Preparar nutella casera es una forma simple de lograr una crema de avellanas intensa, suave y mucho más personalizada.
La clave está en procesar bien las avellanas hasta que liberen su aceite natural y se transformen en una pasta fina.

Te recomendamos: Soufflé de vainilla súper esponjoso y cremoso
Con pocos ingredientes y algunos cuidados, podés conseguir una textura brillante, untable y con mucho sabor a chocolate.
Ingredientes
- 200 g de avellanas tostadas y peladas
- 120 g de chocolate semiamargo o chocolate con leche, según el sabor que prefieras
- 2 cucharadas de cacao amargo
- 3 a 4 cucharadas de azúcar impalpable o azúcar común bien procesada
- 2 cucharadas de aceite neutro, de girasol o de coco refinado
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
- 2 a 4 cucharadas de leche, solo si querés una textura más liviana y la vas a guardar en heladera
Preparación
- Colocá las avellanas en una placa y llevalas a horno medio durante unos 8 a 10 minutos, solo para realzar su sabor y ayudar a que larguen mejor su aceite natural. Si ya están tostadas, podés calentarlas apenas unos minutos para que sea más fácil procesarlas.
- Pasalas a un repasador limpio, envolvelas y frotalas con las manos para retirar la mayor cantidad posible de piel. No hace falta que queden perfectas, pero cuanto más limpias estén, más suave y menos amarga va a quedar la crema.
- Poné las avellanas en una procesadora potente o licuadora resistente. Procesá durante varios minutos, frenando cada tanto para bajar lo que queda pegado en las paredes del vaso. Primero se van a hacer polvo, después una pasta espesa y finalmente una crema más fluida. Este paso es el más importante, así que no lo apures.
- Derretí el chocolate a baño María o en microondas en tandas cortas, mezclando para que no se queme. Cuando esté completamente fundido, dejalo entibiar apenas antes de sumarlo a la pasta de avellanas.
- Agregá el chocolate derretido, el cacao amargo, el azúcar, la vainilla, la pizca de sal y el aceite. Procesá nuevamente hasta integrar todo. La mezcla tiene que verse brillante, pareja y con una textura cremosa.
- Probá la preparación y ajustá a gusto. Si la querés más dulce, agregá un poco más de azúcar impalpable. Si la preferís más intensa, sumá un poquito más de cacao. Si está demasiado espesa, incorporá una cucharada más de aceite o un chorrito mínimo de leche.
- Cuando la crema esté bien lisa, pasala a un frasco limpio y seco. Lo ideal es usar una espátula para aprovechar bien todo y evitar que queden restos en la procesadora.
- Cerrá el frasco y dejá reposar la nutella casera unos minutos antes de usarla. Al principio puede quedar algo más líquida por el calor del procesado, pero después toma más cuerpo.
Tips y consejos:
- Para que quede bien cremosa, el secreto principal está en procesar las avellanas el tiempo suficiente. Muchas veces parece que la mezcla no va a cambiar más, pero después de unos minutos empieza a soltar sus aceites naturales y se transforma en una pasta mucho más suave. Si tu procesadora no es muy potente, hacé pausas para no recalentar el motor y bajá la mezcla de los bordes con una espátula.
- El tipo de chocolate cambia mucho el resultado final. Si usás chocolate semiamargo, la crema queda más intensa, menos empalagosa y con un sabor más parecido a una pasta de avellanas artesanal. Si preferís una versión más dulce y suave, podés usar chocolate con leche. También podés combinar mitad y mitad para lograr un equilibrio entre dulzor y sabor profundo.
- El cacao amargo ayuda a reforzar el color y el sabor, pero conviene no pasarse. Si agregás demasiado, la crema puede quedar seca o con un gusto amargo muy marcado. Lo mejor es empezar con 2 cucharadas y ajustar al final, cuando ya esté todo integrado.
- Si querés una textura más parecida a la nutella comercial, usá azúcar impalpable en lugar de azúcar común. El azúcar común puede dejar una sensación más granulada si no está muy bien procesada. Otra opción es procesar el azúcar antes hasta dejarla más fina.
- La leche solo conviene agregarla si pensás guardar la crema en la heladera y consumirla en pocos días. Sin leche, la preparación dura más y se conserva mejor. Con leche queda más liviana y suave, pero también se vuelve más delicada.
- Para guardarla, usá un frasco bien limpio y completamente seco. Si entra agua, humedad o restos de otros alimentos, puede afectar la conservación. Lo mejor es esterilizar el frasco con agua caliente, secarlo muy bien y recién ahí llenarlo.
- Si la preparás sin leche ni crema, puede durar entre 7 y 10 días a temperatura ambiente, siempre en un lugar fresco, seco y lejos del sol. En heladera puede durar entre 2 y 3 semanas. Si lleva leche, conviene guardarla siempre refrigerada y consumirla en 4 o 5 días.
- En la heladera se va a poner más firme. Para usarla, podés dejar el frasco unos minutos a temperatura ambiente o mezclarla con una cuchara limpia hasta que recupere una textura más untable. No hace falta calentarla, salvo que la quieras usar como salsa para panqueques, tortas o postres.
- La pizca de sal no se siente como sabor salado, pero ayuda a levantar el gusto del chocolate y de las avellanas. Es un detalle chico, pero hace que la crema quede más equilibrada y menos plana.
- Si querés una versión más rústica, podés procesarla un poco menos y dejar pequeños puntitos de avellana. Si la querés bien lisa, necesitás más tiempo de procesado y, si hace falta, pasar la crema por una procesadora más potente.
Queda ideal para untar en pan, rellenar panqueques, acompañar frutas, usar en tortas o sumar a postres fríos.
Preparada en casa, podés ajustar el dulzor, la intensidad del chocolate y la textura hasta dejarla exactamente a tu gusto.