Estos pancitos con harina integral quedan suaves, caseros y muy rendidores para acompañar cualquier comida o preparar sandwiches simples.
Tienen una corteza apenas dorada, una miga tierna y ese sabor rústico que combina muy bien con dulce, queso o fiambres.

Te recomendamos: Cómo hacer bocaditos salados de ricota y queso
Son fáciles de hacer y se pueden guardar para tener pan listo durante varios días.
Ingredientes
- 500 g de harina integral
- 100 g de harina común 000 o 0000
- 10 g de levadura seca o 25 g de levadura fresca
- 1 cda de azúcar
- 1 cdta y 1/2 de sal
- 3 cdas de aceite
- 350 ml de agua tibia, aproximadamente
- 1 cda de semillas, opcional
- Harina extra para espolvorear
Preparación
- Colocá en un bowl grande la harina integral, la harina común, el azúcar y la levadura seca. Mezclá bien para distribuir todo. Si usás levadura fresca, disolvela primero en un poco del agua tibia con el azúcar y dejala reposar unos minutos.
- Agregá la sal por un costado del bowl, evitando que toque directamente la levadura al principio. Sumá el aceite y empezá a incorporar el agua tibia de a poco, mezclando con cuchara o con la mano.
- Cuando la masa empiece a unirse, pasala a la mesada y amasá durante 8 a 10 minutos. Al principio puede sentirse un poco pegajosa, pero a medida que se trabaja toma mejor cuerpo. No agregues demasiada harina extra, porque los pancitos pueden quedar secos.
- La masa tiene que quedar tierna, apenas húmeda y elástica. Si la notás muy dura, agregá una cucharada más de agua. Si está demasiado blanda, espolvoreá apenas con harina y seguí amasando.
- Formá un bollo, colocalo en un bowl apenas aceitado y tapalo con un repasador limpio. Dejalo descansar en un lugar cálido hasta que duplique su tamaño. Este levado puede tardar entre 45 minutos y 1 hora y media, según la temperatura del ambiente.
- Una vez que la masa haya crecido, desgasificala suavemente con las manos y dividila en porciones parejas. Para pancitos medianos, podés hacer entre 8 y 10 unidades.
- Formá bollitos redondos con cada porción, llevando los bordes hacia abajo para que la superficie quede más lisa. No hace falta que salgan perfectos: una forma casera y apenas rústica los hace más naturales.
- Acomodá los pancitos en una placa aceitada o sobre papel manteca, dejando espacio entre cada uno. Tapalos nuevamente y dejalos levar 25 a 35 minutos, hasta que se vean más inflados.
- Antes de hornear, espolvoreá apenas con harina integral o agregá unas semillas por encima si querés darles un aspecto más rústico. También podés hacer un corte superficial con un cuchillo filoso, aunque no es obligatorio.
- Cociná en horno precalentado a 180 °C durante 20 a 25 minutos, o hasta que estén dorados y firmes. Si golpeás suavemente la base y suena hueca, ya están listos.
- Retiralos del horno y dejalos enfriar sobre una rejilla. Este paso ayuda a que no junten humedad en la base y mantengan mejor la textura.
Tips y consejos:
- La harina integral absorbe más líquido que la harina blanca, por eso conviene agregar el agua de a poco y ajustar según la textura.
- Si querés pancitos más suaves, podés reemplazar parte del agua por leche tibia.
- No apures el levado: cuanto mejor descanse la masa, más livianos quedan.
- Para un sabor más intenso, podés sumar semillas de girasol, lino, chía o sésamo.
- Si los querés para sandwiches, hacelos un poco más grandes y aplastalos apenas antes del segundo levado.
- Para conservarlos, guardalos en una bolsa o recipiente cerrado cuando estén completamente fríos.
- También se pueden freezar ya cocidos. Después solo hace falta calentarlos unos minutos para que recuperen textura.
- Si la corteza queda muy dura, podés taparlos con un repasador limpio apenas salen del horno para que se ablanden un poco.
Estos pancitos integrales son simples, rendidores y muy útiles para tener algo casero listo en la cocina.
Quedan bien para desayunos, meriendas, viandas o para acompañar una comida sin complicarse.