Este mousse de durazno con chocolate blanco queda suave, cremoso y con un sabor delicado que combina muy bien con la fruta.
Es una opción vistosa para servir en vasos individuales, con una textura aireada y una terminación elegante.

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La mezcla del durazno con el chocolate blanco le da un toque más especial que el mousse clásico.
Ingredientes
- 1 lata grande de duraznos en almíbar
- 200 g de chocolate blanco
- 250 ml de crema de leche
- 200 g de queso crema firme
- 3 cdas de azúcar impalpable
- 7 g de gelatina sin sabor
- 4 cdas de agua fría
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 2 o 3 mitades de durazno extra para decorar
- Rulos o escamas de chocolate blanco para decorar
- Hojas de menta, opcional
Preparación
- Escurrí los duraznos en almíbar y reservá algunas mitades para la decoración final. El resto colocalo en una licuadora o procesadora y triturá hasta obtener un puré liso. Si querés una textura con pequeños trocitos de fruta, podés procesarlo menos.
- Picá el chocolate blanco y derretilo a baño María o en microondas en tandas cortas, mezclando cada pocos segundos para que no se queme. Una vez derretido, dejalo entibiar unos minutos antes de incorporarlo al resto de la preparación.
- En un bowl grande, colocá el queso crema firme con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla. Mezclá hasta que quede una crema suave y pareja.
- Sumá el puré de durazno al bowl y mezclá bien. Después agregá el chocolate blanco derretido, ya tibio, e integrá con movimientos suaves hasta que la preparación tome un color uniforme.
- Hidratá la gelatina sin sabor con las 4 cdas de agua fría. Dejala reposar unos minutos y luego calentala apenas, solo hasta que se vuelva líquida. No tiene que hervir.
- Agregá la gelatina a la mezcla de durazno y chocolate blanco, revolviendo enseguida para que se distribuya bien y no forme grumos.
- Batí la crema de leche aparte hasta que tome cuerpo, sin llegar a un punto demasiado duro. Incorporala a la preparación con movimientos envolventes, para que el mousse quede más aireado y liviano.
- Distribuí la mezcla en vasos o copas individuales. Golpeá apenas cada vaso sobre la mesada para emparejar la superficie y quitar burbujas grandes.
- Llevá a la heladera durante al menos 4 horas, hasta que el mousse tome buena consistencia.
- Antes de servir, decorá con cubitos de durazno, rulos de chocolate blanco y unas hojitas de menta si querés darle un acabado más fresco y prolijo.
Tips y consejos:
- Usá chocolate blanco de buena calidad para que se derrita bien y no deje una textura arenosa.
- El chocolate debe estar tibio, no caliente, antes de mezclarlo con el queso crema y el durazno.
- Si querés un sabor más frutal, podés sumar algunos cubitos chicos de durazno dentro del mousse antes de repartirlo en los vasos.
- No batas demasiado la crema de leche. Tiene que aportar aire, pero mantenerse suave para integrarse fácil.
- Para una presentación más vistosa, servilo en vasos transparentes, así se luce el color suave del mousse.
- Si preferís una textura más firme, podés agregar un poco más de gelatina, pero sin excederte para que no pierda cremosidad.
- También se puede decorar con almendras fileteadas, chocolate rallado o apenas un hilo de almíbar de durazno.
Este mousse de durazno con chocolate blanco queda delicado, cremoso y muy fácil de servir.
Es una receta simple, pero con una presentación especial que funciona muy bien para preparar en vasos individuales y llevar directo a la mesa.