Este pastel de berenjenas es una opción simple, sabrosa y bien casera para resolver un almuerzo sin complicarse.
Queda con capas tiernas, salsa de tomate y queso gratinado, ideal para servir caliente y acompañar con una ensalada fresca.

Te recomendamos: Como hacer croquetas de pollo cremosas
Ingredientes
- 3 berenjenas medianas
- 500 gr de salsa de tomate
- 250 gr de queso mozzarella o cremoso
- 80 gr de queso rallado
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 2 cdas de aceite
- 1 cdita de orégano
- 1/2 cdita de pimentón, opcional
- Sal y pimienta a gusto
- Hojas de albahaca, opcional
Preparación
- Lavá las berenjenas y cortalas en rodajas finas, de aproximadamente 1/2 cm. Si preferís un pastel más parejo, tratá de que todas tengan un grosor similar para que se cocinen al mismo tiempo.
- Colocá las rodajas sobre una placa apenas aceitada y cocinalas en horno medio durante 15 a 20 minutos, dándolas vuelta a mitad de cocción. Tienen que quedar tiernas, apenas doradas y sin exceso de líquido.
- Mientras tanto, prepará la salsa. Picá la cebolla y el ajo bien chiquitos. Calentá 2 cdas de aceite en una sartén y cocinalos unos minutos, hasta que la cebolla quede transparente.
- Agregá la salsa de tomate, el orégano, el pimentón, sal y pimienta. Cociná a fuego bajo durante 10 minutos para que tome más sabor y quede un poco más espesa.
- En una fuente para horno, colocá una base fina de salsa de tomate. Encima acomodá una capa de berenjenas, un poco más de salsa y una parte del queso cortado en rodajas o rallado grueso.
- Repetí las capas hasta terminar con todos los ingredientes. La última capa debe llevar salsa, mozzarella y queso rallado para que se forme una cubierta bien gratinada.
- Llevá la fuente al horno precalentado a temperatura media alta durante 20 a 25 minutos, o hasta que el queso esté derretido, dorado en algunas partes y la salsa burbujee en los bordes.
- Retirá del horno y dejá reposar entre 5 y 10 minutos antes de cortar. Ese descanso ayuda a que las capas se asienten y el pastel no se desarme al servir.
Tips y consejos
- No armes el pastel con las berenjenas crudas. Aunque se pueden cocinar dentro del horno, largan demasiada agua y el resultado puede quedar aguado. Cocinarlas antes ayuda a concentrar el sabor y mejorar la textura.
- Si las berenjenas tienen sabor amargo, podés espolvorearlas con un poco de sal y dejarlas reposar 20 minutos antes de cocinarlas. Después se secan con papel de cocina y se hornean normalmente.
- La salsa no tiene que quedar demasiado líquida. Si usás una salsa muy liviana, cocinala unos minutos más para que reduzca. Esto evita que el pastel pierda forma al cortarlo.
- Para un resultado más firme, dejá reposar el pastel antes de servir. Recién salido del horno queda muy caliente y el queso está demasiado blando, por eso puede desarmarse con facilidad.
- Podés usar mozzarella, queso cremoso, port salut o una mezcla de quesos. Lo ideal es combinar uno que derrita bien con un poco de queso rallado para lograr mejor gratinado.
- Si querés sumar más sabor, agregá albahaca fresca entre algunas capas. No hace falta poner mucha cantidad, porque con unas hojas alcanza para darle un toque más aromático.
- Para una versión más completa, podés sumar capas finas de tomate en rodajas, espinaca salteada o un poco de ricota. Conviene no cargarlo demasiado para que no pierda estructura.
- Si querés que quede más dorado arriba, los últimos minutos podés subir un poco la temperatura del horno o usar grill, siempre controlando para que el queso no se queme.
- La fuente ideal es una de vidrio, cerámica o metal mediana. Si usás una fuente muy grande, las capas quedan bajas; si usás una muy chica, puede tardar más en calentarse bien en el centro.
- Se puede guardar en la heladera durante 2 o 3 días, bien tapado. Para recalentarlo, conviene usar horno o sartén tapada a fuego bajo, porque en microondas puede soltar más líquido.
- También se puede freezar en porciones, aunque al descongelar puede quedar un poco más húmedo. Para mejorar la textura, recalentá en horno hasta que vuelva a tomar cuerpo.
- Si querés servirlo como plato principal, acompañalo con ensalada verde, arroz blanco o papas al horno. También queda muy bien como guarnición para carnes, pollo o milanesas.
Este pastel de berenjenas queda tierno, gratinado y con mucho sabor, sin necesidad de hacer una preparación complicada.
Es una receta ideal para aprovechar berenjenas y preparar un almuerzo casero bien completo.