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Cómo hacer mousse de frutilla con crema

Este mousse de frutilla queda suave, fresco y bien cremoso, con trocitos de fruta que le dan más sabor y textura.

Es un postre fácil para servir en copas o vasitos, ideal cuando querés algo dulce, frío y liviano sin hacer una preparación complicada.

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Ingredientes

  • 500 gr de frutillas frescas
  • 250 ml de crema de leche fría
  • 100 gr de azúcar
  • 1 cda de jugo de limón
  • 7 gr de gelatina sin sabor
  • 4 cdas de agua fría
  • 150 gr de frutillas extra para cortar en trocitos
  • Crema batida para decorar, opcional
  • Frutillas frescas para terminar, opcional

Preparación

  1. Lavá bien las frutillas, sacales el cabito y separá 150 gr para cortar en trocitos pequeños. Reservalos en la heladera para agregarlos después al mousse.
  2. Colocá los 500 gr de frutillas restantes en una licuadora o procesadora junto con el azúcar y el jugo de limón. Procesá hasta obtener una mezcla lisa. Si querés una textura más fina, podés pasarla por un colador.
  3. Hidratá la gelatina sin sabor con las 4 cdas de agua fría. Dejala reposar unos minutos hasta que absorba el líquido y se vea como una pasta firme.
  4. Calentá la gelatina hidratada unos segundos a baño María o en microondas, solo hasta que se disuelva. No debe hervir, porque puede perder fuerza y afectar la textura del postre.
  5. Agregá la gelatina disuelta al puré de frutillas y mezclá enseguida para que se integre bien. Es importante hacerlo antes de sumar la crema, así queda repartida de manera pareja.
  6. Batí la crema de leche fría hasta que tome cuerpo. No hace falta llevarla a punto demasiado firme; tiene que quedar cremosa y sostenida, pero no cortada.
  7. Incorporá el puré de frutillas a la crema batida en dos o tres partes, mezclando con movimientos suaves. La idea es mantener una textura aireada y liviana.
  8. Sumá los trocitos de frutilla reservados y mezclá apenas, sin batir. Tienen que quedar repartidos dentro del mousse para que se noten al comer.
  9. Repartí la preparación en copas, vasitos o una fuente mediana. Llevá a la heladera durante al menos 4 horas, hasta que el mousse esté frío y firme.
  10. Antes de servir, decorá con un poco de crema batida y frutillas frescas cortadas. También podés agregar algunos trocitos más por arriba para reforzar la textura.

Tips y consejos

  • Usá frutillas maduras, pero no pasadas. Si están muy verdes, el mousse puede quedar ácido y con poco sabor; si están demasiado blandas, pueden largar mucho líquido.
  • La crema de leche tiene que estar bien fría antes de batir. Si está tibia, cuesta más que tome cuerpo y el mousse puede quedar menos aireado.
  • No batas la crema de más. Cuando se pasa de punto, puede quedar granulada o cortarse. Para este postre conviene una crema firme, pero todavía suave.
  • La gelatina debe estar bien disuelta antes de mezclarla con la fruta. Si quedan pedacitos sin derretir, después pueden aparecer grumos en la preparación.
  • No agregues la gelatina hirviendo. Lo mejor es que esté líquida y apenas tibia, porque si entra muy caliente puede bajar la textura de la crema.
  • Si preferís un mousse más liviano, podés reducir un poco el azúcar, especialmente si las frutillas están bien dulces.
  • Para una textura más lisa, colá el puré de frutillas antes de integrarlo. Esto ayuda a quitar semillas y deja una crema más delicada.
  • Los trocitos de frutilla deben ser pequeños. Si son muy grandes, pueden largar líquido dentro del mousse y hacer que pierda firmeza.
  • Conviene preparar este postre con varias horas de anticipación. El frío ayuda a que tome cuerpo y también mejora el sabor.
  • Si lo servís en copas, no las llenes hasta el borde. Dejá espacio para la crema batida y las frutillas de arriba.
  • Se puede conservar en la heladera durante 2 días, siempre tapado. Después de ese tiempo, las frutillas pueden empezar a soltar jugo y cambiar la textura.
  • No es ideal para freezar, porque al descongelar puede perder aire y separarse un poco.
  • Para una presentación más casera y abundante, servilo en una fuente grande. Para una mesa más prolija, lo mejor es repartirlo en copas individuales.
  • Si querés un sabor más intenso, podés cocinar unos minutos parte del puré de frutillas con el azúcar, dejarlo enfriar y luego mezclarlo con el resto. Eso concentra el sabor, pero cambia un poco la frescura del postre.

Este mousse queda cremoso, fresco y con una textura suave que se corta fácil con la cuchara.

Los trocitos de frutilla le dan un detalle simple, pero hacen que cada porción tenga más sabor y se vea mucho más tentadora.

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