Este pan sin gluten queda dorado, suave por dentro y con una corteza muy tentadora.
Es ideal para preparar pancitos individuales y tenerlos listos para desayunos, meriendas o acompañar comidas.

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La clave está en usar una buena mezcla de harinas, hidratar bien la masa y dejarla descansar para que tome cuerpo.
Ingredientes
- 250 g de premezcla sin gluten
- 50 g de harina de arroz
- 30 g de fécula de mandioca
- 10 g de levadura seca
- 1 cdita de azúcar
- 1 cdita de sal
- 1 huevo
- 2 cdas de aceite
- 250 ml de agua tibia
- 1 cdita de goma xántica, opcional pero recomendada
- Harina de arroz extra para espolvorear
- Aceite para pincelar
Preparación
- Colocá en un bowl grande la premezcla sin gluten, la harina de arroz, la fécula de mandioca, la sal y la goma xántica. Mezclá bien para que todos los secos queden repartidos de manera pareja.
- En otro recipiente, mezclá el agua tibia con la levadura seca y el azúcar. Dejá reposar unos 10 minutos, hasta que se forme una espuma suave en la superficie. Eso indica que la levadura está activa.
- Hacé un hueco en el centro de los ingredientes secos y agregá el huevo, el aceite y la mezcla de levadura. Empezá a unir con cuchara o espátula. La masa sin gluten no queda como una masa de pan común: es más blanda, pegajosa y húmeda.
- Mezclá durante varios minutos, hasta que no queden partes secas. Si la masa está demasiado dura, agregá apenas un poquito más de agua tibia. Si está muy líquida, sumá una cda extra de premezcla.
- Tapá el bowl con un repasador limpio y dejá descansar la masa durante 30 a 40 minutos en un lugar cálido. Tiene que crecer un poco y verse más aireada.
- Aceitate apenas las manos y dividí la masa en porciones. Formá bollitos medianos y acomodalos sobre una placa aceitada o con papel manteca. Dejá un poco de espacio entre cada uno porque van a crecer durante la cocción.
- Espolvoreá apenas con harina de arroz por encima y hacé un pequeño corte superficial en cada pancito con un cuchillo filoso. Esto ayuda a que se abran de forma más linda al hornearse.
- Dejá descansar los pancitos otros 15 o 20 minutos mientras precalentás el horno a 200 °C.
- Pincelá suavemente con aceite y llevá al horno durante 25 a 30 minutos, o hasta que estén dorados por fuera y firmes al tocarlos.
- Retiralos y dejalos enfriar sobre una rejilla. Esto ayuda a que no se humedezcan en la base y conserven mejor la textura.
Tips y consejos:
- No agregues demasiada harina tratando de hacer una masa seca. Las masas sin gluten necesitan más humedad para quedar tiernas.
- La goma xántica ayuda a dar elasticidad y mejora mucho la textura final.
- Si querés pancitos más sabrosos, podés sumar semillas, orégano, queso rallado o un toque de ajo en polvo.
- Para que queden más dorados, pincelalos con aceite antes de hornear.
- Si los vas a guardar, dejalos enfriar por completo y después ponelos en una bolsa o recipiente cerrado.
- También podés congelarlos ya cocidos y calentarlos unos minutos antes de servir.
Estos pancitos sin gluten son fáciles de preparar y quedan muy bien para comer solos, untados o rellenos.
Con una buena mezcla y el descanso justo, salen dorados, suaves y perfectos para tener siempre a mano.