El pulpo a la gallega es una preparación clásica, sencilla y llena de sabor.
Se sirve sobre una base de papas tiernas, con abundante aceite, sal gruesa y pimentón, logrando un plato vistoso en el que la textura del pulpo es la verdadera protagonista.

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Ingredientes
- 1 pulpo de aproximadamente 1,5 kg
- 800 gr de papas
- 5 cdas de aceite de oliva
- 1 cdita de pimentón dulce
- ½ cdita de pimentón picante, opcional
- Sal gruesa, cantidad necesaria
- 1 hoja de laurel, opcional
- Agua, cantidad necesaria
Preparación
- Si el pulpo es fresco, conviene congelarlo previamente durante al menos 48 horas. Luego, dejarlo descongelar lentamente dentro de la heladera. Este proceso ayuda a romper las fibras y permite que quede más tierno después de la cocción.
- Lavar el pulpo bajo agua fría, prestando especial atención a los tentáculos. Retirar cualquier resto que pueda tener y dejarlo escurrir.
- Llenar una olla grande con abundante agua. Puede agregarse una hoja de laurel, aunque no es indispensable. No añadir sal en este momento.
- Llevar el agua a hervor fuerte. Sujetar el pulpo por la cabeza y sumergir los tentáculos durante unos segundos. Retirarlo y repetir el movimiento dos veces más.
- Después de la tercera inmersión, introducir el pulpo completamente en la olla. Este procedimiento ayuda a que los tentáculos se contraigan y mantengan una forma más atractiva.
- Cuando el agua vuelva a hervir, bajar ligeramente el fuego. Cocinar el pulpo con un hervor constante pero moderado durante aproximadamente 35 a 45 minutos.
- El tiempo exacto dependerá de su tamaño. Para comprobar el punto, pinchar con un cuchillo la parte más gruesa de uno de los tentáculos. Debe entrar con facilidad, aunque la carne todavía debe ofrecer una leve resistencia.
- Apagar el fuego y dejar reposar el pulpo dentro del agua de cocción durante unos 15 minutos. Este descanso ayuda a que termine de ablandarse sin pasarse de cocción.
- Retirar el pulpo y colocarlo en una fuente. No cortar inmediatamente: dejarlo reposar unos minutos para que conserve mejor sus jugos.
- Lavar y pelar las papas. Cortarlas en rodajas gruesas, de aproximadamente 1 cm.
- Cocinar las papas en parte del agua utilizada para el pulpo durante 15 a 20 minutos, hasta que estén tiernas, pero sin desarmarse.
- Escurrirlas con cuidado y acomodarlas en una fuente amplia o, de manera más tradicional, sobre un plato de madera.
- Cortar los tentáculos del pulpo con una tijera de cocina en rodajas de aproximadamente 1 o 2 cm. La cabeza también puede cortarse en trozos y aprovecharse.
- Distribuir el pulpo sobre las papas, procurando que los trozos queden bien repartidos y con las ventosas visibles.
- Espolvorear primero con sal gruesa y luego con el pimentón dulce. Para un sabor más intenso, mezclar el pimentón dulce con una pequeña cantidad de pimentón picante.
- Terminar con un hilo abundante de aceite de oliva, procurando que caiga tanto sobre el pulpo como sobre las papas.
- Servir inmediatamente, mientras el pulpo y las papas todavía están tibios.
Tips y consejos
- Congelar el pulpo ayuda a tiernizarlo: antiguamente se golpeaba para romper sus fibras. Congelarlo previamente cumple una función similar y resulta mucho más práctico.
- Descongelarlo lentamente: lo mejor es pasarlo del congelador a la heladera el día anterior. Descongelarlo con agua caliente puede afectar su textura.
- No agregar sal al agua: el pulpo ya posee un sabor naturalmente salino. La sal se incorpora al final, directamente sobre el plato.
- Usar una olla suficientemente grande: el pulpo debe quedar completamente cubierto y tener espacio para cocinarse de manera uniforme.
- Mantener un hervor moderado: un hervor excesivamente violento puede dañar la piel y hacer que los tentáculos pierdan su aspecto prolijo.
- No confiar solamente en el tiempo: dos pulpos del mismo peso pueden necesitar tiempos diferentes. La mejor forma de comprobar el punto es pinchar la zona más gruesa de un tentáculo.
- Evitar cocinarlo demasiado: si se retira antes de tiempo puede quedar duro, pero una cocción excesiva también puede volverlo seco y gomoso.
- Respetar el reposo dentro del agua: apagar el fuego y dejarlo unos minutos en la olla permite que el calor termine de penetrar lentamente en las fibras.
- Cocinar las papas en el agua del pulpo: de esta manera absorben parte de su sabor y adquieren un tono ligeramente rosado.
- Usar papas que mantengan la forma: deben quedar tiernas, pero firmes, para poder sostener los trozos de pulpo sin convertirse en puré.
- Cortarlo con tijera: es el método más práctico y tradicional. Permite obtener rodajas limpias sin aplastar los tentáculos.
- No cortar el pulpo demasiado fino: las rodajas algo gruesas conservan mejor la humedad y permiten apreciar su textura.
- Agregar el pimentón antes del aceite: así el aceite lo humedece y ayuda a distribuir su sabor por toda la preparación.
- Combinar dos tipos de pimentón: una mezcla de dulce y picante aporta profundidad sin hacer que el plato resulte excesivamente fuerte.
- No quemar el pimentón: esta receta no necesita volver al fuego después de condimentarse. El pimentón quemado desarrolla rápidamente un sabor amargo.
- Servirlo recién preparado: queda mejor tibio, con el aceite todavía fluido y las papas recién cocidas. Si se enfría demasiado, el pulpo puede sentirse más firme.
El punto ideal se consigue cuando el pulpo está tierno, pero conserva una textura firme y jugosa.
Con las papas, el pimentón, la sal gruesa y el aceite se obtiene una preparación simple, colorida y muy sabrosa.