Esta tarta de queso con dulce de leche queda cremosa, firme y con una cobertura suave que la hace muy tentadora.
La base crocante sostiene un relleno delicado, con textura pareja y sabor equilibrado.

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Es una receta ideal para servir en porciones generosas y lograr un postre casero con presentación de pastelería.
Ingredientes
Para la base:
- 200 g de galletitas dulces tipo vainilla
- 90 g de manteca derretida
- 1 cda de azúcar, opcional
Para el relleno:
- 600 g de queso crema firme
- 180 g de azúcar
- 3 huevos
- 200 ml de crema de leche
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 cda de maicena
- Ralladura fina de 1/2 limón, opcional
Para la cobertura:
- 300 g de dulce de leche repostero
- 2 o 3 cdas de crema de leche
Preparación
- Triturá las galletitas hasta que queden bien molidas. Podés hacerlo con procesadora o colocándolas en una bolsa y aplastándolas con un palo de amasar.
- Mezclá las galletitas trituradas con la manteca derretida. Si querés una base apenas más dulce, agregá 1 cda de azúcar. Tiene que quedar una mezcla húmeda, fácil de compactar.
- Colocá la preparación en la base de un molde desmontable de 20 o 22 cm. Presioná bien con una cuchara o con la base de un vaso para formar una capa pareja. Llevá a la heladera mientras preparás el relleno.
- En un bowl grande, colocá el queso crema con el azúcar. Mezclá con batidor de mano o espátula hasta que quede una crema lisa. No hace falta batir demasiado; lo importante es integrar sin incorporar mucho aire.
- Sumá la crema de leche, la esencia de vainilla y la ralladura de limón si la vas a usar. Mezclá nuevamente hasta obtener una preparación suave.
- Agregá los huevos de a uno, mezclando después de cada incorporación. Hacelo con movimientos tranquilos para que el relleno quede parejo y con una textura cremosa.
- Incorporá la maicena tamizada y mezclá hasta que no queden grumos. Este ingrediente ayuda a que la tarta tome cuerpo y se pueda cortar bien.
- Volcá el relleno sobre la base de galletitas. Emparejá la superficie con una espátula y golpeá suavemente el molde contra la mesada para quitar burbujas grandes.
- Cociná en horno precalentado a 160 °C durante 50 a 60 minutos. La tarta debe quedar firme en los bordes y apenas temblorosa en el centro. No conviene cocinarla de más para que conserve una textura cremosa.
- Apagá el horno y dejá la tarta adentro con la puerta entreabierta durante 20 minutos. Después retirala y dejala enfriar por completo.
- Para la cobertura, mezclá el dulce de leche repostero con 2 o 3 cdas de crema de leche. Esto lo vuelve más fácil de extender y deja una textura más suave y brillante.
- Cubrí la superficie de la tarta con el dulce de leche, usando una espátula o cuchara. Podés hacer movimientos circulares para darle una terminación más vistosa.
- Llevá la tarta a la heladera durante varias horas antes de desmoldar y cortar. Para servir, usá un cuchillo limpio y pasalo por agua caliente entre corte y corte si querés porciones más prolijas.
Tips y consejos:
- Usá queso crema firme para que el relleno tenga buena estructura y no quede demasiado blando.
- No batas de más la mezcla después de agregar los huevos, así la textura queda lisa y pareja.
- El horno bajo ayuda a que la tarta se cocine sin rajarse y sin secarse.
- El dulce de leche repostero es ideal para la cobertura porque mantiene mejor la forma.
- Si querés un sabor más intenso, podés sumar una pizca de sal al dulce de leche para equilibrar el dulzor.
- La base debe quedar bien compactada para que no se desarme al cortar.
- El reposo es importante para que la tarta tome cuerpo y las porciones salgan firmes.
Esta tarta de queso con dulce de leche queda cremosa, suave y con una cobertura irresistible.
Es un postre simple de preparar, pero con una presentación muy vistosa para servir en cualquier ocasión especial.