Es un postre fresco, suave y muy fácil de armar, perfecto para disfrutar después de una comida o compartir en reuniones familiares.
La crema queda firme, con un sabor delicado y una textura que combina muy bien con las capas de galletitas.

Te recomendamos: Flan casero con dulce de leche
Se prepara sin complicarse y resulta perfecto para llevar a la mesa con una presentación simple pero muy vistosa.
Ingredientes
- 2 paquetes de galletitas de vainilla tipo María o similares
- 400 g de leche condensada
- 300 ml de crema de leche
- 150 ml de jugo de limón recién exprimido
- Ralladura fina de 1 limón
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 100 ml de leche, para humedecer las galletitas
- Ralladura extra de limón, para decorar
- Rodajitas finas de limón, opcional
Preparación
- Exprimí los limones y colá el jugo para retirar semillas o restos de pulpa. Rallá solo la parte amarilla o verde de la cáscara, evitando la parte blanca para que no aporte sabor amargo.
- En un bowl amplio, colocá la leche condensada junto con la crema de leche y la esencia de vainilla. Mezclá con batidor de mano hasta que todo quede bien integrado y con una textura lisa.
- Agregá el jugo de limón de a poco, mientras seguís mezclando. Vas a notar que la preparación empieza a tomar más cuerpo casi enseguida. Incorporá también la ralladura fina y mezclá nuevamente hasta obtener una crema suave, espesa y pareja.
- Colocá la leche en un plato hondo. Pasá las galletitas apenas unos segundos por la leche, sin dejarlas demasiado tiempo para que no se rompan. La idea es que se humedezcan un poco, pero que todavía conserven estructura.
- En una fuente rectangular o cuadrada, distribuí una primera capa de galletitas humedecidas, acomodándolas una al lado de la otra hasta cubrir toda la base. Si hace falta, cortá algunas para completar los bordes.
- Cubrí con una capa de crema de limón y emparejá con una espátula o cuchara. No hace falta presionar demasiado; simplemente buscá que la crema llegue bien a todos los rincones.
- Repetí el proceso alternando capas de galletitas y crema hasta terminar los ingredientes. Lo ideal es finalizar con una capa generosa de crema para que la superficie quede pareja y prolija.
- Cubrí la fuente con film o tapa y llevá a la heladera durante al menos 6 horas. Para que las capas queden más firmes y el sabor se asiente mejor, conviene dejarla de un día para el otro.
- Antes de servir, decorá con ralladura de limón y, si querés, unas rodajitas finas por encima. Cortá porciones con un cuchillo limpio para que se vean bien las capas.
Tips y consejos:
- No humedezcas demasiado las galletitas, porque pueden desarmarse y perder la forma al armar el postre.
- Si querés una crema más firme, podés batir apenas la crema de leche antes de mezclarla con la leche condensada, pero sin llegar a punto chantilly.
- El jugo de limón debe agregarse de a poco para controlar mejor la textura y evitar que la preparación quede demasiado intensa.
- Para un sabor más equilibrado, usá limones frescos y evitá jugo embotellado.
- La ralladura aporta mucho aroma, por eso conviene usarla fina y en poca cantidad.
- Si querés porciones más prolijas, prepará la Carlota en una fuente chica y alta para que las capas queden más marcadas.
- También se puede armar en vasos individuales, alternando crema y galletitas partidas.
- El descanso en frío es fundamental: mientras más tiempo repose, mejor se integran las capas y más fácil resulta servirla.
Queda cremosa, fresca y con una textura muy agradable entre la suavidad de la crema y las capas de galletitas.
Es un postre sencillo, rendidor y perfecto para preparar con anticipación.