Una tarta salada bien cremosa, con base dorada y una capa generosa de cebolla caramelizada por encima.
El relleno queda suave, firme al cortar y con mucho sabor a queso, mientras que la cebolla aporta una terminación intensa y brillante.

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Es una receta vistosa, rendidora y perfecta para servir en porciones prolijas.
Ingredientes
Para la masa:
- 250 g de harina común
- 120 g de manteca fría
- 1 huevo
- 1/2 cdita de sal
- 2 o 3 cdas de agua fría
Para la cebolla caramelizada:
- 4 cebollas grandes
- 2 cdas de aceite
- 25 g de manteca
- 1 cda de azúcar
- Sal, a gusto
- Pimienta negra, a gusto
Para el relleno de queso:
- 300 g de queso crema
- 200 g de queso cremoso
- 150 g de muzzarella rallada
- 3 huevos
- 100 ml de crema de leche
- 50 g de queso rallado
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
- 1 pizca de nuez moscada
Para terminar:
- Tomillo fresco o perejil picado, opcional
Preparación
- Colocá la harina en un bol junto con la sal. Agregá la manteca fría cortada en cubitos y deshacela con la punta de los dedos hasta formar una mezcla arenosa.
- Sumá el huevo y mezclá. Agregá el agua fría de a poco, solo hasta que la masa se una. No la trabajes demasiado para que no quede dura.
- Formá un bollo, aplastalo apenas, cubrilo y llevalo a la heladera durante 30 minutos.
- Mientras tanto, pelá las cebollas y cortalas en tiras finas. Calentá una sartén grande con el aceite y la manteca.
- Agregá las cebollas con una pizca de sal y cocinalas a fuego bajo, revolviendo cada tanto. Cuando estén blandas, sumá el azúcar y un poco de pimienta.
- Continuá la cocción hasta que la cebolla tome color dorado oscuro, se vea brillante y quede bien tierna. Este paso lleva tiempo, pero es lo que le da sabor a la tarta. Retirá del fuego y reservá.
- Estirá la masa sobre la mesada apenas enharinada y forrá un molde de tarta. Acomodá bien la base y los bordes, y pinchá el fondo con un tenedor.
- Llevá la masa a horno precalentado a 180 °C durante 10 minutos para darle una precocción. Retirá y reservá.
- Para el relleno, colocá en un bol el queso crema, la crema de leche y los huevos. Mezclá hasta obtener una preparación lisa.
- Agregá el queso cremoso en cubitos, la muzzarella rallada y el queso rallado. Condimentá con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Mezclá bien.
- Volcá el relleno sobre la masa precocida y emparejá la superficie con una cuchara.
- Distribuí la cebolla caramelizada por encima, cubriendo bien la parte superior para que quede una capa abundante y pareja.
- Llevá nuevamente al horno a 180 °C durante 30 a 35 minutos, o hasta que el relleno esté firme, los bordes estén dorados y la superficie se vea bien gratinada.
- Retirá la tarta del horno y dejala reposar 10 a 15 minutos antes de cortar. Esto ayuda a que el relleno se asiente y la porción salga más prolija.
- Terminá con unas hojitas de tomillo fresco o un poco de perejil picado si querés darle un toque más fresco al servir.
Tips y consejos:
- Para que la cebolla quede bien caramelizada, cocinala a fuego bajo y con paciencia. Si el fuego está muy fuerte, se quema rápido y no desarrolla buen sabor.
- Usá una mezcla de quesos para lograr mejor textura. El queso crema aporta suavidad, la muzzarella ayuda a que quede más fundente y el queso rallado suma intensidad.
- La masa se precocina para que la base quede más firme y no se humedezca con el relleno.
- No cortes la tarta apenas sale del horno. El reposo es importante para que el relleno tome cuerpo.
- Si querés una superficie más dorada, podés dejarla unos minutos extra en la parte alta del horno, siempre controlando que la cebolla no se queme.
- La porción queda mejor si usás un cuchillo filoso y una espátula ancha para levantarla sin romper la base.
Esta tarta queda con una masa crocante, un relleno cremoso de queso y una capa de cebolla caramelizada bien sabrosa.
Es una preparación simple, vistosa y con una combinación de sabores que funciona muy bien en cada porción.