Categorías
Postres, pastelería y cosas dulces

Soufflé de vainilla súper esponjoso y cremoso

Un postre liviano, delicado y con una textura aireada que se infla en el horno y se deshace al probarlo.

La parte superior queda dorada y suave, mientras que el interior es húmedo y casi como una nube. Ideal para servir recién hecho y disfrutar su mejor momento.

Te recomendamos: Bizcochuelo de yogur y limón bien húmedo y suave

Ingredientes

  • 2 huevos
  • 250 ml de leche
  • 50 g de azúcar
  • 25 g de maicena
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • Azúcar impalpable (para terminar)

Preparación

  1. Separá las claras de las yemas en dos recipientes distintos.
  2. En una cacerola, calentá la leche a fuego medio hasta que esté caliente, sin hervir.
  3. En un bowl, mezclá las yemas con el azúcar y la maicena hasta que quede una preparación suave.
  4. Agregá la leche caliente de a poco mientras mezclás constantemente.
  5. Llevá la mezcla nuevamente al fuego y cociná revolviendo hasta que espese como una crema.
  6. Retirá del fuego, agregá la vainilla y dejá entibiar.
  7. Batí las claras a punto nieve hasta que estén bien firmes.
  8. Incorporá las claras a la preparación anterior en varias partes, con movimientos envolventes para no perder aire.
  9. Volcá la mezcla en moldes individuales previamente enmantecados.
  10. Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 15 a 20 minutos, hasta que estén inflados y dorados por arriba.
  11. Retirá del horno con cuidado y serví inmediatamente.
  12. Espolvoreá con azúcar impalpable justo antes de servir.

Consejos:

  • El punto de las claras es clave: tienen que estar a punto nieve firme, pero no sobrebatidas. Si te pasás, se vuelven secas y después cuesta integrarlas, lo que hace que el soufflé no crezca bien.
  • Cuando incorpores las claras, hacelo en varias tandas y con movimientos envolventes, levantando la mezcla desde abajo hacia arriba. No mezcles fuerte ni rápido, porque vas a perder todo el aire que le da esa textura tipo nube.
  • La crema base debe estar tibia, no caliente. Si está muy caliente, puede bajar las claras al incorporarlas y perder volumen.
  • Enmantecar bien los moldes ayuda a que el soufflé suba parejo. Podés incluso espolvorear apenas con azúcar para darle un mejor agarre a la mezcla.
  • No llenes los moldes hasta arriba: dejá un pequeño margen porque el soufflé crece bastante en el horno.
  • El horno tiene que estar bien precalentado. Un golpe de calor inicial es lo que permite que el soufflé se eleve correctamente.
  • No abras el horno durante la cocción. El cambio de temperatura puede hacer que se baje inmediatamente.
  • El punto justo es cuando está dorado arriba pero todavía ligeramente tembloroso en el centro. Si lo cocinás de más, pierde esa textura cremosa.
  • Apenas lo sacás del horno empieza a bajar, es completamente normal. Por eso lo ideal es servirlo enseguida.
  • Si querés un sabor más intenso, podés agregar un poco más de vainilla o incluso usar semillas de chaucha de vainilla.
  • Para un toque extra, podés espolvorear el azúcar impalpable justo antes de servir, así queda bien visible y no se humedece.
  • Usar recipientes individuales ayuda a que la cocción sea más pareja y el resultado más prolijo.
  • Si querés asegurarte una textura más fina, podés colar la crema base antes de mezclar con las claras.

Un clásico elegante, suave y liviano, perfecto para cerrar una comida con algo distinto y muy tentador.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *