Un postre liviano, delicado y con una textura aireada que se infla en el horno y se deshace al probarlo.
La parte superior queda dorada y suave, mientras que el interior es húmedo y casi como una nube. Ideal para servir recién hecho y disfrutar su mejor momento.

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Ingredientes
- 2 huevos
- 250 ml de leche
- 50 g de azúcar
- 25 g de maicena
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Azúcar impalpable (para terminar)
Preparación
- Separá las claras de las yemas en dos recipientes distintos.
- En una cacerola, calentá la leche a fuego medio hasta que esté caliente, sin hervir.
- En un bowl, mezclá las yemas con el azúcar y la maicena hasta que quede una preparación suave.
- Agregá la leche caliente de a poco mientras mezclás constantemente.
- Llevá la mezcla nuevamente al fuego y cociná revolviendo hasta que espese como una crema.
- Retirá del fuego, agregá la vainilla y dejá entibiar.
- Batí las claras a punto nieve hasta que estén bien firmes.
- Incorporá las claras a la preparación anterior en varias partes, con movimientos envolventes para no perder aire.
- Volcá la mezcla en moldes individuales previamente enmantecados.
- Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 15 a 20 minutos, hasta que estén inflados y dorados por arriba.
- Retirá del horno con cuidado y serví inmediatamente.
- Espolvoreá con azúcar impalpable justo antes de servir.
Consejos:
- El punto de las claras es clave: tienen que estar a punto nieve firme, pero no sobrebatidas. Si te pasás, se vuelven secas y después cuesta integrarlas, lo que hace que el soufflé no crezca bien.
- Cuando incorpores las claras, hacelo en varias tandas y con movimientos envolventes, levantando la mezcla desde abajo hacia arriba. No mezcles fuerte ni rápido, porque vas a perder todo el aire que le da esa textura tipo nube.
- La crema base debe estar tibia, no caliente. Si está muy caliente, puede bajar las claras al incorporarlas y perder volumen.
- Enmantecar bien los moldes ayuda a que el soufflé suba parejo. Podés incluso espolvorear apenas con azúcar para darle un mejor agarre a la mezcla.
- No llenes los moldes hasta arriba: dejá un pequeño margen porque el soufflé crece bastante en el horno.
- El horno tiene que estar bien precalentado. Un golpe de calor inicial es lo que permite que el soufflé se eleve correctamente.
- No abras el horno durante la cocción. El cambio de temperatura puede hacer que se baje inmediatamente.
- El punto justo es cuando está dorado arriba pero todavía ligeramente tembloroso en el centro. Si lo cocinás de más, pierde esa textura cremosa.
- Apenas lo sacás del horno empieza a bajar, es completamente normal. Por eso lo ideal es servirlo enseguida.
- Si querés un sabor más intenso, podés agregar un poco más de vainilla o incluso usar semillas de chaucha de vainilla.
- Para un toque extra, podés espolvorear el azúcar impalpable justo antes de servir, así queda bien visible y no se humedece.
- Usar recipientes individuales ayuda a que la cocción sea más pareja y el resultado más prolijo.
- Si querés asegurarte una textura más fina, podés colar la crema base antes de mezclar con las claras.