Esta mermelada tiene un sabor cítrico intenso, una textura brillante y un equilibrio muy agradable entre dulzor y un leve amargor.
Se prepara aprovechando la pulpa y la cáscara de los quinotos, que aportan aroma, color y pectina natural.

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Ingredientes
- 1 kg de quinotos
- 700 gr de azúcar
- 500 ml de agua
- Jugo de 1 limón
Preparación
- Lavar muy bien los quinotos bajo el agua, frotando suavemente la cáscara para retirar cualquier resto de suciedad.
- Colocarlos en una olla, cubrirlos con agua y llevar a hervor durante 5 minutos.
- Escurrirlos, volver a cubrirlos con agua limpia y repetir el hervor una vez más. Este procedimiento ayuda a suavizar el amargor de la cáscara.
- Dejar que los quinotos se enfríen lo suficiente como para poder manipularlos.
- Cortarlos en rodajas finas o en pequeños trozos y retirar cuidadosamente todas las semillas.
- Reservar las semillas dentro de una bolsita de tela limpia o envolverlas en una gasa bien cerrada. Contienen pectina natural y ayudan a espesar la mermelada.
- Colocar los quinotos cortados en una olla amplia junto con los 500 ml de agua, el jugo de limón y la bolsita con las semillas.
- Cocinar a fuego medio durante aproximadamente 20 minutos, hasta que la cáscara esté tierna.
- Agregar el azúcar y mezclar hasta que se disuelva completamente.
- Cuando la preparación comience a hervir, bajar el fuego y cocinar entre 35 y 50 minutos, revolviendo con frecuencia para evitar que se pegue.
- Retirar con una cuchara la espuma que pueda formarse sobre la superficie.
- Para comprobar el punto, colocar una pequeña cucharada sobre un plato frío y esperar unos segundos.
- Pasar un dedo por el centro. Si la mermelada se separa y no vuelve a unirse rápidamente, está lista. Debe verse espesa, pero todavía algo fluida porque tomará mayor consistencia al enfriarse.
- Retirar la bolsita con las semillas y apagar el fuego.
- Envasar inmediatamente la mermelada caliente en frascos previamente esterilizados, dejando aproximadamente 1 cm libre en la parte superior.
- Limpiar los bordes, cerrar bien los frascos y dejarlos enfriar sin moverlos.
Tips y consejos
- Elegir quinotos firmes, maduros y sin partes blandas.
- No eliminar toda la cáscara, ya que aporta aroma, color y ayuda a obtener la textura característica.
- Las semillas deben retirarse con cuidado porque son numerosas y pueden resultar molestas al comer la mermelada.
- Los dos hervores iniciales reducen el amargor. Para conservar un sabor más intenso, se puede realizar solamente uno.
- No cocinar a fuego fuerte porque el azúcar puede caramelizarse antes de que la fruta esté tierna.
- Usar una olla amplia permite que el líquido se evapore de manera pareja.
- La mermelada no debe quedar completamente firme dentro de la olla. Al enfriarse, espesa bastante más.
- Para una textura más uniforme, se puede procesar una parte de la preparación y luego volver a mezclarla con los trozos restantes.
- Una vez abierto, el frasco debe conservarse en la heladera y utilizarse siempre con una cuchara limpia.
El resultado es una mermelada casera de color ámbar, con trocitos tiernos de quinoto y una textura ideal para untar sobre panes, acompañar quesos o utilizar en rellenos dulces.