Una receta salada, crocante y muy vistosa, ideal para preparar con pocos ingredientes y lograr un resultado bien tentador.
Estos bastones quedan dorados, con capas de hojaldre marcadas y una cobertura de queso gratinado con semillas.

Son perfectos para servir en una picada, acompañar una comida o preparar algo casero con una presentación simple y llamativa.
Ingredientes
- 2 tapas rectangulares de masa de hojaldre o 1 lámina grande de hojaldre (TOCÁ ACÁ PARA IR A LA RECETA DE HOJALDRE CASERO)
- 180 g de queso rallado o queso semiduro rallado fino
- 1 huevo
- 1 cda de leche
- 1 cda de semillas de sésamo
- 1 cda de semillas negras o mix de semillas
- 1 cdita de orégano seco, opcional
- 1/2 cdita de pimienta negra
- 1 pizca de sal, solo si el queso no es muy salado
- Harina, cantidad mínima para la mesada
Preparación
- Colocá la masa de hojaldre sobre una mesada apenas enharinada. Si usás dos tapas, acomodalas una al lado de la otra o trabajalas por separado. La masa debe estar firme para poder cortarla bien.
- Batí el huevo con la leche en un recipiente chico. Pincelá toda la superficie de la masa con una capa fina de esta mezcla, sin empaparla.
- Espolvoreá el queso rallado sobre la masa, distribuyéndolo de manera pareja. Agregá las semillas, la pimienta y el orégano si lo vas a usar. Presioná apenas con las manos para que el queso y las semillas se adhieran al hojaldre.
- Con una ruedita cortadora o un cuchillo filoso, cortá tiras parejas de masa. Lo ideal es que tengan un ancho de 2 a 3 centímetros y un largo similar para que después se cocinen al mismo tiempo.
- Tomá cada tira con las manos y girala suavemente para formar el bastón torcido. No hace falta hacer demasiadas vueltas; con dos o tres giros alcanza para que se vea la forma y mantenga el relleno.
- Acomodá los bastones sobre una placa con papel manteca, dejando espacio entre uno y otro porque el hojaldre crece durante la cocción.
- Pincelá nuevamente la superficie con un poco de huevo batido. Sumá un poco más de queso rallado y algunas semillas por encima para que queden más dorados y vistosos.
- Llevá a horno precalentado a 200 °C durante 15 a 20 minutos, o hasta que los bastones estén inflados, dorados y con el queso gratinado.
- Retiralos del horno y dejalos reposar unos minutos sobre la placa antes de moverlos. Recién salidos pueden estar más frágiles, pero al asentarse quedan crocantes.
- Servilos sobre una tabla o plato amplio, apilados de manera rústica para que se luzcan las capas del hojaldre y la cobertura dorada.
Tips y consejos:
- Para que mantengan bien la forma, trabajá la masa mientras está firme. Si se ablanda demasiado, llevála unos minutos a la heladera antes de cortar o torcer.
- No cargues la masa con demasiado queso, porque puede salirse durante la cocción. Conviene usar una cantidad generosa, pero bien distribuida.
- El queso rallado fino se adhiere mejor al hojaldre y gratina de manera más pareja. También podés mezclarlo con un queso un poco más grueso para que queden zonas más doradas.
- Las semillas ayudan a que se vean más atractivos y aportan textura. Podés usar sésamo, chía, lino o un mix, según lo que tengas.
- El horno tiene que estar bien precalentado. Si entra al horno sin temperatura suficiente, el hojaldre puede perder fuerza y quedar menos aireado.
- No los encimes en la placa. Si quedan muy juntos, se pegan entre sí y no se doran bien en los costados.
- Se pueden servir solos o acompañados con algún dip suave, queso crema condimentado o una salsa casera. También quedan muy bien en una tabla con fiambres, aceitunas y quesos.
Estos bastones salados de hojaldre y queso quedan crocantes, dorados y con una textura muy atractiva.
Son fáciles de preparar, rinden bien y se pueden servir recién hechos o a temperatura ambiente con una presentación bien casera.