Los palos de Jacob caseros son una factura clásica, alargada y bien tentadora, con masa liviana, relleno cremoso y una cobertura brillante de chocolate.
Quedan ideales para una merienda especial, con una presentación vistosa y ese contraste entre masa aireada, crema suave y baño dulce por encima.

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Ingredientes
Para la masa:
- 250 ml de agua
- 100 gr de manteca
- 150 gr de harina 0000
- 4 huevos
- 1 pizca de sal
- 1 cdita de azúcar
Para el relleno:
- 400 ml de crema de leche
- 3 cdas de azúcar impalpable
- 1 cdita de esencia de vainilla
Para la cobertura:
- 150 gr de chocolate semiamargo o baño de repostería
- 2 cdas de crema de leche o leche
- 1 cdita de manteca opcional
Preparación
- En una cacerola, colocá el agua, la manteca, la sal y el azúcar. Llevá a fuego medio hasta que la manteca se derrita y la mezcla empiece a hervir.
- Agregá la harina de una sola vez y mezclá rápido con cuchara de madera. Cociná durante 1 o 2 minutos, sin dejar de revolver, hasta que se forme una masa lisa que se despegue de los bordes de la cacerola.
- Pasá la masa a un bowl y dejala entibiar unos minutos. No tiene que estar caliente al momento de agregar los huevos.
- Incorporá los huevos de a uno, mezclando muy bien después de cada agregado. Al principio puede parecer que la masa se corta, pero al seguir mezclando vuelve a unirse. Tiene que quedar lisa, espesa y brillante.
- Colocá la masa en una manga con pico liso o rizado grande. Sobre una placa apenas enmantecada o con papel manteca, formá tiras alargadas de unos 10 a 12 cm, dejando espacio entre una y otra.
- Llevá a horno precalentado a 200 °C durante 10 minutos. Luego bajá la temperatura a 180 °C y cociná 15 a 20 minutos más, hasta que estén inflados, secos y dorados.
- Apagá el horno y dejalos unos minutos adentro con la puerta entreabierta. Después retiralos y dejalos enfriar por completo antes de rellenar.
- Para el relleno, batí la crema de leche fría con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla hasta que tome cuerpo. Debe quedar firme, pero suave.
- Abrí cada pieza por un costado, sin separar del todo las dos mitades. Rellená con la crema usando una manga o una cuchara, procurando que quede abundante pero prolijo.
- Para la cobertura, derretí el chocolate con la crema de leche y la manteca a baño María o en microondas en tandas cortas. Mezclá hasta lograr una cobertura lisa y brillante.
- Cubrí la parte superior de cada palo de Jacob con el chocolate derretido. Dejá reposar unos minutos hasta que la cobertura tome cuerpo.
- Llevá a la heladera hasta el momento de servir, especialmente si están rellenos con crema.
Tips y consejos
- La masa debe cocinarse bien en la cacerola antes de agregar los huevos. Ese paso ayuda a que pierda humedad y después pueda inflarse correctamente en el horno. Si la masa queda demasiado húmeda, las piezas pueden salir bajas o blandas.
- No agregues los huevos con la masa demasiado caliente. Si lo hacés, pueden cocinarse antes de integrarse y arruinar la textura. Lo ideal es esperar unos minutos hasta que la masa esté tibia.
- Los huevos se incorporan de a uno porque la masa necesita absorberlos lentamente. Aunque al principio parezca que se separa, seguí mezclando hasta que vuelva a quedar lisa antes de sumar el siguiente.
- Es importante no abrir el horno durante los primeros minutos de cocción. La masa necesita ese golpe de calor para inflarse. Si abrís la puerta antes de tiempo, puede bajar y quedar chata.
- Para saber si están listos, tienen que verse dorados, livianos y secos por fuera. Si quedan pálidos, probablemente todavía tengan humedad adentro y pueden desinflarse al enfriarse.
- El relleno puede hacerse con crema batida, crema pastelera o dulce de leche repostero. La crema batida deja un resultado más liviano, mientras que el dulce de leche los hace más golosos y firmes.
- Si usás crema batida, mantenelos siempre en la heladera y consumilos dentro de las 24 horas para que estén frescos y con buena textura.
- La cobertura de chocolate no tiene que quedar demasiado líquida. Si está muy fluida, se escurre demasiado y no cubre bien. Conviene dejarla entibiar apenas antes de colocarla sobre las piezas.
- También podés espolvorear azúcar impalpable en lugar de bañarlos con chocolate, aunque la cobertura brillante les da una presentación más clásica y tentadora.
- Si querés prepararlos con anticipación, podés hornear las piezas sin rellenar y guardarlas en un recipiente seco. Rellenalas y cubrilas recién el día que las vas a servir.
Estos palos de Jacob quedan livianos, cremosos y con una cobertura brillante que los hace irresistibles.
Son perfectos para preparar una merienda especial con sabor a panadería casera.