Estos triangulitos de masa dulce son una opción casera, simple y rendidora para preparar algo rico con ingredientes de todos los días.
Tienen una textura tierna, un dorado parejo y una terminación con azúcar que los hace muy tentadores para la merienda.

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Son ideales para acompañar mate, té o café, y quedan muy lindos servidos en una bandeja o plato grande.
Ingredientes
- 300 g de harina 0000
- 80 g de azúcar
- 80 g de manteca fría
- 1 huevo
- 80 ml de leche
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 cdita de polvo de hornear
- 1 pizca de sal
- 1 huevo batido para pincelar
- Azúcar común o azúcar impalpable para espolvorear
Preparación
- Colocá la harina en un bol amplio junto con el azúcar, el polvo de hornear y la pizca de sal. Mezclá bien para que los ingredientes secos queden distribuidos de manera pareja.
- Agregá la manteca fría cortada en cubitos. Integrala con la punta de los dedos hasta formar una textura arenosa. Este paso ayuda a que la masa quede más delicada y con una miga suave.
- Sumá el huevo, la esencia de vainilla y la leche de a poco. Mezclá con las manos o con una cuchara hasta que la preparación empiece a unirse. La masa debe quedar suave y fácil de manejar, sin pegarse demasiado a los dedos.
- Formá un bollo, cubrilo y llevalo a la heladera durante 20 a 30 minutos. El descanso ayuda a que tome cuerpo y sea más fácil estirarla.
- Espolvoreá apenas la mesada con harina y estirá la masa con palo hasta dejarla de aproximadamente medio centímetro de espesor. Tratá de mantener un grosor parejo para que todos los triangulitos se cocinen de manera uniforme.
- Cortá la masa en tiras anchas y después dividí cada tira en triángulos. Acomodalos sobre una placa para horno, dejando un pequeño espacio entre cada uno.
- Pincelá la superficie con huevo batido para que tomen un dorado más lindo durante la cocción.
- Cocinalos en horno precalentado a 180 °C durante 12 a 15 minutos, o hasta que se vean dorados en la superficie y en la base.
- Retiralos del horno y dejalos reposar unos minutos sobre la placa. Una vez tibios o fríos, espolvorealos con azúcar común o azúcar impalpable.
Tips y consejos:
- No trabajes la masa de más. Solo hay que unir los ingredientes hasta formar un bollo liso y tierno.
- La manteca fría ayuda a lograr una textura más delicada, por eso conviene incorporarla sin derretirla.
- Agregá la leche de a poco, porque la cantidad puede variar apenas según la harina y el tamaño del huevo.
- Para que queden más prolijos, cortá los triángulos de tamaño parecido. Así se doran al mismo tiempo.
- Si preferís una terminación más rústica, usá azúcar común. Para un acabado más fino, espolvoreá con azúcar impalpable cuando ya estén fríos.
- También podés perfumar la masa con ralladura fina de limón o naranja para darles un toque más aromático.
- Guardalos en un recipiente bien cerrado una vez fríos para que conserven mejor su textura.
Quedan dorados, tiernos y con ese sabor casero que va perfecto para una merienda sencilla.
Son fáciles de preparar, rinden bastante y se lucen mucho servidos todos juntos en una bandeja.