La fainá casera con cebolla y queso en sartén es una receta salada fácil, rendidora y muy sabrosa, ideal para resolver una comida rápida sin prender el horno.
Queda dorada por fuera, tierna por dentro y con una capa de cebolla y queso que le da mucho más sabor.

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Ingredientes
Para la mezcla:
- 200 gr de harina de garbanzos
- 450 ml de agua
- 2 cdas de aceite
- 1 cdita de sal
- Pimienta a gusto
- 1/2 cdita de orégano opcional
Para la cubierta:
- 2 cebollas medianas
- 150 gr de queso mozzarella o queso cremoso firme
- 2 cdas de queso rallado
- 1 cda de aceite
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
Para cocinar:
- 1 cda de aceite para la sartén
Preparación
- En un bowl, colocá la harina de garbanzos con la sal, la pimienta y el orégano si querés darle más sabor.
- Agregá el agua de a poco, mezclando con batidor de mano para evitar grumos. Sumá el aceite y seguí mezclando hasta obtener una preparación lisa y bastante líquida.
- Dejá reposar la mezcla durante 20 a 30 minutos. Este descanso ayuda a que la harina de garbanzos se hidrate bien y la fainá quede con mejor textura.
- Mientras tanto, pelá las cebollas y cortalas en rodajas finas. Calentá una sartén con una cucharada de aceite y cocinalas a fuego medio bajo hasta que estén blandas y apenas doradas. Condimentá con sal y pimienta.
- Retirá la cebolla de la sartén y reservá. Limpiá apenas la sartén si hace falta y agregá una cucharada de aceite para cocinar la fainá.
- Volcá la mezcla de harina de garbanzos en la sartén caliente. Cociná a fuego bajo, tapada, durante 8 a 10 minutos, hasta que la base empiece a afirmarse.
- Cuando la superficie ya no esté completamente líquida, distribuí por arriba la cebolla cocida, el queso en trozos o rallado grueso y el queso rallado.
- Tapá nuevamente y cociná a fuego bajo durante 8 a 12 minutos más, hasta que la fainá esté firme, los bordes dorados y el queso bien derretido.
- Si querés que quede más dorada por arriba, podés darla vuelta con ayuda de un plato y cocinarla 2 o 3 minutos del lado del queso, con mucho cuidado para que no se desarme. También podés dejarla tal cual, bien tapada, hasta que el queso funda.
- Apagá el fuego y dejala reposar 5 minutos antes de cortar. Servila en porciones, con un poco de orégano, pimienta o perejil picado por encima.
Tips y consejos
- La mezcla de harina de garbanzos necesita reposo para que la fainá no quede arenosa. Aunque parezca un paso simple, dejarla hidratar unos minutos mejora mucho la textura final.
- Usá una sartén antiadherente o bien curada, porque la fainá puede pegarse si la base no está en buenas condiciones. También es importante aceitar bien la sartén antes de volcar la mezcla.
- El fuego bajo es clave. Si la cocinás con fuego fuerte, se puede dorar demasiado rápido por abajo y quedar cruda en el centro. Lo mejor es cocinarla tapada y con paciencia.
- La cebolla queda mejor si se cocina antes de ponerla sobre la fainá. Si la agregás cruda, puede largar agua y dejar la superficie demasiado húmeda.
- El queso ideal es uno que funda bien, pero que no largue demasiado líquido. La mozzarella firme, el queso cremoso frío o una mezcla con queso rallado funcionan muy bien.
- Si la querés más alta, usá una sartén de 20 a 22 cm. Si preferís una fainá más fina y crocante, usá una sartén un poco más grande y reducí apenas el tiempo de cocción.
- Para darla vuelta sin romperla, esperá a que la base esté bien firme. Apoyá un plato grande sobre la sartén, girá con decisión y deslizá nuevamente la fainá. Si no te sentís seguro, podés cocinarla solo tapada y evitar ese paso.
- Podés sumar cebolla de verdeo, morrón salteado, aceitunas picadas o un poco de ají molido. Lo importante es no cargarla con ingredientes demasiado húmedos para que conserve buena consistencia.
- Se puede guardar en la heladera durante 2 días, bien tapada. Para recalentarla, lo mejor es usar sartén a fuego bajo o horno suave, así vuelve a tomar textura sin quedar gomosa.
Esta fainá casera en sartén queda dorada, sabrosa y con una cubierta simple que la hace mucho más tentadora.
Es una receta práctica, económica y perfecta para servir en porciones recién hechas.