Categorías
Preparación de Panes

Cómo hacer criollitos salados bien caseros

Son una opción simple, dorada y rendidora para preparar algo salado sin hacer una receta pesada.

Quedan tiernos por dentro, con una textura apenas quebradiza y una superficie suave, ideal para servir en una fuente o canasta.

Te recomendamos: Tamago sando: receta de sándwich tradicional japonés

Con pocos ingredientes y un buen descanso de la masa, se logran criollitos caseros muy sabrosos.

Ingredientes

  • 500 g de harina común
  • 10 g de sal
  • 10 g de azúcar
  • 10 g de levadura seca o 25 g de levadura fresca
  • 220 ml de agua tibia, aproximadamente
  • 80 g de grasa vacuna o manteca
  • 2 cdas de aceite
  • 1 huevo para pincelar, opcional

Preparación

  1. Colocá la harina en un bowl amplio y mezclala con la sal y el azúcar. Si usás levadura seca, agregala directamente a la harina. Si usás levadura fresca, disolvela antes en un poco del agua tibia y dejala reposar unos minutos.
  2. Sumá la grasa o manteca blanda y empezá a integrar con las manos, frotando apenas para que se reparta en la harina. La masa tiene que tomar una textura algo arenosa antes de agregar todo el líquido.
  3. Incorporá el agua tibia de a poco y agregá el aceite. Uní hasta formar una masa suave, firme y fácil de trabajar. Puede que no necesites toda el agua, por eso conviene agregarla gradualmente.
  4. Pasá la masa a la mesada y amasá durante 8 a 10 minutos, hasta que quede lisa. No tiene que ser una masa pegajosa; debe sentirse tierna, pero con cuerpo.
  5. Formá un bollo, tapalo con un repasador limpio y dejalo descansar entre 40 minutos y 1 hora, hasta que aumente un poco su volumen. No hace falta que duplique por completo, pero sí que se relaje.
  6. Estirá la masa sobre la mesada apenas enharinada hasta dejarla de aproximadamente 1 cm de espesor. Para que queden más parejos, tratá de formar un rectángulo.
  7. Cortá cuadrados o rectángulos chicos con cuchillo filoso. Acomodalos en una placa apenas aceitada o con papel manteca, dejando un poco de espacio entre cada uno.
  8. Pinchá la superficie de cada criollito con un tenedor. Esto ayuda a que no se inflen demasiado y les da ese aspecto clásico de panadería.
  9. Tapalos y dejalos descansar 15 a 20 minutos más. Mientras tanto, precalentá el horno a temperatura media alta, alrededor de 190 °C.
  10. Si querés una superficie más dorada, pincelalos apenas con huevo batido. También podés dejarlos sin pincelar para que queden más suaves y claros.
  11. Llevá al horno durante 18 a 22 minutos, o hasta que estén apenas dorados por arriba y firmes en la base. No conviene pasarlos de cocción para que no queden secos.
  12. Retiralos y dejalos entibiar sobre una rejilla o dentro de una canasta con un paño limpio. Así conservan mejor la textura y no se humedecen por abajo.

Tips y consejos:

  • La grasa les da un sabor más clásico, pero también podés hacerlos con manteca si buscás un resultado más suave.
  • No agregues toda el agua de una sola vez, porque cada harina absorbe distinto.
  • La masa debe quedar tierna, pero no blanda en exceso. Si se pega mucho, agregá apenas un poco más de harina.
  • No los estires demasiado finos, porque pueden quedar secos y perder esa textura de criollito casero.
  • Si querés que se noten más las capas, podés estirar la masa, doblarla sobre sí misma una vez y volver a estirar suavemente antes de cortar.
  • El pinchado con tenedor ayuda a que mantengan una forma más pareja durante el horneado.
  • Para una presentación más linda, servilos todos juntos en un recipiente forrado con un paño limpio.
  • Se pueden guardar en un recipiente cerrado una vez fríos y calentarlos unos minutos antes de servir.

Quedan dorados, suaves y con ese sabor salado simple que combina muy bien con una merienda casera.

Son rendidores, fáciles de preparar y perfectos para tener listos en una fuente cuando querés algo salado para acompañar algo caliente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *