismo tamaño.
- No agregues más harina de la necesaria. La masa puede parecer blanda al principio, pero con el descanso en heladera toma cuerpo.
- Para una textura más arenosa y delicada, no amases demasiado después de agregar la harina.
- Si las querés más crocantes, dejalas 1 o 2 minutos extra, pero siempre mirando que no se doren de más.
- Podés guardarlas en un frasco o lata bien cerrada cuando estén completamente frías.
Estas galletitas de manteca son una receta básica, económica y muy fácil de repetir.
Con solo harina, manteca y azúcar, salen masitas caseras ricas, suaves y perfectas para tener listas en cualquier momento.