Los tequeños son una opción salada ideal para preparar algo rico, dorado y tentador sin complicarse demasiado.
Tienen una masa fina que envuelve el queso y, al freírlos, quedan crocantes por fuera y suaves por dentro.

Te recomendamos: Cómo hacer milanesitas de berenjena rellenas
Son perfectos para una merienda salada, una picada o para servir recién hechos cuando querés algo simple y distinto.
Ingredientes
- 500 g de harina 0000
- 1 cdita de sal fina
- 1 cdita de azúcar
- 80 g de manteca
- 1 huevo
- 180 ml de agua tibia
- 500 g de queso semiduro en bastones
- Harina extra para estirar
- Aceite para freír
Preparación
- Colocá la harina en un bol grande junto con la sal y el azúcar. Mezclá unos segundos para que todo quede bien distribuido antes de sumar los ingredientes húmedos.
- Agregá la manteca fría cortada en cubitos y deshacela con la punta de los dedos hasta formar una textura arenosa. No hace falta derretirla; al integrarla así, la masa queda más delicada y fácil de trabajar.
- Sumá el huevo y mezclá. Después incorporá el agua tibia de a poco, uniendo la preparación hasta formar una masa firme, lisa y manejable. Puede que no necesites toda el agua, por eso conviene agregarla gradualmente.
- Pasá la masa a la mesada y amasá durante 5 a 7 minutos, hasta que quede pareja y elástica. Formá un bollo, cubrilo con un repasador limpio y dejalo descansar durante 30 minutos.
- Mientras tanto, cortá el queso en bastones de tamaño parejo. Lo ideal es que sean alargados y no demasiado gruesos, para que después sea más fácil envolverlos con la masa.
- Estirá la masa sobre la mesada apenas enharinada hasta dejarla fina, pero resistente. Cortá tiras largas de aproximadamente 2 cm de ancho.
- Tomá un bastón de queso y cubrí primero una de las puntas con la masa. Luego seguí envolviendo en diagonal, superponiendo apenas cada vuelta para cubrir bien todo el queso.
- Cerrá bien el otro extremo y presioná suavemente las uniones con los dedos. Es importante que no queden aberturas para que el queso se mantenga dentro durante la cocción.
- Repetí el mismo proceso con todos los bastones y acomodalos sobre una bandeja apenas enharinada mientras terminás de armarlos.
- Calentá abundante aceite en una sartén profunda u olla. La temperatura tiene que estar caliente, pero sin humear, para que se doren de manera pareja.
- Freí los tequeños por tandas, sin llenar demasiado la sartén. Cocinalos hasta que estén dorados, girándolos si hace falta para que tomen color de todos lados.
- Retiralos con espumadera y apoyalos unos segundos sobre papel absorbente. Servilos recién hechos para disfrutar mejor la masa dorada y el queso derretido.
Tips y consejos:
- Usá un queso que funda bien, pero que no se vuelva demasiado líquido. Un queso semiduro es una buena opción porque se derrite y mantiene mejor la forma.
- La masa no tiene que quedar gruesa. Si queda demasiado pesada, tarda más en cocinarse y puede tapar el sabor del queso.
- El sellado de las puntas es clave. Antes de freírlos, revisá que cada pieza esté bien cerrada.
- Si la masa se encoge al estirarla, dejala descansar unos minutos más y después seguí trabajando.
- Para que mantengan mejor la forma, podés llevarlos a la heladera durante 15 minutos antes de freírlos.
- No frías muchos al mismo tiempo, porque el aceite pierde temperatura y la masa puede absorber más grasa.
- También podés acompañarlos con una salsa suave, como mayonesa casera, salsa de ajo o una crema liviana de queso.