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Cómo hacer panqueques suaves, dorados y bien caseros

Son una opción fácil, rendidora y con ese aspecto casero que siempre queda bien en la mesa.

La textura es tierna, apenas húmeda por dentro y con un dorado muy tentador por fuera.

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Además, se preparan rápido y se pueden servir con una terminación simple para que queden mucho más vistosos.

Ingredientes

  • 2 bananas maduras
  • 2 huevos
  • 1 taza de avena arrollada
  • 1 cdita de polvo de hornear
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • 1 cda de miel, opcional para la mezcla
  • Manteca o aceite, cantidad necesaria para la sartén

Para servir:

  • Rodajas de banana
  • Miel a gusto
  • Avena arrollada para decorar, opcional

Preparación

  1. Pelá las bananas y pisalas en un bowl con un tenedor hasta formar un puré lo más parejo posible. No hace falta que quede completamente liso; si quedan algunos pedacitos pequeños, ayudan a que los panqueques tengan una textura más casera.
  2. Agregá los huevos y mezclá bien hasta integrar. Sumá la esencia de vainilla, la pizca de sal y, si querés un resultado un poco más dulce, incorporá una cda de miel.
  3. Añadí la avena arrollada y el polvo de hornear. Mezclá hasta obtener una preparación espesa, húmeda y fácil de tomar con cuchara. Si preferís una textura más lisa, podés procesar todo unos segundos, pero para que queden más rústicos y naturales conviene no triturar demasiado.
  4. Dejá reposar la mezcla entre 5 y 10 minutos. Este paso ayuda a que la avena absorba parte de la humedad y la preparación tome más cuerpo.
  5. Calentá una sartén antiadherente a fuego bajo o medio bajo. Untá apenas con manteca o unas gotas de aceite, retirando el exceso con papel de cocina para que no queden grasosos.
  6. Colocá porciones de mezcla con una cuchara, formando panqueques medianos. No hace falta que queden perfectamente redondos; de hecho, un borde irregular les da un aspecto más casero y apetitoso.
  7. Cociná durante 2 o 3 minutos, hasta que la base esté dorada y los bordes se vean más firmes. Dales vuelta con cuidado y cocinalos 1 o 2 minutos más del otro lado.
  8. Apilalos en un plato a medida que salen. Para servir, agregá rodajas de banana por encima y dejá caer un chorrito de miel con una cuchara, para que se vea brillante y tentador.

Tips y consejos:

  • Usá bananas bien maduras, porque aportan mejor textura y dulzor natural.
  • Cocinalos a fuego bajo o medio bajo para que se doren sin quemarse por fuera.
  • Si la mezcla queda demasiado líquida, agregá una o dos cdas más de avena y dejá reposar unos minutos.
  • Si queda muy espesa, podés sumar apenas un chorrito de leche para aflojarla.
  • Para que se vean más caseros, no los hagas todos iguales: variá apenas el tamaño y dejá que los bordes queden naturales.
  • No los aplastes con la espátula mientras se cocinan, así conservan mejor la humedad interior.
  • La miel queda mejor si la agregás al final, justo antes de servir, para que caiga sobre la superficie y se vea más brillante.
  • También podés acompañarlos con yogur natural, frutas frescas o un poco de canela.

Quedan suaves, dorados y con una presentación muy llamativa sin necesidad de complicarse.

Son ideales para preparar en pocos minutos y servir con una terminación simple, casera y bien tentadora.

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