Estos agnolotis caseros con salsa son una receta clásica, abundante y llena de sabor, hecha completamente desde cero.
La masa queda tierna, el relleno suave y la salsa de tomate envuelve cada pieza sin tapar su sabor.

Te recomendamos: Mondongo a la española bien sabroso, con salsa roja, chorizo y garbanzos
Es una preparación ideal para quienes quieren hacer pasta casera de verdad, con una terminación simple y bien lograda.
Ingredientes
Para la masa:
- 400 g de harina 0000
- 4 huevos
- 1 cucharada de aceite
- 1 pizca de sal
- 1 o 2 cucharadas de agua, solo si hace falta
Para el relleno:
- 300 g de ricota bien escurrida
- 200 g de espinaca cocida, bien escurrida y picada
- 1 huevo
- 3 cucharadas de queso rallado
- 2 cucharadas de pan rallado
- 1 pizca de nuez moscada
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
Para la salsa:
- 800 g de tomate triturado o puré de tomate
- 1 cebolla chica
- 2 dientes de ajo
- 3 cucharadas de aceite
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharadita de orégano
- 1 pizca de azúcar, opcional
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- 1/2 taza de agua caliente
- 1 cucharada de manteca, opcional
Preparación
- Colocá la harina sobre la mesada o en un bowl grande. Hacé un hueco en el centro y agregá los huevos, el aceite y la sal. Empezá a integrar de a poco, tomando harina desde los bordes hasta formar una masa firme.
- Amasá durante 8 a 10 minutos, hasta que la masa quede lisa, pareja y elástica. Si está demasiado seca, agregá apenas una cucharada de agua. No sumes líquido de más, porque la masa para pasta tiene que quedar compacta y fácil de estirar.
- Tapá la masa con film o con un repasador limpio y dejala descansar 30 minutos. Este reposo es importante para que después se pueda estirar fina sin romperse ni volver a encogerse.
- Para el relleno, colocá la ricota en un bowl. Agregá la espinaca cocida y muy bien escurrida, el huevo, el queso rallado, el pan rallado, la nuez moscada, sal y pimienta. Mezclá hasta obtener una preparación húmeda, pero firme. Si queda demasiado blanda, agregá un poco más de pan rallado.
- Dividí la masa en porciones y estirala bien fina con palo de amasar o máquina para pastas. Trabajá una parte por vez y mantené el resto tapado para que no se seque.
- Cortá cuadrados de masa de unos 6 centímetros. Colocá una pequeña porción de relleno en el centro de cada cuadrado. No conviene poner demasiado, porque después puede costar cerrarlos bien.
- Humedecé apenas los bordes con agua. Doblá cada cuadrado formando un triángulo y presioná bien alrededor del relleno para sacar el aire. Después uní las dos puntas laterales hacia adelante y presioná suavemente para darles la forma característica.
- Acomodá los agnolotis sobre una bandeja apenas enharinada, separados entre sí para que no se peguen. Mientras terminás de armarlos, podés cubrirlos con un repasador seco.
- Para la salsa, picá la cebolla y los dientes de ajo bien chicos. Calentá el aceite en una olla amplia y rehogá la cebolla hasta que esté transparente. Sumá el ajo y cociná unos segundos más, cuidando que no se queme.
- Agregá el tomate triturado o puré de tomate, la hoja de laurel, el orégano, sal, pimienta y una pizca de azúcar si el tomate está muy ácido. Sumá media taza de agua caliente, mezclá y cociná a fuego bajo durante 25 a 30 minutos, hasta que la salsa tome cuerpo.
- Herví abundante agua con sal en una olla grande. Cociná los agnolotis en tandas, moviéndolos apenas al principio para que no se peguen. Cuando suban a la superficie, dejalos 1 o 2 minutos más, según el grosor de la masa.
- Retiralos con espumadera y pasalos directamente a la olla con la salsa. Mezclá con mucho cuidado o mové la olla suavemente para que se cubran bien sin romperse.
- Si querés que la salsa quede más brillante y suave, agregá una cucharada de manteca al final y mezclá hasta que se derrita. Serví los agnolotis con bastante salsa por encima.
Tips y consejos:
- La espinaca debe estar muy bien escurrida antes de mezclarla con la ricota. Si queda con agua, el relleno se afloja y puede abrir la masa durante la cocción.
- No saltees el descanso de la masa. Ese tiempo permite que se relaje y se estire mejor, logrando una pasta más fina y prolija.
- Al cerrar los agnolotis, intentá sacar el aire que queda alrededor del relleno. Si queda aire atrapado, pueden abrirse al hervir.
- La salsa debe ser simple y bien cocida. Como la pasta ya tiene relleno, no hace falta cargarla con demasiados ingredientes.
- Si querés prepararlos con anticipación, podés congelarlos crudos sobre una bandeja enharinada. Cuando estén firmes, pasalos a una bolsa. Después se cocinan directamente congelados, sin descongelar.
- Para que no se rompan, no los revuelvas fuerte dentro del agua ni dentro de la salsa. Lo mejor es moverlos con suavidad y retirarlos con espumadera.
Estos agnolotis caseros con salsa de tomate quedan tiernos, sabrosos y bien cubiertos por una salsa simple.
Es una receta clásica, completa y perfecta para disfrutar con una buena salsa casera.