Estas rosquitas saladas son una opción simple y casera para acompañar una picada, servir antes del almuerzo o tener algo rico para compartir.
La masa lleva bastante queso, por eso resultan sabrosas sin necesidad de agregar rellenos.

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Ingredientes
- 300 gr de harina 0000
- 120 gr de manteca fría
- 150 gr de queso rallado
- 1 huevo
- 80 ml de leche
- 1 cdita de polvo de hornear
- 1/2 cdita de sal
- Pimienta negra a gusto
- 1 pizca de pimentón, opcional
Para terminar:
- 1 huevo
- 1 cda de leche
- 60 gr de queso rallado extra
Preparación
- Colocar la harina en un bowl junto con el polvo de hornear, la sal, la pimienta y el pimentón si se utiliza.
- Agregar la manteca fría cortada en cubos.
- Trabajar con las yemas de los dedos hasta obtener una mezcla arenosa, sin amasar demasiado.
- Incorporar el queso rallado y mezclar para distribuirlo bien.
- Agregar el huevo y comenzar a unir la preparación.
- Incorporar la leche de a poco, solo hasta conseguir una masa suave y maleable.
- Pasar la masa a la mesada y unirla con las manos sin trabajarla en exceso.
- Envolverla y dejarla descansar en la heladera durante unos 30 minutos.
- Dividir la masa en pequeñas porciones de tamaño similar.
- Tomar cada porción y formar un cordón de aproximadamente 12 a 14 cm de largo.
- Unir ambos extremos y presionar suavemente para formar la rosquita.
- Acomodar las piezas sobre una placa cubierta con papel manteca, dejando un pequeño espacio entre ellas.
- Llevar nuevamente a la heladera durante unos 15 minutos mientras se precalienta el horno.
- Mezclar el huevo con la cucharada de leche.
- Pincelar la superficie de cada rosquita con cuidado.
- Espolvorear por encima el queso rallado extra.
- Llevar a horno precalentado a 190 °C durante unos 18 a 22 minutos.
- Retirar cuando estén bien cocidas y doradas.
- Dejarlas reposar unos minutos sobre la placa antes de pasarlas a una rejilla o fuente.
Tips y consejos
- Conviene usar un queso con bastante sabor, como pategrás, reggianito o una mezcla con parmesano.
- La masa no necesita demasiado amasado; si se trabaja de más puede quedar dura.
- Si está muy blanda, agregá unos minutos extra de frío antes de formar las rosquitas.
- No hace falta hacerlas todas idénticas; una forma ligeramente irregular les da un aspecto más casero.
- También se pueden agregar semillas de sésamo o un poco de orégano por encima.
- Se conservan bien en un recipiente cerrado durante uno o dos días.
Son ideales para servir tibias o a temperatura ambiente, y funcionan muy bien solas o acompañadas con alguna salsa suave o queso crema.