Categorías
Trucos del Hogar

Cómo quitar el sarro extremo de una canilla y recuperar su brillo

El sarro se forma cuando las gotas de agua se secan y dejan depósitos minerales adheridos al metal.

Al principio aparece como una película blanquecina, pero con el paso del tiempo puede convertirse en una capa áspera que opaca la canilla y se acumula en la base, las uniones y la salida del agua. Para retirarlo sin rayar la superficie, primero hay que ablandarlo y después removerlo con elementos suaves.

Te recomendamos: Cómo hacer un difusor casero de lavanda con varillas

Materiales

  • 2 cdas de ácido cítrico
  • 250 ml de agua tibia
  • Detergente para platos
  • Papel de cocina o un paño de algodón
  • Una bolsa pequeña
  • Una banda elástica
  • Un cepillo de dientes de cerdas suaves
  • Un palillo de madera
  • Un paño de microfibra
  • Guantes

Procedimiento

  1. Colocarse los guantes y limpiar la canilla con agua tibia y unas gotas de detergente. Esto elimina restos de jabón, grasa y suciedad superficial, permitiendo que el tratamiento actúe directamente sobre los depósitos minerales.
  2. Enjuagar con un paño húmedo y secar ligeramente. Revisar especialmente la base, la zona alrededor de la manija, las uniones y el aireador ubicado en la salida del agua.
  3. Disolver el ácido cítrico en el agua tibia. Revolver hasta que no queden cristales en el fondo del recipiente.
  4. Empapar papel de cocina o un paño de algodón con la solución. Debe quedar bien húmedo, pero sin gotear excesivamente.
  5. Envolver con el papel las partes cubiertas de sarro. Presionarlo contra la superficie para que mantenga un contacto uniforme con las manchas.
  6. Dejar actuar durante 15 minutos. En acumulaciones importantes puede extenderse hasta 25 minutos, siempre controlando la superficie.
  7. Retirar el papel y frotar suavemente con el cepillo de dientes. Realizar movimientos cortos, sin presionar demasiado, principalmente alrededor de las juntas y en las zonas difíciles de alcanzar.
  8. Si todavía quedan depósitos duros, volver a humedecer el área y dejar actuar otros 10 minutos. No conviene intentar desprender todo de una vez mediante raspado fuerte.
  9. Para limpiar la salida del agua, colocar parte de la solución dentro de una bolsa pequeña. Introducir el extremo de la canilla y sujetar la bolsa con una banda elástica.
  10. Dejar el aireador sumergido durante unos 20 minutos. Luego retirar la bolsa y cepillar el borde de la salida.
  11. Cuando el aireador pueda desenroscarse, retirarlo con cuidado. Dejarlo en remojo durante 20 minutos y cepillar la rejilla para eliminar los restos acumulados.
  12. Utilizar un palillo de madera para retirar pequeñas partículas alojadas en los orificios. No usar agujas, cuchillos ni herramientas metálicas porque podrían dañar la pieza.
  13. Enjuagar completamente la canilla con un paño limpio y abundante agua. Es importante retirar cualquier resto de la solución.
  14. Abrir la canilla durante unos segundos para expulsar los residuos sueltos que puedan haber quedado dentro del aireador.
  15. Secar toda la superficie con un paño de microfibra hasta recuperar el brillo. El secado también evita que nuevas gotas vuelvan a formar manchas.

Tips y consejos

  • Probar primero la solución en una zona poco visible, especialmente si la grifería es negra, dorada, cobriza, mate o pintada.
  • No aplicar ácido cítrico sobre mármol, travertino, granito sensible u otras piedras naturales. Proteger la mesada antes de comenzar.
  • Evitar esponjas metálicas, lana de acero, cuchillos y limpiadores abrasivos. Aunque retiren el sarro, pueden dejar rayones permanentes.
  • No dejar la solución actuando durante horas. Es preferible repetir una aplicación corta antes que exponer demasiado tiempo el acabado.
  • Si el sarro está concentrado alrededor de la base, utilizar tiras angostas de papel humedecido para cubrir bien esa zona.
  • Una vez limpia, secar la canilla después de usarla reduce notablemente la reaparición de manchas.
  • Realizar una limpieza suave una vez por semana evita que los minerales vuelvan a convertirse en una capa gruesa.

Con este procedimiento, los depósitos minerales se ablandan gradualmente y pueden retirarse sin maltratar el metal.

El resultado será una canilla más limpia, brillante y con una salida de agua libre de obstrucciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *