El cordon bleu de pollo combina una pechuga tierna con un relleno abundante de jamón y queso fundido, todo cubierto por un empanado dorado y crocante.
Es una receta clásica, rendidora y perfecta para preparar una comida especial sin utilizar ingredientes complicados.

Te recomendamos: Como hacer omelette de queso y tomate ¡Sin que se pegue!
Ingredientes
- 4 pechugas de pollo
- 8 fetas de jamón cocido
- 8 fetas de queso
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
- 1 cdita de ajo en polvo
- 1 cdita de pimentón
- Aceite para cocinar
Para el empanado:
- 2 huevos
- 2 cdas de leche
- 150 gr de harina
- 250 gr de pan rallado
- 50 gr de queso rallado
- 1 cdita de orégano
Preparación
- Limpiar las pechugas de pollo y retirar los restos de grasa. Con un cuchillo afilado, abrir cada una por la mitad sin llegar a separarla completamente, como si fuera un libro.
- Colocar las pechugas entre dos láminas de papel film o dentro de una bolsa limpia. Golpearlas suavemente con un martillo de cocina hasta obtener un grosor parejo.
- Condimentar ambos lados con sal, pimienta, ajo en polvo y pimentón. No exagerar con la sal porque el jamón y el queso ya aportan bastante sabor.
- Colocar dos fetas de jamón sobre cada pechuga. Encima, disponer dos fetas de queso, procurando dejar libre un borde de aproximadamente 2 cm.
- Cerrar las pechugas doblando una mitad sobre la otra. Presionar suavemente los bordes y sujetarlos con palillos para evitar que el relleno salga durante la cocción.
- Llevar las piezas armadas a la heladera durante 20 minutos. El frío ayudará a que mantengan mejor la forma al momento de empanarlas.
- Preparar tres recipientes. En el primero colocar la harina. En el segundo batir los huevos con la leche. En el tercero mezclar el pan rallado, el queso rallado y el orégano.
- Pasar cada pieza de pollo primero por la harina, cubriendo bien toda la superficie. Sacudir suavemente para retirar el exceso.
- Sumergirla en la mezcla de huevo y dejar que se humedezca por completo. Luego, cubrirla con la mezcla de pan rallado, presionando con las manos para que el empanado se adhiera.
- Para conseguir una cubierta más firme y crocante, volver a pasar cada pieza por el huevo y después nuevamente por el pan rallado.
- Una vez empanados, llevar los cordon bleu a la heladera durante otros 15 minutos. Este descanso ayuda a que el empanado no se desprenda.
- Calentar una pequeña cantidad de aceite en una sartén amplia a fuego medio. Colocar las piezas de pollo y dorarlas durante 3 o 4 minutos de cada lado.
- Pasarlas a una fuente y terminar la cocción en horno precalentado a 190 °C durante aproximadamente 15 minutos. El tiempo dependerá del grosor de las pechugas.
- Retirar del horno y dejar reposar durante 5 minutos antes de cortarlas. De esta manera, el queso se asentará ligeramente y no se escapará por completo.
- Quitar los palillos con cuidado y servir el cordon bleu acompañado con papas, ensalada, verduras asadas o puré.
Tips y consejos
- Usar pechugas de grosor parejo: esto permite que el pollo se cocine de manera uniforme y evita que algunas partes queden secas.
- No golpear demasiado la carne: debe quedar fina, pero sin romperse. Las perforaciones pueden hacer que el queso salga durante la cocción.
- Elegir un queso que funda bien: la muzzarella, el queso cremoso, el pategrás o el gouda funcionan muy bien.
- No colocar el relleno cerca de los bordes: dejar espacio facilita el cierre y reduce el riesgo de pérdidas.
- Enfriar antes de empanar: cuando las piezas están firmes resulta mucho más fácil manipularlas.
- Hacer un empanado doble: esta segunda capa forma una cubierta más resistente, dorada y crocante.
- No utilizar el aceite demasiado caliente: el empanado podría quemarse antes de que el pollo se cocine por dentro.
- Terminar la cocción en el horno: permite cocinar el centro sin oscurecer excesivamente la superficie.
- Comprobar el punto: al cortar, el pollo debe estar completamente blanco y sus jugos deben salir transparentes.
- Dejar reposar antes de servir: recién salido del horno, el queso estará demasiado líquido y caliente. Unos minutos de descanso facilitan el corte.
El resultado es un pollo jugoso por dentro, con jamón, abundante queso fundido y una cubierta dorada que queda bien crujiente.