El sarro se forma cuando las gotas de agua se secan y dejan depósitos minerales adheridos al metal.
Al principio aparece como una película blanquecina, pero con el paso del tiempo puede convertirse en una capa áspera que opaca la canilla y se acumula en la base, las uniones y la salida del agua. Para retirarlo sin rayar la superficie, primero hay que ablandarlo y después removerlo con elementos suaves.

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Materiales
- 2 cdas de ácido cítrico
- 250 ml de agua tibia
- Detergente para platos
- Papel de cocina o un paño de algodón
- Una bolsa pequeña
- Una banda elástica
- Un cepillo de dientes de cerdas suaves
- Un palillo de madera
- Un paño de microfibra
- Guantes
Procedimiento
- Colocarse los guantes y limpiar la canilla con agua tibia y unas gotas de detergente. Esto elimina restos de jabón, grasa y suciedad superficial, permitiendo que el tratamiento actúe directamente sobre los depósitos minerales.
- Enjuagar con un paño húmedo y secar ligeramente. Revisar especialmente la base, la zona alrededor de la manija, las uniones y el aireador ubicado en la salida del agua.
- Disolver el ácido cítrico en el agua tibia. Revolver hasta que no queden cristales en el fondo del recipiente.
- Empapar papel de cocina o un paño de algodón con la solución. Debe quedar bien húmedo, pero sin gotear excesivamente.
- Envolver con el papel las partes cubiertas de sarro. Presionarlo contra la superficie para que mantenga un contacto uniforme con las manchas.
- Dejar actuar durante 15 minutos. En acumulaciones importantes puede extenderse hasta 25 minutos, siempre controlando la superficie.
- Retirar el papel y frotar suavemente con el cepillo de dientes. Realizar movimientos cortos, sin presionar demasiado, principalmente alrededor de las juntas y en las zonas difíciles de alcanzar.
- Si todavía quedan depósitos duros, volver a humedecer el área y dejar actuar otros 10 minutos. No conviene intentar desprender todo de una vez mediante raspado fuerte.
- Para limpiar la salida del agua, colocar parte de la solución dentro de una bolsa pequeña. Introducir el extremo de la canilla y sujetar la bolsa con una banda elástica.
- Dejar el aireador sumergido durante unos 20 minutos. Luego retirar la bolsa y cepillar el borde de la salida.
- Cuando el aireador pueda desenroscarse, retirarlo con cuidado. Dejarlo en remojo durante 20 minutos y cepillar la rejilla para eliminar los restos acumulados.
- Utilizar un palillo de madera para retirar pequeñas partículas alojadas en los orificios. No usar agujas, cuchillos ni herramientas metálicas porque podrían dañar la pieza.
- Enjuagar completamente la canilla con un paño limpio y abundante agua. Es importante retirar cualquier resto de la solución.
- Abrir la canilla durante unos segundos para expulsar los residuos sueltos que puedan haber quedado dentro del aireador.
- Secar toda la superficie con un paño de microfibra hasta recuperar el brillo. El secado también evita que nuevas gotas vuelvan a formar manchas.
Tips y consejos
- Probar primero la solución en una zona poco visible, especialmente si la grifería es negra, dorada, cobriza, mate o pintada.
- No aplicar ácido cítrico sobre mármol, travertino, granito sensible u otras piedras naturales. Proteger la mesada antes de comenzar.
- Evitar esponjas metálicas, lana de acero, cuchillos y limpiadores abrasivos. Aunque retiren el sarro, pueden dejar rayones permanentes.
- No dejar la solución actuando durante horas. Es preferible repetir una aplicación corta antes que exponer demasiado tiempo el acabado.
- Si el sarro está concentrado alrededor de la base, utilizar tiras angostas de papel humedecido para cubrir bien esa zona.
- Una vez limpia, secar la canilla después de usarla reduce notablemente la reaparición de manchas.
- Realizar una limpieza suave una vez por semana evita que los minerales vuelvan a convertirse en una capa gruesa.
Con este procedimiento, los depósitos minerales se ablandan gradualmente y pueden retirarse sin maltratar el metal.
El resultado será una canilla más limpia, brillante y con una salida de agua libre de obstrucciones.