El ajo confitado queda suave, cremoso y con un sabor mucho más delicado que el ajo crudo.
Se cocina lentamente en aceite con hierbas y especias, hasta que los dientes quedan tiernos y aromáticos.

Te recomendamos: Agnolotis con salsa casera de tomate bien sabrosa
Es ideal para untar en pan, sumar a pastas, carnes, papas, salsas, pizzas o preparaciones caseras.
Ingredientes
- 3 cabezas de ajo
- 250 a 300 ml de aceite de oliva o aceite neutro
- 2 ramitas de romero o tomillo
- 1 hoja de laurel
- 1 cdita de granos de pimienta negra
- 1 pizca de ají molido, opcional
- Sal a gusto
- 1 fuente chica apta para horno
Preparación
- Separá los dientes de ajo y pelalos con cuidado. Para facilitar este paso, podés aplastarlos apenas con la parte plana de un cuchillo, sin romperlos demasiado. La idea es que queden enteros para que se cocinen parejo y se vean bien en la fuente.
- Colocá los dientes de ajo en una fuente chica apta para horno. Conviene usar una fuente donde entren bastante juntos, así no necesitás usar tanto aceite para cubrirlos.
- Agregá las ramitas de romero o tomillo, la hoja de laurel, los granos de pimienta y una pizca de ají molido si querés darle un toque apenas picante. Sumá sal a gusto.
- Cubrí los ajos con aceite. No hace falta llenar la fuente hasta arriba, pero sí es importante que los dientes queden sumergidos o casi cubiertos para que se cocinen suavemente y no se sequen.
- Llevá la fuente a horno bajo, entre 120 °C y 140 °C. El secreto del ajo confitado es cocinarlo despacio, sin que el aceite hierva fuerte. Tiene que burbujear apenas, de manera muy suave.
- Cociná durante 45 minutos a 1 hora, aproximadamente. El tiempo puede variar según el tamaño de los dientes de ajo. Están listos cuando se ven dorados, tiernos y se pueden aplastar fácilmente con una cuchara o tenedor.
- Retirá la fuente del horno y dejá que baje un poco la temperatura antes de manipularla. El aceite queda muy caliente, así que conviene esperar unos minutos.
- Pasá los ajos y el aceite a un frasco limpio. También podés dejarlo en la misma fuente si lo vas a usar en el momento. Guardalo siempre en la heladera, bien tapado, y usalo dentro de los días siguientes.
Tips y consejos:
- Usá ajos frescos, firmes y sin brotes verdes para lograr mejor sabor.
- Si querés un resultado más suave, usá aceite neutro. Si preferís más aroma, el aceite de oliva queda excelente.
- No cocines el ajo a temperatura alta, porque se puede dorar demasiado rápido y tomar gusto amargo.
- El aceite que queda en la fuente es muy útil: podés usarlo para saltear verduras, condimentar pastas, pincelar pan o sumar a una salsa.
- Para untarlo, aplastá los dientes de ajo con un tenedor hasta formar una pasta cremosa.
- Si lo vas a servir como entrada, queda muy bien con pan tostado, queso, aceitunas o tomates asados.
- Para conservarlo mejor, usá un frasco limpio, mantenelo refrigerado y evitá dejarlo a temperatura ambiente durante mucho tiempo.
El ajo confitado es una preparación simple, rendidora y muy sabrosa.
Con pocos ingredientes se logra un condimento casero que transforma comidas comunes en platos mucho más aromáticos y especiales.